5 modelos alternativos de Universidad, según Deloitte

Julio 1/19 Según la firma, ante la crisis de financiamiento, las universidades públicas (de EEUU) deben rediseñarse, con un fuerte liderazgo institucional y gubernamental y una cultura centrada en los estudiantes.

¿Cómo pueden las universidades estatales de EE. UU. satisfacer las crecientes demandas de relevancia incluso cuando se enfrentan a una restricción de fondos? Aquí hay cinco formas innovadoras en las que las partes interesadas pueden colaborar para brindar una experiencia educativa efectiva y asequible.

En un futuro no muy lejano, una forma de “ir a la universidad” en los Estados Unidos podría ser recurrir periódicamente a las ofertas educativas de una universidad patrocinada por el estado a lo largo de toda su vida, pagando una suscripción anual por el privilegio.

Este enfoque de “Universidad de suscripción” es uno de los cinco modelos de educación superior respaldados por el estado que se exploran en el informe de Deloitte El futuro de la educación superior pública: cómo las universidades estatales pueden sobrevivir y prosperar en una nueva era . Estos modelos representan las respuestas propuestas a los desafíos que enfrentan muchas de las instituciones educativas públicas de hoy en día en los Estados Unidos, incluida la drástica disminución en el financiamiento estatal que ha impulsado aumentos insostenibles de matrícula para los estudiantes; la creciente necesidad de aprendizaje a lo largo de toda la vida a medida que el conocimiento y las habilidades se vuelven obsoletos más rápidamente; y el descenso demográfico en las inscripciones previsto para los próximos cinco años.

Cada uno de los cinco modelos para la educación superior pública plantea formas innovadoras en las que los gobiernos estatales, las instituciones educativas, los estudiantes e incluso las empresas pueden trabajar juntos para crear una experiencia educativa que satisfaga las necesidades de los estudiantes sin dejar de ser accesible y asequible:

  • La “Universidad Empresarial”. En este modelo, un sistema universitario estatal diferencia sus ofertas a nivel institucional y se coordina a nivel del sistema para alinear las inversiones educativas con las necesidades económicas de los estudiantes y los estados. Las instituciones individuales se especializarían en áreas como la educación de pregrado, la capacitación vocacional o la investigación, mientras que los programas de grado y los planes de estudio se verían influenciados centralmente a través de la definición de objetivos claros por el estado y el sistema. Si bien esta estrategia enfatiza la idea de identidades separadas para cada institución dentro de un sistema, también fomenta la cooperación: dado que la especialización puede resultar en menos competencia, los campus pueden compartir profesores, departamentos y recursos académicos y administrativos según sea necesario.
  • La “Universidad para compartir”. Este modelo requiere que los campus vinculen los servicios administrativos y estudiantiles para lograr eficiencias de escala y / o capitalizar la experiencia de instituciones particulares. Las actividades repetitivas serían automatizadas o subcontratadas a una sola institución dentro del sistema, permitiendo a los otros campus concentrar los recursos en actividades más estratégicas. Crítico para este enfoque es ir más allá de las operaciones habituales de back-office. Al compartir actividades como servicios profesionales, reclutamiento internacional, asesoría académica, asuntos legales y seguridad de la información, los sistemas universitarios pueden disminuir los gastos de administración para permitir la reinversión en el núcleo académico.
  • La “Universidad Experiencial”. La Universidad Experiencial integra las experiencias de trabajo profundamente en el currículo, con los estudiantes alternando entre largos períodos de tiempo en el aula y el mundo laboral relacionado con su área de estudio. Este movimiento de ida y vuelta entre la teoría y la práctica podría capacitar a los cerebros de los estudiantes de manera diferente a un plan de estudios tradicional en el aula, y también brinda a los empleadores la oportunidad de evaluar a los estudiantes para determinar si son aptos antes de comprometerse a contratarlos para un puesto de tiempo completo. Debido a que las experiencias de trabajo en este modelo estarían estrechamente ligadas a las prioridades de desarrollo económico del estado, y su mercado laboral emergente, probablemente disfrutaría de un fuerte apoyo en la legislatura, que podría utilizar el sistema como otro incentivo para reclutar nuevas empresas para el estado.
  • La “Universidad de Suscripción”. Este modelo reinventa la educación universitaria como una plataforma para el aprendizaje continuo que brinda a los estudiantes múltiples oportunidades para desarrollar habilidades técnicas tanto básicas como básicas, no solo entre las edades de 18 y 22 años, sino siempre que sea necesario. Bajo este modelo, los estudiantes comenzarían la educación superior más temprano tomando cursos de inscripción doble o cursos universitarios tempranos mientras aún se encuentran en el sistema K – 12. A partir de ese momento, podrían entrar y salir del currículo a lo largo de sus vidas para adquirir y actualizar sus conocimientos y habilidades según sea necesario, posiblemente pagando tarifas de matrícula más bajas por adelantado y luego una tarifa de suscripción anual durante toda su vida.
  • La “Universidad de Asociación”. Este modelo extiende el ciclo de presupuesto anual a través de una ventana de varios años, facilitando a las instituciones la planificación y la realización de inversiones estratégicas. Garantizaría un cierto nivel de financiamiento del estado durante varios años (a excepción de circunstancias extraordinarias) a cambio de acuerdos de colegios para límites de matrícula, ahorro de costos, mayor colaboración y consolidación, y recaudación de fondos privada. Lo esencial para esta asociación serían las empresas y otros empleadores, que brindarán información sobre el plan de estudios, la asistencia financiera para el equipo y otros recursos esenciales, así como un flujo constante de estudiantes para contrarrestar las fluctuaciones en las apropiaciones estatales.

Si bien es poco probable que un modelo domine a la próxima generación de educación superior pública, los nuevos modelos son muy necesarios. Un liderazgo institucional y gubernamental sólido será crítico, así como una cultura que ponga las necesidades de los estudiantes en el centro de la toma de decisiones. El movimiento hacia el cambio probablemente requerirá oficinas del sistema educativo estatal más activas que puedan ayudar a definir y medir el éxito. Los nuevos modelos e incentivos financieros también serán importantes: los sistemas universitarios deberán replantearse cómo asignar los ingresos y los costos, y se deberán desarrollar estructuras de incentivos adecuadas para informar decisiones como dónde se agregan nuevas posiciones, cómo se asigna el espacio y cómo nuevas ideas e iniciativas estratégicas reciben financiación semilla.

Fuente: Deloitte