septiembre 20, 2018 7:27 pm


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Cambio posible en ciencia, tecnología e innovación

Por: DANIEL MERA VILLAMIZAR. Coordinador del empalme de los gobiernos Santos – Duque, en materia de educación. Tomado de El Espectador – junio 2018

Diríase que estos han sido ocho años para olvidar en materia de CTeI, si no fuera porque debemos sacar las lecciones. El debilitamiento de Colciencias por la increíble rotación de directores, la mala experiencia con el Fondo de CTeI de regalías y el traslado de $1,3 billones de este a vías terciarias fueron los hechos más notables.  Aun si se lo propusiera, le quedaría difícil al próximo gobierno hacerlo peor.

La buena noticia es que, a juzgar por el énfasis en CTeI de las propuestas del presidente electo, es probable que el nuevo gobierno se proponga hacerlo mejor.  Este llega con al menos cinco ideas a partir de las cuales podría darse un diálogo que nos lleve al giro que el país necesita en CTeI.

i) Evolución institucional de Colciencias; ii) reconfiguración del Fondo CTeI de regalías; iii) focos prioritarios de investigación; iv) 35 Ph.D. por cada millón de habitantes (por mucho, estamos en 10), y v) la más conocida de aumentar la inversión en I+D+i a mínimo el 1,5% del PIB, con incentivos para la iniciativa privada en la investigación aplicada.

Dos proyectos de ley en curso le brindan al gobierno Duque la posibilidad de abrir el diálogo con la comunidad científica. El primero es el que crea el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, de iniciativa parlamentaria, con un primer debate en la Cámara. El profesor Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional de Colombia, lo ha ponderado. Curiosamente para los científicos, el nuevo gobierno llega con una idea de potencial más ambicioso. Reza así:

“Colciencias debe convertirse en Departamento Nacional de Conocimiento, CTeI, con independencia institucional para dar estabilidad de largo plazo a los procesos de investigación, y autonomía para articular con las universidades y el sector privado, para gerenciar el sistema y con incidencia transversal a todos los sectores económicos y carteras ministeriales”. Si esto se parece al esquema del Banco de la República, es mejor que tener ministerio, y seguro los congresistas que encabezan el proyecto de ley aceptarían sumar su liderazgo al nuevo diálogo.

El segundo proyecto es una regulación que ha presentado el Gobierno Santos para los programas y proyectos de inversión que se financiarán con el Fondo de CTeI del Sistema General de Regalías. Básicamente, introduce convocatorias públicas abiertas y competitivas para la escogencia. Sí, como se lee: ahora mismo la escogencia es discrecional de los OCAD, una instancia política. Los gobernadores no están de acuerdo, aunque han conseguido un régimen de transición hasta el 31 de diciembre de 2019, cuando acaban su mandato.

El proyecto está para cuarto debate en Plenaria del Senado, contó con mensaje de urgencia y fue incluido en la convocatoria a sesiones extraordinarias. Tiene, además, un origen espurio en una sacada por fast track. Pero la verdad es que mejorará la situación crítica de baja ejecución y proyectos no pertinentes, causada por el grave error de diseño en la reforma constitucional de regalías del año 2011.

Ha recibido ponencias negativas del Centro Democrático, y de contradictores del CD, pero el presidente Duque podría apoyar que sea aprobado, como medida provisional, mientras se construye una decisión de fondo de rango constitucional.

Lea: Congreso aprueba Ley reglamentaria Reforma del Fondo de CTeI

La propuesta base del nuevo gobierno para la discusión estructural es esta: “Los fondos de regalías para CCTEI deben entrar directamente a financiar los procesos y actividades de investigación que defina el Sistema Nacional de CCTeI en cada uno de los territorios a través de los corredores y nodos correspondientes, y una porción para el Programa de Formación CCTeI teniendo en cuenta el potencial de cada región”.

Las cifras muestran la magnitud del error que hemos estado cometiendo. Del 2012 al 2018, Colciencias recibió aproximadamente $ 2,6 billones, 60% de los cuales fue a la financiación de estudios de alto nivel; en contraste, el Fondo de CTeI de regalías contó con $ 4,9 billones, bajo un esquema incapaz de invertir bien.

No era tan difícil en 2011 un diseño que permitiera tener unos pocos grandes programas nacionales de investigación de largo plazo, financiados con el 10% de las regalías, que beneficiaran a los departamentos según sus vocaciones y apuestas productivas. Es lo que se llama no tener un proyecto de nación como eje articulador y dejar que los intereses del sistema político se impongan al punto de desconocer la naturaleza del desarrollo de la CTeI.

Esa sería una decisión de gran responsabilidad de país para el nuevo gobierno, en la que la comunidad científica y educativa lo acompañarían. Aumentar la inversión en I+D+i sería una decisión menos difícil en un contexto con la institucionalidad ajustada y una política de Estado.

Por ahora, al presidente Duque y a su ministro de Hacienda probablemente les toque hacerles un guiño a sus pares salientes para que el presupuesto de Colciencias en 2019 no sea los $ 190 mil millones que han puesto en el Marco de Gasto de Mediano Plazo (versus los $ 337 mil millones de 2018), cuando la dirección solicitó $ 620 mil millones. Colciencias necesita mínimo  $150.000 millones para sostener a los estudiantes en curso y $ 100 mil millones más para dar nuevas becas, según su actual director.

Sorprendentemente para la comunidad científica, un tanto prevenida, es posible que el gobierno entrante les resulte un gran aliado. Nada más un mensaje con carne en el sentido de no ser indiferente frente a las dificultades de los centros e institutos de investigación públicos y privados terminaría de marcar la diferencia.