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Comenzó la temporada de rankings

Por YEZID ORLANDO PEREZ. Observador – junio 2018

Como todos los años por esta época y cuando se avecina el comienzo del año académico en las instituciones de educación superior en los países anglosajones nos llega la que ya se ha denominado la temporada de rankings (Altbach, 2011). Si bien muchos han discutido si especialmente los rankings internacionales, los de mayor difusión, brindan realmente información a los aspirantes y a sus familias acerca de dónde ingresar a una carrera de pregrado e incluso si es una herramienta útil para graduados que buscan continuar estudios de posgrado, las grandes compañías productoras de rankings nos han acostumbrado a la promoción y difusión de sus resultados en estos meses.

Dos de los rankings más reconocidos internacionalmente han publicado en las últimas semanas sus resultados. Se trata del Times Higher Education World University Ranking (THE) y el QS World University Ranking (QS). En el segundo caso se trata del ranking global producido por la firma Quacquarelly Symonds, que publica muchos más rankings para diferentes regiones del mundo y por profesiones.

Ambos rankings se valen de unas variables ponderadas para llegar a un único indicador que permite clasificar a las instituciones de educación superior consideradas. El THE contempla como variables el componente de enseñanza (30% de participación en el ranking), investigación (30%), citaciones (30%), el panorama internacional (7,5%) y la transferencia de conocimiento (2,5%). En particular los componentes de enseñanza se desglosan en la reputación académica (15%), la relación estudiantes:profesor (4,5%), la relación de programas de doctorado con respecto a los programas de pregrado (2,25%), la relación de doctorados otorgados:profesores (6%) e ingresos de docencia (2,25%). Por su parte el componente de investigación se divide en la reputación (18%), los ingresos obtenidos (6%) y la productividad investigativa (6%).

En el caso de QS el 40% del ranking corresponde a la reputación académica, un 10% adicional a la reputación entre los empleadores de los egresados, 20% se le asigna a la relación estudiantes:profesor, 20% a las citaciones de los profesores, 5% a la proporción de profesores internacionales y 5% a la proporción de estudiantes internacionales.

Ambos rankings concentran, pues, los resultados en conceptos de reputación y en resultados de mediciones bibliométricas. Para THE la reputación representa el 33% del resultado final, mientras para QS la participación de la reputación se eleva al 50%. En cuanto a elementos bibliométricos para THE estos representan el 36% del total del ranking si se consolidan las citaciones (30%) con la productividad académica (6%). Para QS los elementos bibliométricos representan el 20%.

No es entonces de extrañar que los resultados de los dos rankings resulten muy similares con diferencias poco significativas en los resultados y en el ordenamiento de las instituciones de educación superior consideradas. Si se toman por ejemplo, los primeros diez lugares en los dos rankings, se encuentra que coinciden en nueve de las diez instituciones. Incluso si se toman los resultados del Academic Ranking of World Universities (conocido popularmente como el Ranking de Shangai) (ARWU) del año 2017, pues aún no se han publicado sus resultados de este año en esta temporada, se encuentra que este ranking, coincide en ocho instituciones en las diez primeras con THE y en siete instituciones con QS. Es decir, en la forma en que están construidos los rankings y sin adentrarse en los problemas de multicolinearidad entre variables que se ha planteado para los rankings internacionales (Soh, K., 2017) no puede esperarse nada diferente a que sus resultados confluyan.

Tanto THE como QS – así como ARWU -, pertenecen a lo que Usher (2017) denomina la primera oleada de rankings globales, es decir, de aquellos que pretenden medir y por esta vía comparar a instituciones de educación superior alrededor del globo, surgidos a partir del año 2003. A diferencia de los rankings regionales y nacionales que han logrado introducir nuevos elementos en su estructura y presentan por tanto una mayor dinámica en los últimos años, estos rankings internacionales de la primera oleada han demostrado poca capacidad de renovarse y se basan en las mismas variables de reputación y de naturaleza bibliométrica. Especialmente el hecho que estén basados en una proporción significativa en resultados de estudios de reputación es una de las mayores críticas y a la vez debilidades de estos dos rankings. Es de esperar que en el futuro estos rankings mantengan estas variables en su construcción y clasificación, pues es la única manera que tienen de superar las dificultades en cuanto a disponibilidad y reporte de información por parte de los sistemas de información nacionales y de las instituciones mismas. Esta inercia puede ser una de las razones que explica, por ejemplo, porqué QS ha incursionado en producir rankings especializados por regiones, por carreras o de acuerdo con otros intereses, aparte de la venta de servicios de información.  

La temporada de rankings apenas comienza y vendrán en próximas semanas los resultados de ARWU, así como de otros rankings globales, regionales y nacionales en el país. Lo cierto es que no hay mucho de qué sorprenderse con los resultados que nos mostrarán y no hay que obnubilarse con ellos y echar las campanas al vuelo cuando se mejoran unas cuantas posiciones y quedarse en silencio cuando se pierden posiciones. Como lo describe Altbach (2011) hay que entender que los rankings son un juego de suma cero que a la larga no lo es, pues, el hecho que una institución ingrese, por ejemplo, al grupo de las quinientas mejores de un ranking, no significa que la que pierde su lugar en dicho grupo haya desmejorado, incluso ha podido mejorar, pero quizás, en los términos de las variables medidas, lo haya hecho mucho menos que aquella institución que la desplazó. Preparémonos, pues, para la temporada de rankings!

Referencia

– Altbach, Ph. G. Ranking Season is here. En: International Higher Education, 62 (2011), 2-5.

Soh, K. World University Rankings. Statistical Issues and Posibble Remedies. London: World Scientific, 2017.

Usher, A. A short global History of Rankings. 23-53. En: Hazelkorn, E. (ed.) Global Rankings and the Geopolitics of Higher Education. New York: Routledge, 2017.