Consejos prácticos para gestionar exitosamente el fundraising universitario

Julio 11/19 “Fundraising” es el término referido a la gestión de una IES para obtener nuevos recursos económicos, diferentes de los de matrícula. La U. de Miami es líder en el tema. Aquí sus enseñanzas.

Joshua Friedman, Vicepresidente de Desarrollo y Relaciones con Antiguos Alumnos de la Universidad de Miami, que tiene un fuerte programa de gestión de recursos señala que recaudar fondos “es más química que alquimia”. Es decir, desarrollar el mecenazgo en una comunidad universitaria es un proceso similar al de identificar las substancias elementales de la materia; investigar sus propiedades así como la forma en que interactúan, se combinan, o cambian; y utilizar estos procesos para crear nuevas substancias. Aplicado al campo de las relaciones humanas, incluso las más complejas organizaciones dedicadas a recaudar fondos están construidas sobre ciertos principios fundamentales. La labor del fundraiser profesional consiste en identificar estos principios fundamentales y combinarlos de manera que fomenten los comportamientos filantrópicos hacia la universidad.

En la Universidad de Miami, el departamento que gestiona el programa de avance institucional se denomina Development and Alumni Relations. Sus dos campañas de recaudación de fondos más recientes—Momentum (2003-2008) y Momentum2 (2008-2016)—recaudaron conjuntamente más de $3.000 millones de dólares. Al concluir la primera, se convirtió en la cuarta universidad estadounidense fundada en el siglo XX en sobrepasar la marca de los mil millones de dólares.

La experiencia de esa IES muestra cuatro principios básicos para esta actividad:

1) La participación lleva a la inversión. El relacionamiento es clave, especialmente con los egresados. Una universidad que ha tenido poco o ningún contacto con sus ex-alumnos probablemente tendrá mayores dificultades para obtener su apoyo.

2) Estrategias centradas en el donante. Al diseñar cualquier iniciativa de recaudación de fondos, existen tres focos de gravedad. Uno de ellos es centrarse en las necesidades de la institución, como pagar deudas o subir los salarios a los profesores y personal administrativo. El segundo es centrarse en el método que se va a usar para recaudar fondos, como celebrando un evento benéfico, realizando una campaña de envío de cartas, o pidiendo contribuciones por televisión. El último foco, es centrarse en las necesidades y pasiones del donante.

En términos generales, se busca una contribución del donante a la causa que 1) sea proporcional a su capacidad, 2) le permita profundizar su relación con la universidad—ya que muy pocas veces la donación más reciente es la última, y 3) satisfaga sus necesidades emocionales, intelectuales, o sociales.

3) Gestionar el impulso mediante el uso estratégico de las comunicaciones. Una campaña de recaudación de fondos es un proceso de generación de confianza. No solo es importante lo que se comunica y a quien se le comunica. También es críticamente importante cuando se comunica. Es importante crear un sentido de pertenencia y comunidad mediante la creación de una mitología universitaria: colores, emblema, bandera, mascota, y otros símbolos.

4) Diseño de estructuras organizativas rentables. Es decir, creación de sub-departamentos especializados. En instituciones que están lanzando programas de fundraising o donde no existe una gran tradición de mecenazgo, cobra mayor sentido desarrollar las pequeñas donaciones como una futura cantera de grandes donantes. De forma inversa, recaudar fondos mediante galas y eventos benéficos es una de los métodos más costosos. Por ello, se procura gestionar prudentemente su uso.

Resumen del escrito titulado “Mejores prácticas en fundraising universitario: el caso del Departamento de Desarrollo y Relaciones con Antiguos Alumnos de la Universidad de Miami”, de Louis Diez – Baltimore Symphony Orchestra y MarktLab LLC. CLic aquí para acceder al artículo completo