¿Cuánto debe durar una licenciatura?: Carlos Arturo Soto – mayo/19

Columna de Carlos Arturo Soto en El Mundo, de Medellín.

A pesar de que la legislación colombiana, desde hace varios años, incorporó el concepto de crédito académico, como la unidad de medida del trabajo académico para expresar todas las actividades que hacen parte del plan de estudios que deben cumplir los estudiantes (Decreto 1295 de 2010, incorporado en el Decreto 1075 de 2015), algunas universidades siguen diseñando los currículos atendiendo a la duración en años.

Recuerdo la discusión a finales de los 80s sobre si los programas de Licenciatura se podrían catalogar como carreras profesionales, en la medida que la duración de éstos era de cuatro años y no de cinco años como las demás carreras universitarias. En el documento borrador sobre lineamientos de calidad para los programas en educación que el Ministerio de Educación Nacional puso en discusión en el año 2014 (propuesta de reglamento del artículo 7 del Decreto 1295 de 2010), se mencionaba que la duración de los programas de licenciatura debía ser de cinco años. Es importante decir, que muchas universidades colombianas, haciendo uso de su autonomía, resolvieron lo relacionado al estatus de los programas de educación aumentando un año la duración de los programas, con lo que la discusión sobre si las licenciaturas son o no programas profesionales se diluyó en el tiempo.

El fenómeno que aparece actualmente en el medio universitario nacional es que muchas universidades están desarrollando el concepto de crédito académico como unidad de medida de la duración de los programas académicos, lo que está llevando a revaluar el concepto de duración de las carreras por semestres o años. Hoy encontramos en la oferta nacional de carreras universitarias, programas que varían su duración entre ocho, nueve o diez semestres. Conozco casos de universidades que están discutiendo la posibilidad de disminuir la permanencia de los estudiantes a seis o siete semestres, manteniendo un estándar en el número de créditos académicos mínimo para la formación del profesional; en este caso no se hablaría de semestres académicos sino de cuatrimestres académicos.

En el caso de los programas de educación, a raíz de la entrada en vigor de la resolución 18583 de 2017 (que derogó la resolución 2041 de 2016), se menciona que la duración en créditos de los programas de Licenciatura es autonomía de las Instituciones de Educación Superior (IES). Una consecuencia de lo anterior es la decisión de muchas IES de tramitar modificaciones a sus registros calificados o creación de nuevos programas, en donde la duración en créditos ha disminuido de manera sustancial, lo que está unido a la disminución de la permanencia de los estudiantes en las respectivas universidades.

Para mostrar esta nueva tendencia y tomando en cuenta la información que reporta el Snies, ilustro lo anterior con algunas universidades colombianas. El primer caso es la Universidad de los Andes, Institución que recientemente creó su Facultad de Educación y nueve programas de licenciatura con una duración en créditos entre 122-125 y una permanencia de sus estudiantes de ocho semestres académicos (cuatro años); el segundo caso es la Universidad Distrital con nueve programas de licenciatura con una duración en créditos académicos entre 141-160 y una permanencia de sus estudiantes que va desde ocho y nueve semestres; el tercer caso es la Universidad Pedagógica Nacional (institución emblemática en este campo profesional) con propuestas curriculares cuya duración en créditos académicos está entre 132-171 y con permanencia de los estudiantes en la Universidad que va entre ocho, nueve y diez semestres.

En cuanto a la Universidad de Antioquia, institución con una larga tradición en la formación de educadores, pero que no guarda unidad académica-administrativa en lo que tiene que ver con la formación de profesores, se aprecian programas adscritos a las diferentes dependencias (facultades de Artes y Educación; Escuela de Idiomas; institutos de Filosofía y Educación Física), cuya duración en créditos académicos oscila entre 154 y 180; la coincidencia está en la permanencia de los estudiantes, que en el mejor de los casos, cuando no hay perdida de semestre por paros, está en diez semestres.

Una vez establecido que la duración de los programas no se mide en semestres o años y que existen diferencias sustanciales en el número de créditos académicos de programas similares, ofrecidos por diferentes IES, cabe la pregunta sobre la pertinencia de que la Facultad de Educación de la UdeA reconsideré la duración de la mayoría de sus programas académicos, en espacial aquellos que tiene una duración en créditos académicos entre 174-180, proponiendo planes de estudios que disminuyan la permanencia de los estudiantes en la Institución, lo que sería una medida acorde con las características de la población estudiantil y las dinámicas institucionales.

Cuando se analiza a profundidad la utilización del concepto de crédito académico en el diseño de los planes de estudios por parte de la Facultad de Educación de la UdeA, se llega a la conclusión que los estudiantes deberían disponer a la semana de once horas por día dedicadas a los estudios; lo anterior no es realista y no tiene en cuenta las particularidades de la población estudiantil de la UdeA, que de manera temprana debe buscar empleo para lograr sostenerse en la Institución y en muchos casos sostener a sus familias.