agosto 18, 2018 5:47 pm


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El ranking de Scimago o el paradigma de la bibliometría en los rankings

Por YEZID ORLANDO PEREZ. Observador – julio 2018

Dentro de la temporada de rankings se publicaron los resultados del Scimago Institutions Ranking 2018 (SIR 2018), desarrollado por Scimago-Lab, una compañía de base tecnológica que ofrece soluciones de innovación para mejorar la visibilidad científica y la reputación en línea (http://www.scimagolab.com/).

Como lo declaran sus productores, este ranking es un recurso para la evaluación de la ciencia y está sobre todo dirigido a universidades e instituciones concentradas en investigación.

El SIR 2018 entrega los resultados de 5.632 instituciones que incluyen, no solamente instituciones de educación superior, sino también otras instituciones gubernamentales o privadas y especialmente instituciones en el campo de la salud. De hecho, de las diez primeras instituciones clasificadas, siete de ellas no son instituciones de educación superior.  

Los resultados del SIR 2018 corresponden a un indicador compuesto que combina tres diferentes factores: los resultados de investigación con un peso del 50%, innovación con un peso del 30% e impacto en la sociedad, medido a través de la visibilidad en la web, con un peso del 20%. Cada uno de estos factores se divide en diferentes indicadores; así, los resultados de investigación tienen a su interior ocho indicadores, la innovación se compone de tres indicadores y el impacto en la sociedad cuenta con dos indicadores. De esta manera el SIR 2018 pretende establecer una distinción con respecto a otros rankings tratando de reflejar las repercusiones en el ámbito científico, económico y social de las instituciones que clasifica.

Otra de sus características es que el SIR 2018 hace explícitos los indicadores que dependen del tamaño de las instituciones consideradas, en los que se concentra finalmente el 77% del peso del indicador compuesto total. Es decir, a pesar de explicitar esa diferenciación el SIR 2018 no puede más que reconocer que se trata de un indicador determinado por el tamaño de las instituciones, una de las principales críticas que se les hacen en general a los rankings.

Al analizar los resultados del SIR se debe tener en cuenta el rezago de los mismos; por tratarse de un ranking basado en buena medida en indicadores de naturaleza bibliométrica y por ende históricos, los resultados publicados en un año corresponden a lo observado en un periodo de cinco años terminado dos años atrás, es decir, que los resultados del año 2018 tienen en cuenta el periodo 2012-2016, algo que no deben olvidar los que quieren asociar esos resultados a una gestión particular de los últimos años.

Por su origen el SIR 2018 tiene especial difusión y reconocimiento en Iberoamérica; tan solo en Latinoamérica el SIR 2018 clasifica 353 instituciones, de las cuales 261 son instituciones de educación superior, 58 son entidades gubernamentales y 33 instituciones del campo de la salud. Tres países concentran en el SIR 2018 el 73% del total de instituciones clasificadas en la región: Brasil con 143 instituciones (41%), México con 70 instituciones (20%) y Argentina con 43 instituciones (12%). Tal como lo publicó el Observatorio de la Universidad Colombiana, nuestro país aparece representado en esta versión del SIR por 29 instituciones – 27 instituciones de educación superior y dos instituciones de salud -, lo que equivale al 8% del total de instituciones en Latinoamérica.

Al respecto del SIR hay que decir que su aparición en 2009 ocurre como reacción a los rankings globales de parte de muchas instituciones de educación superior que querían también aparecer en los rankings; de la misma manera el SIR pretende solucionar en ese momento la dificultad del acceso a información confiable y recurre, como muchos otros, a información de carácter bibliométrico especialmente la disponible en Scopus, el sistema de indexación y resumen de más amplio cubrimiento; otra de sus premisas es hacer uso de información disponible en la web, que resulta fácilmente observable y reduce ostensiblemente el costo marginal de recolección de información; así, se trata de uno de los rankings que les da cabida a un mayor número de instituciones, con lo cual no es de extrañar que a partir de esta año se declare como un ranking global al igual que el Times Higher Education Ranking (THE), el QS Ranking o el Academic Ranking of World Universities (ARWU), anteriormente conocido como el Ranking de Shanghai.

Con el SIR emergen entonces rankings que se basan en información disponible en la web y utilizan este criterio universal como un proxy de sus resultados y su calidad. Así, en el SIR el impacto en la sociedad, que tiene un peso del 20% en el total, es asociado con la visibilidad en la web a través de dos indicadores: el número de redes de los cuales provienen los enlaces entrantes a la institución (con un peso del 15%) y el tamaño de su web, es decir, el número de páginas web de la Institución (con un peso del 5%).

Sigue, pues la temporada de rankings y aparece uno de ellos de especiales características y de connotada importancia en Colombia gracias a los vínculos de sus productores en el pasado con los responsables de las políticas públicas de educación y de ciencia y tecnología en el país.