octubre 23, 2018 2:28 pm


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Estos son los detonantes de la protesta de la universidad pública

Oct 10/10 La “Toma de Bogotá”, “Día de la Dignidad”, o gran marcha nacional de la universidad pública hacia la Plaza de Bolívar, para presionar al Congreso y al Gobierno a aprobar más recursos, no responde a una costumbre o momento político. Es una situación que se veía venir y estos son sus 10 grandes detonantes:

1) El modelo de financiamiento o forma como el Estado entrega transferencias a las universidades: Definido en la Ley 30 de 1992, es un modelo anticuado, que no reconoce el esfuerzo de las IES y premia con más recursos a las universidades que eran grandes en 1992, y que son las mismas que hoy se consideran grandes. Todos los expertos del sector lo saben, pero el sistema no ha sido capaz de abordar una seria discusión al respecto.

2) Ser Pilo Paga: Mientras que había recursos para financiarlo, las universidades públicas lo aguantaron, pese a que la mayoría de dineros iba para las universidades privadas. Pero la crisis fiscal develó la inequidad del programa. Desde el comienzo se sabía que iba a ser muy costoso y que afectaría a la universidad pública. Esto se confirmó luego que el propio Gobierno, tras la reforma tributaria de 2016, tomara recursos del SUE para transferirlo a Icetex y asumir pagos pendientes de Ser Pilo Paga. La situación devela que el actual presidente y su equipo de campaña no fueron muy cuidadosos al prometer la continuidad del programa sin tener en cuenta que el drama venía en camino.

3) La Reforma Tributaria, que afectó a todos los colombianos que declaran renta, incluidos a los profesores universitarios que, animados por los educadores de la Universidad de Antioquia, que vieron cómo se eliminaron los beneficios que tenían, por ley, elevaron la ola de inconformidad.

4) La subestimación de Mineducación. La aún “nueva” ministra de Educación, María Victoria Angulo, tanto desde su nombramiento como desde su posesión, dio prioridad al diálogo con rectores de universidades acreditadas y Ascun, pero ni ella ni su equipo directo (el viceministro Luis Fernando Pérez) han dado muestras de preocupación por el sector, por el SUE o por los profesores universitarios, quienes se han sentido molestos con la situación. Si en vez de mostrarse como enemigo, el Ministerio trabajara con profesores, estudiantes y rectores, para buscar salidas conjuntas a la situación, el clima sería diferente.

5) Las propuestas del nuevo Gobierno. El presidente Duque ha hecho algunas referencias a la necesidad de más recursos, pero ninguna propuesta concreta al respecto. Sus promesas de campaña (articulación, Ser Pilo Paga y más cobertura) no motivan al sector público y no se han traducido en acciones claras de gobierno. Además, el documento preliminar de Mineducación sobre la participación del sector en el próximo Plan Nacional de Desarrollo no presenta hechos concretos de financiamiento o más protagonismo de la universidad pública.

6) El cambio en el SUE. El “golpe de estado” que dieron los rectores de universidades sin el protagonismo e incidencia tradicional (Córdoba, Pamplona, Tolima, UNAD, entre otras) a las grandes (Nacional, Valle, Antioquia, UPT…) se tradujo en el paso de la presidencia del SUE de la UTP (que la tuvo por muchos años) a Unicórdoba, con lo que se rompió la unión de amistad y respaldo silencioso entre las grandes y el Ministerio de Educación. Jairo Torres Oviedo, rector de Unicórdoba y nuevo presidente del SUE, ha logrado poner en primer lugar de la agenda nacional una problemática que de otra manera no se hubiera dado si en la presidencia del SUE continuaran estas universidades tradicionales, que se sienten menos afectadas porque reciben más recursos.

Finalmente, se rebosó la gota. El sector viene sumando peleas históricas desde 1992 sin una respuesta concreta de parte del Estado. Muchas protestas se han acallado con unos pocos recursos que alivian temporalmente la situación y calman la presión a Mineducación, pero no dan respuesta de fondo. Los grandes medios subestiman las reclamaciones, las estigmatizan como politizadas o de izquierda (porque los congresistas de derecha no le han puesto atención a la universidad pública) y, por ende consideran que tiene un matiz político.

A esto se suma la coincidencia de intereses, más allá de protagonismos. La protesta no tiene nombre propio. No es de Arpup, de Aspu, de CREES, UNEES, Fenares o SUE, entre otros diversos movimientos. El SUE tiene una mayor resonancia por tratarse de los rectores, pero es primera vez que se unen todos los sectores  en torno de una causa común.

Es la primera gran protesta social que enfrenta el gobierno Duque y aunque nadie la ha relacionado con la oposición política, sí hay un trasfondo en el hecho de que la inconformidad puede ser mejor leída desde el discurso de izquierda que, en su momento, presentó el candidato presidencial Gustavo Petro, al proponer gratuidad universitaria y, por ende, muchos más recursos para la universidad pública.

Ojalá de todos esto salga efectivamente una respuesta de fondo y no anuncios parciales de unos pocos miles de millones más para apagar la protesta…. por unos pocos meses.