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Generación E y el futuro de la gratuidad en educación superior

Por: Daniel Villamizar Mera, en El Espectador. Octubre de 2018

Iván Duque prometió gratuidad para los estratos 1 y 2 y mantener Ser Pilo Paga. En esencia, Generación E cumple con ambas cosas. Y cumplir puede ser un principio distintivo de su mandato.

Sobre la forma en que cumplirá hay discusión, pero es innegable que aumentará la participación del estrato 1 en la educación terciaria y que 16.000 pilos podrán ir a la universidad de su preferencia, muy probablemente privada.

Que 320.000 bachilleres de Sisbén 32 o menos puntaje no paguen la matrícula de casi gratuidad existente para ellos y, sobre todo, reciban un apoyo financiero de sostenimiento es una buena noticia del sistema para la población desfavorecida.

Hay que entender que no se trata de 80.000 bachilleres cada año que de otro modo no entrarían al sistema. Son más o menos los mismos de esa condición socioeconómica que pasan la selección de las IES públicas y luego sufren por dinero para los $300.000 de la matrícula, las fotocopias, la alimentación, transporte, ropa de combate y los demás gastos, que con frecuencia incluyen vivienda. 

Con Generación E el factor financiero de la deserción será mucho menor para quienes por su competencia académica tenían un pie adentro del sistema. Repito: gran noticia. Muchos se animarán a buscar un cupo dadas las nuevas condiciones de apoyo financiero.

Un reto más grande para la equidad, sin embargo, son los bachilleres que tienen los dos pies afuera de la educación superior. Y existe una relación no tan evidente entre la gratuidad para la Generación E y los chances de las futuras generaciones J (de jodidas): el fondeo.

Aumentar de verdad la capacidad del “sistema” para absorber bachilleres no se logra a $300.000 por alumno en las IES públicas y una cosa es dar auxilio de sostenimiento a 80.000 beneficiarios y otra a 300.000, digamos. 

Construir educación masiva de calidad aceptable es costoso, depende del arreglo de financiación del sistema (mixto, en nuestro caso, no hay que olvidarlo), y pues la promesa de Duque era en cierto sentido puntual. No era una propuesta sistémica. 

Nos corresponde a todos ver más allá. La cuestión se puede resumir como “gratuidad a secas” versus “gratuidad con solidaridad”. La equidad requiere socializar una parte variable de los rendimientos privados de la educación terciaria. No hay que tenerle miedo al debate, pero tampoco dar papaya.

La gratuidad a secas para estratos 1 y 2 se entiende como medida para contener el populismo irresponsable, pero es insostenible a mediano y a largo plazo. Piénsese no más que los demás estudiantes de condición de Sisbén 32 exigieran igualdad de trato (gratuidad). 

Así que la opción centrista es diseñar bien la “gratuidad con solidaridad”, que incluye cambiar el modelo que soporta al Icetex.

Respecto de haber mantenido Ser Pilo Paga, disminuyendo de 10.000 a 4.000 los beneficiarios anuales por razones fiscales, pero cambiándole el nombre y golpeándole un poco el alma, de modo innecesario, lo que vemos es un caso de pagar por el pecado y quedarse sin el “género”. Con los críticos de siempre y un montón de talentos desilusionados. 

Y recuérdese que hay fórmulas para hacer sostenible la institución de la beca de mérito para la movilidad social.