Ajustes del CNA a la Acreditación Institucional, ¿Inocuos o Importantes?

Creado en Miércoles, 26 Marzo 2014

Luis Fernando Páramo Jiménez analiza la propuesta del CNA de actualizar los lineamientos para la acreditación institucional. Considera que la propuesta modifica en muy poco lo substancial, frente a la magnitud del problema a resolver.

Como lector asiduo del Observatorio, me enteré de la solicitud del CNA, para que los interesados en el tema, analizaran críticamente su documento sobre la Acreditación Institucional y enviaran sus apreciaciones. Pido excusas al CNA por no enviar a tiempo mis apreciaciones, pero por esos días mi estado de salud me lo impidió, sin embargo copia de estas consideraciones las remito a todos los Honorables Consejeros.

A diferencia del CESU, el CNA y algunos funcionarios del  Ministerio de Educación Nacional consideran que los procedimientos y la fundamentación de la Acreditación de Calidad pasa por un su mejor momento, yo en cambio creo que es necesario y prudente introducir cambios, dado que una proporción importante de la comunidad académica no comparte los resultados ni los métodos, tal como se pudo evidenciar en la investigación denominada “Un Modelo para evaluar la eficiencia y eficacia del Sistema de Aseguramiento de La Calidad de la Educación Superior en Colombia” financiada por el MEN, dirigida por la Dra. Mireya Ardila.

Me tomé el trabajo y el esfuerzo de analizar las diferencias entre lo que propone hoy el CNA para la Acreditación Institucional y lo que existía; mi percepción es que la propuesta modifica en muy poco lo substancial, frente a la magnitud del problema a resolver.

Primero. Seguir insistiendo en que la Misión Institucional, es un factor de calidad, cuando la Misión, la Visión y el PEI, son requisitos legales de obligatorio cumplimiento y que ya han sido evaluados por pares académicos cuando se aprueba la Creación de una Institución de Educación Superior o un Programa Académico es inocuo. Además es una realidad, que lo que representan, es la filosofía, que intenta mantener entusiasmados a los actores de la planeación institucional, que deben  llegar a acuerdos internos sobre los alcances de sus posibles ejecutorias. En esas condiciones no tiene sentido poner como factor de calidad institucional algo que es obligatorio y ya ha sido evaluado, lo que realmente resulta importante determinar, es la coherencia y el rigor metodológico aplicado a formular estrategias, presupuestos, responsabilidad de los líderes y demás actores del sistema de planeación estratégica de una institución educativa del orden superior o de educación terciaria, desde luego hay que recordar que la planeación estratégica (que es muy efectiva bien aplicada) fue introducida a la fuerza por el CNA y el ICFES, así nadie responda por esto. Un requisito legal no se puede confundir con un factor de calidad, o que nos expliquen en que teoría de calidad reconocida se basan para estipular factores, estándares o variables de calidad de esa forma.

Nadie desconoce la importancia de definir una misión, una visión o un PEI, pero es muy difícil aceptar que las intenciones y la filosofía institucional son determinantes para la obtención de una alta calidad, digna de certificar. La aceptación social de una particularidad, cualitativa y cuantitativamente acreditable de una Institución, proviene de resultados y de los métodos utilizados para obtenerlos, no de la  simple exposición de motivos para lograrla. Muy diferente situación sucede cuando en procesos de inspección y vigilancia, se detecta que en algunas instituciones de educación superior, Rectores, Consejos Directivos o Funcionarios, con sus actuaciones, se desvían de la misión, visión o PEI, para aprovechamientos indebidos, que en nada contribuyen al noble propósito de tener en Colombia una educación Superior de Calidad. El castigo en esas condiciones, debe recaer sobre las personas o las instancias responsables en la toma de decisiones (Que también las componen personas) no sobre los sistemas de calidad o acreditación. Los pillos no hacen incongruentes o superfluos  los factores de calidad. No se podría culpar al CNA, de que en una institución acreditada se presentara la actuación de un delincuente. Tampoco se puede inhibir la acreditación de una Institución, solo porque se detecte actuación dolosa de un funcionario o de una instancia institucional, capaz de desviarse de la Misión, Visión o PEI.

Segundo. Reiterar en el 2013, que la evaluación de las instituciones de Educación Terciaria, cualquiera que sea su carácter académico o modalidad bajo la cual ofrezcan sus programas, deba realizarse teniendo en cuenta la síntesis de características, es a mi juicio el gran error teórico y metodológico. La síntesis de características disímiles y la “relatividad” que se quiere atribuir a la calidad y a los procedimientos de evaluación es inaceptable en el mundo académico que tiene pleno conocimiento de los alcances científicos y metodológicos, derivados de la investigación en teorías aplicadas a la calidad y a su evaluación. Imagínense, solo para establecer similitudes, el error que pudieran cometer las autoridades en aviación, si  quisieran hacer un sistema de calidad, determinando estándares de todo avión por síntesis de características, y aplicarlos a una avioneta, a un jet comercial o a un caza bombardero de la fuerza aérea. Tampoco se puede concebir por síntesis de características, los estándares de calidad de una institución universitaria, de una tecnológica o de una técnica profesional. Ni hablar si pensamos en las diferencias substanciales que existen entre un programa de biología marina y uno de contabilidad, o entre uno de medicina y uno artes plásticas.

La calidad que se quiera medir siempre debe tener tres condiciones fundamentales a saber:

1. Debe ser el resultado de una investigación exhaustiva sobre las variables específicas del bien, servicio, proceso, etc. que se diseñan para satisfacer las demandas de la sociedad y que en el momento de instaurarlas  se reconocen como probadas, alcanzables, mesurables y comprobables, en cambio si se sustentan en ideales como sucedió en Colombia, pues la calidad resulta difícil de medir y su certificación resulta arbitraria por no decir que inocua. La herencia del primer equipo del CNA es funesta. Ya me imagino cuántos me van a contradecir, pero espero que puedan demostrar cual fue su participación en la elaboración de estándares (que aún no existen) y me expliquen porque su Director Ejecutivo afirmó que se habían construido estándares tan altos que pocas instituciones o programas los podrían cumplir, pues estándar que no se pueda cumplir es un ideal y no un estándar.

2. La calidad es particular a cada objeto de estudio, no se puede aplicar por síntesis de características a cualquier caso; la multiplicidad de normas y estándares  de  calidad  producida en el mundo así lo indica. No soy el único que ha criticado  los resultados colombianos en materia de acreditación institucional, especialmente derivados de no tener en cuenta las diferencias fundamentales entre instituciones, programas, etc., debido a que es evidente que existen particularidades inocultables y reconocidas en el mundo académico entre las instituciones. Esto no significa, que niegue o pretenda discutir que no existen características comunes, en realidad lo que quiero argumentar, es que el esfuerzo por lograr un sistema adecuado de análisis, ni ha sido el mejor, ni ha sido preocupación del CNA, que confió plenamente en la decisión de sus iniciadores.

3. Es conveniente aplicar el principio: “Primero se define la calidad y luego se certifica”, pero en Colombia ocurrió lo contrario.

Tercero. Se fijaron en la Ley 30, las condiciones para el Consejo Nacional de Acreditación sin siquiera tener en cuenta cómo se iba a gerenciar, definir y evaluar la calidad. Muchos colegas Ingenieros Industriales me acompañaron en promover un debate sobre el particular. Lo triste, sin sentirme derrotado, es que nada significativo ha pasado desde entonces, con excepción, que veinte años después, el CNA decidió concederle gran importancia al proceso de Internacionalización de programas académicos e instituciones como factor de calidad.

Cuarto. En el documento 2013 se insiste en la solidez de la cultura de la autoevaluación y el carácter voluntario del proceso de acreditación institucional,  se advierte que la calidad se refiere al cómo las instituciones orientan su deber ser hacia un ideal de excelencia y muestran resultados específicos en tradición consolidada, impacto y reconocimiento social. En mi criterio, con todo respeto a los honorables Consejeros del CNA, dicha solidez en la cultura de la auto evaluación debería estar relacionada con el rigor metodológico y no con la decisión o apoyo institucional en sí, pues la orientación de las instituciones hacia la excelencia, tiene que enfocarse hacia resultados que demuestren su éxito en el cumplimiento de estándares previamente determinados.

Quinto. En el Documento 2013, se enuncian principios de la Acreditación, ¿quién quiere controvertirlos? No yo, pero entre principios y avances sobre estándares hay un larguísimo trecho.

Sexto. Dice el CNA en su documento: “Para el proceso de acreditación de instituciones, los factores que el Consejo Nacional de Acreditación ha identificado como pilares para su evaluación son los que a continuación se indican, los cuales deben ser vistos desde una perspectiva sistémica, ya que ellos se expresan de una manera interdependiente.

El modelo de acreditación del CNA se concreta en cuatro criterios lógicos y articulados, que recogen las mejores prácticas internacionales de acreditación respetando la autonomía y la diversidad del Sistema de Educación Superior Colombiano. Una institución de alta calidad debe mostrar:

6.1 Factores. Según documento 2013 para aplicar en 2014.

·         Coherencia entre  su misión, su visión y su PEI; en tal sentido, el proceso de acreditación respeta totalmente la autonomía institucional. Estos elementos deben ser claramente conocidos y apropiados por la comunidad académica. Igualmente, debe proveer información a la sociedad acerca de lo que hace en forma veraz, ética y comprobable. En consecuencia, la institución debe decir con claridad aquello que hace.

·         Que sus prácticas y actuaciones concretas guardan  concordancia con sus enunciados misionales, sus políticas, principios y objetivos. En consecuencia, debe ser coherente entre lo que dice que hace y lo que hace para lograrlo.

·         Que lo que hace es de alta calidad, a través de prácticas de buen gobierno, de procesos de autorregulación y evaluación apoyados en sistemas de información confiables, actualizados e integrados. Es decir, debe estar en capacidad de demostrar con evidencias la alta calidad de sus procesos.

·         Que tiene planes de mejoramiento continuo en respuesta a las necesidades demostradas por los procesos de evaluación, integrados a sus planes estratégicos de desarrollo.

Para efectos de la evaluación con miras a la acreditación de alta calidad, los elementos anteriores se concretan para el 2014 en los siguientes Factores:

1.       Misión y Proyecto Institucional

2.       Profesores

3.       Estudiantes

4.       Procesos académicos

5.       Investigación y creación artística y cultural

6.       Visibilidad nacional e internacional

7.       Pertinencia e impacto social

8.       Procesos de autoevaluación y autorregulación

9.       Organización, administración y gestión

10.   Planta física y recursos de apoyo académico

11.   Bienestar institucional

12.   Recursos financieros

Desde el 2006 se manejaban los siguientes Factores

1.   Misión y Proyecto Institucional

2.   Profesores y Estudiantes

3.   Procesos Académicos

4.   Investigación

5.   Pertinencia e Impacto Social

6.   Procesos de Autoevaluación y Autorregulación

7.   Bienestar Institucional

8.   Organización, Gestión y Administración

9.   Planta Física y Recursos de Apoyo Académico

10. Recursos Financieros

Como puede verse para pasar a doce el número de factores, los cambios fueron: abrir en factores específicos, los profesores y los estudiantes, lo cual realmente es necesario, con ello se incrementa en uno la cantidad de factores. El Factor Investigación se amplia en la denominación de Investigación y Creación Artística y Cultural. Con el nuevo factor denominado Visibilidad nacional e internacional se completan los doce. Esta reforma es conveniente, sin embargo para procedimiento de evaluación y certificación implica nuevas reglas del juego que nuevamente salen como por arte de magia.

Séptimo. Con respecto a lo que el CNA denomina “características” advirtiendo que son una serie de aspectos universales y particulares de la calidad de la educación superior, aplicables a todo tipo de institución, que además a través de su observación se suministran referentes empíricos que permiten apreciar y contextualizar el desempeño de una institución, es donde, a mi juicio, el CNA debería mostrar mayor trabajo y rigor metodológico, transformando los aspectos en variables, la agrupación de variables en factores y la evaluación cuantitativa de factores en estándares mediante escalas construidas con ponderaciones derivadas de análisis multivariables y factoriales. Es aquí donde las decisiones del CESU toman gran fuerza, yo sigo insistiendo en la Agencia Nacional de Calidad, como cuerpo técnico. Ver que está siendo promovida me alegra muchísimo porque estoy seguro que mi propuesta contribuye significativamente con el Sistema de Aseguramiento de la Calidad y que la comunidad académica va a sentirse mas a gusto, tal como lo expresó en la reciente investigación del MEN ya mencionada arriba,donde a la pregunta específica a la Comunidad Universitaria, sobre si consideraba la creación de una Agencia Nacional de Calidad, Muy importante, Importante, Nada importante o no sabía o no respondía, los resultados fueron.

 

 

Espero que estas apreciaciones sean útiles, de interés, y se analicen como una contribución al desarrollo de la Calidad de la Educación Superior o Terciaria en Colombia, su evaluación y su acreditación.