Los créditos-beca para educación superior sí pueden ayudar

Creado en Sábado, 13 Diciembre 2014

Para Angel Pérez Martínez, profesor de la Universidad Nacional (en Razonpublica), aunque no contribuyan a ampliar la cobertura (uno de los objetivos del gobierno) los 10.000 créditos-beca que planea entregar el Ministerio de Educación pueden servir para combatir la segregación y estimular la permanencia de los estudiantes pobres.

El problema

El Gobierno Nacional creó el programa de 10.000 créditos-beca para estudiantes provenientes de familias pobres con el propósito de garantizar que los mejores bachilleres continúen su formación y al mismo tiempo ampliar la cobertura de la educación superior.

Este programa – que reconoce un derecho y premia el mérito- podría estimular a los alumnos pobres de la educación básica y media para que se esfuercen un poco más, para que no deserten y para que, junto con los padres de familia, se pongan como meta el acceder a la educación superior. El mensaje del gobierno es “ser pilo paga”.

Es bien sabido que algunos de los mejores bachilleres no acceden a la educación superior por razones económicas. Según el Ministerio de Educación Nacional (MEN) las pruebas SABER 11 de 2012 mostraron “que unos 17 mil de los 27 mil mejores puntajes lo registran estudiantes de estratos 1, 2 y 3. Hoy, dos años después, cerca de 4 mil de esos jóvenes no han tenido acceso a la educación superior debido a que no cuentan con recursos económicos suficientes”.

El programa

Para corregir esa situación, el gobierno ha lanzado una propuesta con condiciones claras:

1. Los 10.000 estudiantes se escogerán por mérito y pobreza. Los bachilleres deben obtener un puntaje superior a 310 en la pruebas SABER 11 del año 2014 y sus familias deben estar clasificadas en el SISBÉN con puntajes de 57,21 sobre 100 en el área urbana (14 principales ciudades), 53,32 en otras cabeceras y 40,74 en el área rural.

2. Los 10.000 créditos-beca son condonables en su totalidad si el receptor obtiene el título profesional. El crédito-beca cubre el costo total de la matrícula durante toda la  carrera (pagos directos a la institución educativa) y un subsidio para sostenimiento equivalente a dos salarios mínimos por semestre (que se giran de manera directa al estudiante). El Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios en el Exterior (ICETEX) se encargará de manejar los 155 mil millones de pesos presupuestados para  el programa.

3. La única condición que deberán cumplir los estudiantes es lograr cupo en una de las 33 instituciones de educación superior con acreditación alta.

De esta manera el gobierno espera conseguir que los mejores estudiantes pobres de la educación media asistan a las mejores instituciones de educación superior en Colombia.

No amplía la cobertura

La propuesta ha encontrado detractores entre quienes sugieren que es mejor invertir en las universidades públicas para expandir la oferta de cupos para los estudiantes de menores ingresos. Pero el gobierno espera que la medida estimule la demanda a través de becas y subsidios, de manera que el padre de familia o el estudiante escojan libremente el programa y la institución educativa.

De ese modo si el día de mañana se aumentara el número de créditos-beca, el programa llevaría a una competencia entre las instituciones de educación superior por los estudiantes becados. Además, aquellas instituciones que no figuran entre las 33 acreditadas buscarían mejorar su calidad.

Sin embargo, en términos de cobertura, un programa de 10.000 becas es poca cosa. Ellas representarían menos del 2 por ciento de los 573.544 mil bachilleres que egresaron este año, y apenas el 2,2 por ciento de los 457.284 estudiantes admitidos en la educación superior en 2013. El programa por tanto no resuelve el problema de cobertura de la educación superior.

Dos mensajes poderosos

El hecho de que los beneficiados puedan escoger entre 33 instituciones de educación superior acreditas de alta calidad, públicas y privadas, envía dos mensajes importantes:

  • A los alumnos pobres de básica y media les dice que si se esfuerzan podrían ir a los mejores centros educativos del país;
  • A las instituciones de educación superior les dice que el Estado y la sociedad reconocen sus esfuerzos por mantener un nivel de alta calidad.

Integración social

Un segundo beneficio del programa es propiciar el encuentro entre ricos y pobres, pues se sabe que nada segmenta tanto a la sociedad colombiana como la educación. Por eso el intento de atacar la segregación desde la educación es un suceso que debemos celebrar. En un país elitista como el nuestro sería un gran logro que ricos y pobres se encuentren, estudien y empiecen a compartir visiones de vida y de sociedad.

Un buen ejemplo de integración social es el programa Quiero Estudiar de la Universidad de los Andes, que beneficia a cerca del 5 por ciento de sus alumnos. Estas becas se conceden  a estudiantes de los estratos 1 a 4, con la condición de cumplir los requisitos de permanencia y de comprometerse, una vez graduados, a aportar parte de sus ingresos al Fondo para ayudar a otros estudiantes.

Vale destacar que de los más de 9.000 estudiantes que entre 2010 y 2013 se graduaron de dicha institución, solo 61 recibieron la distinción Summa Cum Laude y 12 de ellos fueron beneficiarios del Quiero Estudiar. En la ceremonia de graduación de este  segundo semestre, el rector manifestó que con el programa de las 10.000 becas será posible   aumentar de cerca de 600 a 1.200 los estudiantes becados entre universidad y gobierno.

Valorar la educación

Un tercer beneficio (y para mí el principal) es lograr que los jóvenes más pobres, los padres de familia y la comunidad educativa en general valoren la educación de una manera distinta.

La desmotivación de los estudiantes porque no pueden acceder a la universidad y el poco interés de los padres de familia contribuyen al ausentismo, a la deserción escolar y a la mala calidad de la educación.

He tenido la oportunidad de trabajar en colegios oficiales donde existe un verdadero pacto de fracaso: los maestros están convencidos de que el estudiante cuando más logrará  terminar la educación media, y los estudiantes piensan que da igual terminar o no la educación media.

Los jóvenes aprenden del colegio y de su entorno familiar y social cuáles son las condiciones laborales y de ingresos que les esperan sin educación superior (el 55 por ciento de los colombianos gana un salario mínimo  y el 74 por ciento menos de un millón de pesos al mes) y sienten que el esfuerzo de estudiar no vale la pena. Por eso, si el estudiante decide retirarse de la educación básica o media cuenta con el apoyo de  sus padres.

La matrícula por grados del MEN entre los años 2012 y 2013 muestra que Colombia pierde entre los grados octavo y once en promedio de más de 200.000 estudiantes al año por deserción; es decir, la mayor parte de la deserción en la educación básica y media se produce entre los jóvenes de entre 13 y 15 años de edad.

Los retos

Dado pues que los créditos-beca no aumentarán los cupos ni la cobertura de la educación superior, inicialmente habrá un reacomodamiento y es probable que algunos (pocos) estudiantes de clases medias y altas pierdan su opción de ingreso a universidades privadas de buena calidad.

Es evidente que la mayoría de las instituciones acreditadas como de alta calidad tienen una demanda mucho mayor de la que pueden atender. Por eso mismo es necesario sostener  el  esfuerzo para financiar y mejorar la oferta y calidad de las instituciones públicas de educación superior.

Esto se puede combinar con un aumento en el número de créditos-beca, sin olvidar la importancia de una adecuada promoción del programa para que él estimule una cultura de premios al esfuerzo y al mérito de los mejores estudiantes pobres.

Las 33 instituciones de educación superior y el MEN tienen la obligación de hacer seguimiento y apoyar a los beneficiados, especialmente durante el primer año, tiempo en el cual los estudiantes se deben adaptar y avanzar al ritmo de los demás estudiantes.

Así las cosas, el reto para el MEN será qué hacer en aquellas regiones y ciudades donde no hay instituciones de educación superior acreditadas de alta calidad.