El reto de dar calidad a la educación no universitaria para que no sea de segunda clase

Marzo 29/16 Bajo el título "La pirámide de la desigualdad en la educación superior en Colombia. Diversificación y tipología de instituciones", el sociólogo y analista sobre procesos de formación técnica, tecnológica y universitaria Víctor Manuel Gómez, presentará en próximos días este libro en el que hace un detallado análisis de los paradigmas y retos que tiene Colombia para desarrollar adecuadas opciones de educación postsecundaria que no reproduzcan los actuales esquemas de inequidad social.

En momentos en que el Ministerio de Educación se ha trazado como bandera el Sistema Nacional de Educación Terciaria (SNET), presentará una propuesta de decreto reglamentario del mismo y adelanta foros para que éste sea el fundamento del próximo Plan Decenal, los análisis de Gómez se vuelven un referente obligado para prevenir la improvisación o recurrir a prácticas comprobadas como ineficaces.

"La cobertura sin calidad genera la falsa ilusión de inclusión y equidad social en la educación superior", concluye Gómez, que considera que esto es lo que sucede en nuestro sistema por la manera como erróneamente se ha pretendido dar gusto a diversos intereses sectoriales y gremiales, sin una comprensión exacta de qué es lo que realmente necesita el país. A menor diversidad de opciones en el sistema de educación superior, señala, hay mayor desigualdad social de aceso y logro.

De esta manera, lo que sucede es que Colombia reproduce esquemas segregacionistas en educación, al permitir la presencia de instituciones educativas de primera, de segunda y de tercera clase, cayendo en el error de pensar que la única -y la mejor- es la formación unievrsitaria, cuando un sistema democrático debe permitir la divesidad de opciones formativas, que responda a los diversos gustos y expectativas y necesidades sociales. Dicha cultura de que lo universitario es lo mejor, sugierr Gómez, ha afectado negativamente y devaluado los conceptos de formación técnica y tecnológica. Para Gómez, el modelo universitario tradicional es restringido, selectivo y elitista y ya no puede responder adecuadamente a las nuevas demandas de orden económico y social.

Por ello es fundamental, a manera de conclusión, que se brinden mayores posibilidades de movilidad y promoción de estudiantes entre los diversos tipos de instituciones, mediante pasarelas regladas y homologación de créditos, entre otras opciones, que es algo que el Ministerio ha sugerido en sus mensajes, y que aún no ha logrado aterrizar en la práctica.

Se requiere el redimensionamiento, previa definición conceptual, de la educación no universitaria, para lo cual se debe asumir el reto de conferirle alta calidad para que no se convierta en una opción de segunda clase, y eso implica llevar sobre la mesa un debate de fondo de lo que actualmente se entiende y la manera como funciona la denominada educación para el trabajo y el desarrollo humano y sus programas técnicos laborales, así como la formación técnica profesional y tecnológica, en donde especialmente con la tecnológica ha habido serios y riesgosas malas interpretaciones de su real alcance.

En los países altamente industrializados, señala Gómez, sólo un porcentaje limitado de la fuerza laboral (20 a 25%) corresponde a las profesiones liberales tradicionales y a los niveles más altos de formación intelectual y científica. La mayor parte se distribuye en un conjunto de profesiones técnicas y tecnológicas, así como en ocupaciones altamente especializadas.

Tras hacer un análisis y crítica de la forma como en Colombia opera la tipología de IES, así como las diversas propuestas de ACIET y del CESU para reorganizar el sistema, Gómez presenta una propuesta de organización del sistema.

Finalmente, a juicio de Gómez, el periodo entre 1992 y 2002 representó la década perdida de la educación superior en Colombia (los 10 años posteriores a la aprobación de la Ley 30), por falta de referentes conceptuales claros en torno a qué se entiende por tipologías y niveles de formación, lo que llevó a una proliferación descontrolada de programas, que hoy se ha extendido a un actuar de parte de la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior CONACES caracterizado porque "sus decisiones no se basan en referentes  conceptuales, sino en la subjetividad de los miembros de la sala pertinente".

Sobre "La pirámide de la desigualdad en la educación superior en Colombia. Diversificación y tipología de instituciones". Autor: Víctor Manuel Gómez. Colección general biblioteca abierta. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Colombia. 244 páginas. Bogotá. 2016