Muchos anuncios mediáticos y pocas realizaciones. Balance del sector en 2016

Enero de 2017 Dos ministras, tres viceministros de Educación Superior, miles de millones en publicidad (especialmente para Ser Pilo Paga), un sistema universitario estatal en déficit, y muchas promesas incumplidas a un país donde los rectores son escépticos del liderazgo de Mineducación para lograr que, efectivamente, Colombia se proyecte -a la luz de los hechos- como la “más Educada”. Así fue la educación superior en 2016, según el análisis de El Observatorio, que también presenta a los que se destacaron por sus acciones, no siempre populares o positivas, y lo que debería traer el 2017. 


 

Gina Parody renunció al Ministerio en octubre, como producto de una mezcla de hechos adversos para su gestión. Para muchos, el polémico tema de la ideología de género en cartillas para formación escolar, sumado a la derrota del Sí en el plebiscito por la paz, en el que ella era un alfil del Gobierno, ocasionaron su salida. Con respaldo en los grandes medios de comunicación (atribuible en algunos casos a la “mermelada” del Estado en publicidad) y el boom de Ser Pilo Paga, algunos la presentaron como “mártir” sacrificada por la opinión pública. Pero más allá de estas situaciones, lo cierto es que en cuanto a educación superior su gestión quedó en saldo en rojo.

Tras dos años de Parody, más dos meses de Yaneth Giha como nueva ministra, y el poco margen de maniobra, en tiempo, que le que queda a la administración Santos II -con un saldo negativo de favorabilidad entre la opinión pública- para realizar reformas estructurales en el sistema, la perspectiva de la educación superior es la de un 2017 menos “movido y polémico” de parte de la nueva ministra, pero con un tono gris (parecido al que tuvo como directora de Colciencias), sin liderazgo ni capacidad de motivar a las IES a trabajar un propósito realmente conjunto y nacional. 

La situación actual de Colciencias, que completó dos meses sin director en propiedad, presupuesto cada vez menor, ausencia de norte y credibilidad en cuanto a su política de ciencia y tecnología, complementan el panorama. 

Aunque la Educación ocupa un honroso lugar como premisa fundamental del plan de Gobierno Santos II, y su Plan Nacional de Desarrollo (“Paz, Equidad y Educación”), ha recibido una importante atención en los mensajes presidenciales y en los medios de comunicación, la apuesta de convertir a Colombia en el 2025 en “la Nación más educada”, inicialmente, y posteriormente, “la mejor educada”, no encuentran eco en la realidad. Hay algunas acciones importantes en temas de cobertura, infraestructura educativa (básica y media) e incentivos, pero no en educación superior.

- Ser Pilo Paga es, sin duda, la principal apuesta del Gobierno. Un programa que se acercará a los 4 billones de pesos cuando se completen los 40 mil bachilleres que serán beneficiados, en un intento por generar equidad a quienes con méritos académicos no tienen los recursos económicos. La no constitución, aún, del programa en política pública (no hay una ley de la República que lo respalde, aunque hay un proyecto, algo utópico al respecto), y el fuerte cuestionamiento sobre la manera como casi todos sus recursos se van para las universidades privadas en vez de contribuir a la educación superior pública, genera una fuerte polémica que ni siquiera a la OECD, que es la entidad a la que el Estado le corre en temas de políticas educativas, le ha terminado de convencer.

Mientras las universidades públicas reciben migajas, pudiendo mejorar su calidad y cobertura, las privadas de élite aprovechan la lotería que se ganaron y crecen y crecen en edificaciones. De no revisarse el programa y no ser política pública, sea cual sea el próximo presidente corre el riesgo de finalizar. 

- El SNET, o Sistema Nacional de Educación Terciaria es una buena, y necesaria iniciativa, mal manejada y con pronóstico reservado. La inequidad que genera tener un sistema de educación para el trabajo y el desarrollo humano que no permite acceder en los niveles de titulación, su desarticulación con el sistema de educación superior y la urgente necesidad de contar con un Marco Nacional de Cualificaciones ha pasado de tumbo en tumbo en el Ministerio. La exviceministra Natalia Ariza lo impulsó como su programa estrella, pero su estilo impositivo y agresivo con los rectores, las confusiones conceptuales y falta de gestión de los equipos que han llevado el tema y la ausencia de un respaldo político y de “lobby académico” no han permitido sacar adelante el tema. En julio de 2016 se suponía que era el gran lanzamiento (anunciado inicialmente para diciembre de 2015), pero comienza 2017 sin certeza de qué pasará, ni cómo funcionarán realmente las IES.

- Los paños de agua tibia no son suficientes para atender la enfermedad de la Universidad Pública. En política pública los anuncios se traducen en dinero, y éste es precisamente el que necesitan tanto el sistema universitario estatal (32 universidades públicas), como las restantes IES oficiales que no son universidades. De muy distintas maneras, pero sin resultado positivo, el SUE le ha mostrado tanto a los Ministerios de Educación y Hacienda como al Congreso el déficit económico, su capacidad instalada casi saturada y el ineficiente y desactualizado modelo de financiamiento de la Ley 30 de 1992. La fuerza política que tuvo Gina Parody para conseguir recursos para Ser Pilo Paga (muy superiores a los que necesita la universidad pública), no se tuvo para gestionar recursos para el SUE, y tampoco parece que esto pase con Yaneth Giha, quien como directora de Colciencias vio cómo en sus dos años el presupuesto de esa entidad en vez de subir, bajó.

- Esta situación aumenta la incómoda y débil posición de autoridad del Gobierno-Mineducación en los consejos superiores de las universidades públicas. Aunque antes de ser viceministro Francisco Cardona coordinó el equipo de representantes del Gobierno en dichos organismos, y actualizó las reglas de juego de su participación, el modelo de intervención del Estado en los consejos directivos y superiores resulta incómodo, poco claro y se presta para erróneas interpretaciones sobre su rol.

Esto aumenta en aquellas universidades donde la situación financiera y la crisis de gobernabilidad no permite asegurar la estabilidad y un proyecto educativo institucional serio, tal y como ha sucedido especialmente con los casos de las universidades del Atlántico, del Tolima y la Guajira, entre otras, en donde el Gobierno Nacional no ha tenido la fortaleza técnica y de liderazgo para exigir de los gobiernos departamentales las medidas necesarias para garantizar las condiciones de funcionamiento, ha terminado patrocinando algunas rectorías y administraciones con serios cuestionamientos a su integridad moral y legal, y ni siquiera los fuertes anuncios que hizo la entonces ministra Parody sobre casos de corrupción en universidades públicas fueron capaces de modificar el esquema.

Entre tanto, Uniatlántico seguirá desangrándose por las disputas internas, comienza un cuarto año con rector encargado y un Consejo Superior en donde todos buscan sacar tajada para sí y, al mismo tiempo, echar las culpas a los otros. Por su lado, la U. del Tolima seguirá sobreviviendo apegada a la buena voluntad de las partes y con la expectativa de que la gobernación (igual como sucede en la Guajira), cumpla su palabra y se ponga al día con sus compromisos financieros. Y en la Universidad del Pacífico el Ministerio salió ampliamente derrotado por decisiones judiciales que le “tumbaron” al rector que había apoyado.

- El “miedo” que metió entre rectores la Ley 1740 parece estar desapareciendo, por la falta de oportunidad, experiencia, formación y criterio del Ministerio. Muchas de las intervenciones de esa entidad han quedado en nada, se han caído en estrados por errores en la misma, han perdido respaldo político luego que Parody empezara a callarse al respecto al no lograr los impactos deseados y, lo que es más preocupante, se comienzan a escuchar preocupantes casos que ameritarían la intervención de fondo sin que esto se logre efectivamente. En la Universidad Metropolitana, de Barranquilla, se habla de la pérdida de 30 mil millones, y el Ministerio no interviene. Las quejas sobre abierta intervención política en la Universidad de Medellín “pasan de agache” en el Ministerio. En la Universidad Autónoma del Caribe los profesores denuncian que no les pagan y la ministra Giha les da un respaldo por el concepto favorable del CNA para iniciar condiciones de alta calidad; en Uniguajira se cuestiona el poder político y públicamente el periodista Gonzalo Guillén acusa de criminal a su rector, sin que el Ministerio tampoco diga nada, y en la Universidad Incca hay un proceso abierto por el Ministerio y aún así se ponen en riesgo las propiedades de la universidad para obtener recursos y pagar, reiteradamente de forma tardía, la nómina.

- Entre tanto, la acreditación aumenta en cifras, pero pierde credibilidad en su procedimiento, actores y finalidad. Pasó a ser un requisito imperativo para obtener beneficios de Ser Pilo Paga (ya va en 45 el número de IES acreditadas institucionalmente) y prepararse para no perder los beneficios de los créditos del Icetex, con la implementación a partir de 2018 del Plan Nacional de Desarrollo que quita (con grave riesgo jurídico y social) los apoyos del Estado a los estudiantes que accedan a programas e IES no acreditadas. La obsesión por la acreditación, haberla convertido en indicadores y metas de gobierno, contravenir el mandato voluntario de la misma (Ley 30 de 1992) al obligarla en las licenciaturas a través de la Ley 1753 de 2015, y el haber acreditado algunos programas e IES que, a juicio de la comunidad académica, tienen algunos reparos para ello, le ha quitado lo meritocrático al sistema, convirtiendo la calidad en el diligenciamiento de unos documentos, alejados de conceptos como gobernabilidad, institucionalidad y compromiso social, entre otros.

En medio de este panorama, la idea de la Superintendencia de Educación Superior pasó a ser historia por falta de voluntad política del Ministerio (al que no le interesa perder poder ante las IES) y de los mismos rectores (que no quieren otro organismo de control), y la idea necesaria y urgente de una Agencia Nacional de la Calidad (que termine con la dispersión conceptual y funcional de CNA, Conaces e Icfes, entre otros), tampoco tiene doliente. Derivado del Plan Nacional de Desarrollo se habla de un Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Terciaria, pero mientras el SNET no se consolide, no habrá nada.

- A todo este complejo panorama debe añadirse la abierta intervención e impacto que causan las decisiones judiciales (especialmente para las universidades públicas), más los proyectos de Ley y las doctrinas de Consejo de Estado y Corte Constitucional, especialmente. Algunos de los casos más llamativos, fueron:

- La necesidad de que las IES -públicas- realicen consultas internas para elegir egresados, exrectores, representantes de gremios, exrectores y directivas académicas para sus consejos superiores (leer)

- Autonomía universitaria se extiende, para efectos de contratación, a asociaciones de IES públicas

- La exigencia que está haciendo el Mineducación de actualizar los PEIs, lo que vulneraría la autonomía universitaria

- Avanza en Senado propuesta de acceso gratis a educación superior a estratos 1 a 3

- Recursos de cuentas abandonadas por más de tres años irán al Icetex

- Mineducación expide resolución sobre características que deben cumplir las licenciaturas

- IES oficiales tienen derecho a devolución del IVA por bienes e insumos, bajo ciertas condiciones

- Profesores de hora cátedra deben actuar bajo el mismo marco laboral de uno de tiempo completo

- Tener antecedentes no debería impedir el acceso a una beca de posgrado

- Concepto de Mineducación fomentará aumentos en las matrículas por encima del IPC

- Corte C. ordena a universidades públicas reliquidar matrículas de estudiantes afectados negativamente en sus condiciones económicas

- Docentes de cátedra en IES oficiales son empleados públicos, y deben tener los respectivos beneficios

- Mineducación crea resolución para regular la publicidad de las IES

- Valores de matrícula deben estar publicados en el home de la web de cada IES

- Congreso aprueba Sistema Nacional de Información de Becas y Créditos Educativos

- La posibilidad de que Unitrópico, vía Congreso de la República, se convierta en IES pública

- Proyecto de Ley busca que gratuidad de la educación pase de 5 a 15 años a 3 y 17 años

- Todas las IES deberán ajustarse a Plan Unico de Cuentas para el sector a partir de 2017

- Licenciaturas que no se acrediten en junio de 2017 perderán su registro

- Y un hecho preocupante y que ha hecho carrera en el Gobierno y el sector ha sido la mala costumbre del Ministerio de lanzar proyectos, planes e ideas como grandes iniciativas y que difícilmente pasan de los titulares de prensa. Para muestra varios botones de anuncios que solo han quedado en ello:

- Programas nocturnos en universidades públicas

- Proyecto de universidades para la Paz

- Segunda versión pública del MIDE

- Colombia Científica como un proyecto para subir IES colombianas en los rankings mundiales

- La creación de regiones universitarias, como por ejemplo el Eje Cafetero

- La promesa del presidente Santos, a los estudiantes de la Universidad Nacional, de hacer gratis la educación superior si se firmaba la paz

- El Sistema Universitario Estatal como interlocutor oficial ante las Farc, en el proceso de paz

 

Otros hechos importantes de 2016 que ameritan ser considerados en 2017:

- Buenas prácticas, como la de universidades de Cali permitirán a sus estudiantes rotar entre ellas, la de las IES públicas paisas fomentan interculturalidad y sostenibilidad

- La consolidación de la Red Ilumno, que completó cuatro IES en Colombia con la incorporación de Unitec y la Universidad Central, que se suman al Politécnico Grancolombiano y la Fundación Universitaria del Área Andina.

- Los rankings, apreciados por las mejores y los medios y detestados por la mayoría, continuarán reinando, aunque cada vez son más y esto hace perder el interés de la opinión pública.

- La poca claridad sobre la real responsabilidad, defensa de la credibilidad pública y actuación del Ministerio en el caso de los falsos títulos de especialización de médicos cirujanos en otros países.

- El cierre final de la frustrada IES de la Fiscalía y UNICJAO

- Las decisiones que tome el Ministerio frente al caso de la San Martín, su regreso a los “dueños originales y su posible continuidad o no

- Seguirán apareciendo los cuestionamientos al modelo de universidad presencial, a la efectividad de su titulación, a la duración de sus estudios y a su real compromiso social

- Surgirán más documentos, planteamientos, cuestionamientos y protagonistas de la Universidad como actora clave en el postconflicto

- Por conocer su Uniandes oficializará su propuesta de tres y no dos periodos académicos por año, y su impacto en el sistema

- La evolución de las propuestas de estándares mínimos para profesiones, que viene trabajando el Ministerio de Educación

 

Los 10 protagonistas del sistema de educación superior en 2016

Hay muchos más de 10, que trabajan calladamente, construyendo patria desde aulas en IES de regiones apartadas y profesionales de apoyo de rectores con muy buenas ideas. A juicio de El Observatorio estas son -en orden alfabético- las personas que, durante 2016, más incidieron en el sistema de educación superior:

 

- Jaime Alberto Leal Afanador, rector de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD, quien pese a la malquerencia del Ministerio de Educación de Gina Parody, logró demostrar ante los organismos de control que las acusaciones en su contra (por supuestos manejos irregulares en la IES, en la sede de La Florida, en sus recursos personales y en la manera como fue re-elegido) fueron erradas y que, adicionalmente, el Ministerio se extralimitó al actuar sobre la UNAD. También impulsó un interesante programa llamado CAMPOUNAD que, sin el beneplácito explícito del Gobierno ni recursos como los anunciados para Universidades para la Paz, se constituye en un real aporte de la academia al postconflicto. 

 

- Ignacio Mantilla Prada, rector de la Universidad Nacional de Colombia, no es el más popular de los rectores ni tampoco el líder que se espera por su cargo, pero ha sabido moverse en el sistema, con su bajo perfil, crear nuevos programas, conseguir recursos adicionales para su IES, darle nuevos aires a la Universidad y ser protagonista del sector consultado por los medios de comunicación. 

 

- Carlos Javier Mosquera, rector de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas que, pese a estar en condición de encargado desde hace casi dos años, ha logrado superar el difícil ambiente de gobernabilidad, impulsado proyectos de ley, hacer más visible a la Universidad y convertirse en el primer rector de universidad pública que, en condición de encargado, la acredita institucionalmente. 

 

- Carlos Andrés Pérez, rector de la Universidad Santiago de Cali, ha tenido el mérito de bajar al máximo la tensión y los conflictos que se vivieron en esa institución, de difícil gobernabilidad por lo complejo que era su Consejo Superior, aliviar el difícil panorama financiero que llegó a tener la Universidad y acreditar varios programas en alta calidad.

 

- Lorenzo Portocarrero Sierra, rector del Tecnológico de Antioquia, no sólo fue reelegido por segunda ocasión sino que en muy corto tiempo y para sorpresa positiva de muchos logró acreditar institucionalmente su IES, una entidad pública que con limitados recursos ha sabido administrarlos y posicionarse. Portocarrero ha sido muy hábil para moverse como representante de las Instituciones Universitarias oficiales en el CESU, y manejarse en el mundo político de la gobernación de Antioquia, que es su principal fuente de recursos. 

 

- Jairo Torres Oviedo, rector de la Universidad de Córdoba, quien por su estilo de gestión ha logrado que la problemática social y de orden público de esa IES sea vista con una mirada académica, de diálogo con las partes, y los convenios y alianzas para el trabajo con otras comunidades entren a fortalecer la esencia de esa Universidad.

 

- Ramses Vargas Lamadrid, rector de la Universidad Autónoma del Caribe, ha desplegado una fuerte campaña mediática para hacerse visible y con mucho poder en la Institución, borrar como sea el recuerdo de Silvia Gette, hablar de muy variados temas en la región y ser presidente de Asiesca. Con algunas críticas enemigos de su gestión y amigos de Gette, dice él, y protestas de profesores por el no pago de sus salarios, ha logrado que el CNA le dé el aval para continuar el proceso de acreditación institucional.

 

- Andrés Eduardo Vásquez Plazas, presidente del ICETEX, llegó al cargo en 2014 sin mayor expectativa de quedarse y, sin conocer ni ser conocido en el sector, ha logrado sobrevivir a las muy duras críticas por el modelo de gestión de recursos, y ha convertido a esa entidad (con el riesgo del gigantismo) en el eje financiero de los proyectos del Ministerio de Educación.

 

- Roberto Zarama Urdaneta, el artífice de Ser Pilo Paga, que tras asesorar a María Fernanda Campo pasó a hacerlo con Gina Parody, y a ser el defensor conceptual del modelo de Ser Pilo Paga. 

Finalmente, el décimo protagonista y no menos importante se llama el poco conocimiento y la improvisación técnica, política y del sector, de parte de los funcionarios del Ministerio de Educación Nacional (tanto de quienes laboraron con Gina Parody) como de los actuales. Su falta de reconocimiento en el sector, sus “metidas de pata” frente a las IES y escasa autoridad para interactuar con las IES, han sido algunos de los principales acontecimientos que han hecho que el Ministerio se aprecie como un ente burocrático, con poder pero poco eficiente, y con poca credibilidad para liderar al sistema de educación superior.