Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales también rechaza contenido y forma de adopción del SNET

Feb 1/17 La entidad (ACCEFYN), presidida por Enrique Forero González, pide superar serios errores conceptuales que tiene el gobierno en el proyecto de ley sobre el Sistema Nacional de Educación Terciaria SNET, advierte que la problemática que supuestamente se quiere solucionar se dé de la manera como está estructurado el sistema propuesta y, adicionalmente, llama a que se dé más conocimiento y experticia de parte de quienes deben sacar adelante una reforma de esta índole.

El siguiente es el texto de la declaración:

La Academia Colombiana de Ciencias Físicas, Exactas y Naturales manifiesta su preocupación por la propuesta de implementación, por la vía del fast-track, de un Sistema Nacional de Educación Terciaria- SNET - presentado como una novedosa apuesta educativa a nombre de la Paz. Sabemos de la buena intención de las personas que han liderado este proyecto de decreto pero se requiere, además, de conocimiento y experticia para sacar adelante una reforma a la Educación Superior adecuada a las verdaderas necesidades del país. Lamentamos que en temas tan fundamentales para lograr esas máximas en Desarrollo Económico y Transformación Social para Colombia en el pos acuerdo -como la Ciencia y la Educación-, el Gobierno haya desconocido el capital humano local que con excelencia pudo apoyar en estructurar una reforma con verdadero sustento técnico.

Hay serios errores conceptuales sin contar con las desafortunadas estrategias empleadas (llamando socialización y participación a reuniones en las cuales, a veces, ni siquiera hay posibilidad de formular preguntas). De forma precipitada se concluye y se emplea como justificación que por falta de unas buenas “definiciones” del perfil laboral, las instituciones educativas no forman lo conveniente para el mercado. El mundo desarrollado ha llegado a dicho nivel, debido entre otros a que, forma individuos y ciudadanos con competencias y capacidades que les permite desempeñarse óptimamente en empleos u ocupaciones nuevas, producto de la globalización. El mismo Foro Económico Mundial refiere la necesidad de formar en competencias humanas y sociales, que deben hacer parte de todos los niveles de educación.

La manifestación de las inconformidades a este proyecto de decreto no debe interpretarse como una manera de impedir el acceso y el reconocimiento del recurso humano formado en instituciones diferentes a las Universidades sino, por el contrario, propendemos por una educación incluyente, de calidad y con máxima cobertura. Colombia tiene un rezago en todos los niveles de formación, y principalmente, requiere con urgencia, doctores, técnicos y tecnólogos, responsables -en la teoría colombiana- de la transferencia del conocimiento científico, ese cimiento de las innovaciones disruptivas. Desde la Academia promulgamos la reducción de las brechas a través de la formación de calidad.

En lugar de repensar y analizar qué ha faltado a los programas e instituciones técnicas y tecnológicas (además de los limitados recursos financieros), el decreto asume que los interesados en lograr la “maestría técnica” de manera “sencilla y accesible”, alcanzarán mejor remuneración y estabilidad laboral, por parte de una empresa “ávida” de magísteres. No se han conocido los estudios que demuestren o soporten esa justificación.

Si el foco del esfuerzo gubernamental se concentra en analizar y reformar programas curriculares, nuevos técnicos y tecnólogos con conocimientos suficientes en matemáticas y sólidas bases de ingeniería, con pensamiento crítico, capaces de resolver problemas en la práctica, serán de gran interés para la industria nacional. El reconocimiento social y económico de técnicos y tecnólogos se logra luego de sinceros y decididos esfuerzos en reformas curriculares e institucionales. Si las instituciones técnicas y tecnológicas han comprendido estas necesidades y trabajan para alcanzar los niveles que requieren, ¿Cuáles instituciones ofrecerán las nuevas “maestrías técnicas” que cumplan con los propósitos de articulación y movilidad en un único Sistemas Nacional de Educación Terciaria?.

Sugerimos revisar los documentos de la UNESCO sobre Sistema de Educación Terciaria, y lo allí descrito como la Clasificación Internacional Normalizada de la Educación-CINE. En dicho documento se hace absoluta claridad de qué hace parte de la educación formal e informal y, por ende, qué no debe ser incluido –por las dificultades de valorar- como parte de la Educación Terciaria. En otras palabras, no todos los procesos de la Educación post Media hacen parte –automáticamente- de la Terciaria. Los saberes populares y los conocimientos tradicionales deben ser salvaguardados y conservados bajo el esquema de programas especiales liderados por el Ministerio de Cultura, en coordinación con las demás instituciones sectoriales. 

Es fundamental que quienes tienen a su cargo las grandes transformaciones del país, entiendan que los legados sólidos se basan y argumentan en procesos que no necesariamente coinciden con la temporalidad de la vigencia de un Gobierno. La Ciencia y la Educación deben estar enmarcadas en políticas de Estado. Ojalá el señor Presidente Santos y los Honorables Congresistas comprendan el valor de la siembra, aunque la cosecha sea colectada por otro Gobierno. Ojalá este Gobierno pase a la historia por garantizar, valorar y construir con las comunidades una nueva realidad educativa que atienda al promisorio futuro y sea la más sólida base de la Paz estable y duradera, y no solamente por responder a las necesidades formales definidas como metas para hacer parte, por ejemplo, de la OCDE.