Excandidata a rectoría UNAD, detrás de infundada denuncia de plagio a rector Leal

Marzo 6/17 María Dora Alba Sánchez, ex-docente de la UNAD, aspiró a la rectoría en 2015, cuando fue re-elegido Jaime Alberto Leal Afanador. Preside el sindicato ASPU-UNAD al que la justicia canceló, en primera instancia, su inscripción por "violaciones al ordenamiento jurídico", tiene en proceso una denuncia por los presuntos delitos de injuria y calumnia, y tiene una inhabilidad general de 12 años.

Ella y otros sindicalistas buscaron los medios de comunicación, hasta que El Espectador dio por cierta su denuncia de supuesto plagio de la Universidad del libro "CampoUNAD", que tiene 63 referencias bibliográficas y en el que, tal y como acepta la rectoría, se cometieron tres fallos de citación, que fueron reparados con los autores originales.

El Espectador, con el titular, “El plagio que tiene en aprietos al rector de la UNAD”, condenó a Leal, sin ponderar todas las pruebas, como se confirma en el siguiente comunicado que expidió el rector:

Como Rector de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD aclaro a la opinión pública, al diario El Espectador y a ASPU UNAD que la noticia “El plagio que tiene en aprietos al rector de la UNAD”, publicada el 2 de marzo por El Espectador.com es falsa y que en mi calidad de rector y representante legal de la Universidad no he cometido actos ilegales de ninguna índole.

En la noticia se dice que en el documento “CAMPOUNAD: Sembrando un país en red para la paz, que constituye una propuesta original de la UNAD al país para favorecer la reconciliación en un escenario de posconflicto a partir de la experiencia educativa apoyada en tecnologías, y que transformará positivamente el campo y a la población rural colombiana, se presentaron algunos hechos de plagio que no se corresponden con la realidad.

El texto de 65 páginas y 63 referencias bibliográficas citadas, cumple con todos los protocolos metodológicos y de rigor investigativo que requiere una publicación académica, no comercial y de aporte social.

En su producción participamos académicos unadistas de alto prestigio, con quienes hemos reconocido que hubo tres errores involuntarios como resultado de las urgencias de enviarlo a impresión, mismos errores que tan pronto se identificaron fueron subsanados. Las fuentes originales de estos párrafos (Banco de la República y Revista Entramado) fueron notificadas del hecho, y ninguna expresó que esto les hubiera afectado o que hubiera habido dolo.

Se habla de un apartado no citado correspondiente al Plan de Desarrollo de la Alcaldía de Florencia 2012-2015, y se aclara que la Ley 32 de 1982 avala el uso público de información de esta índole, así como la Ley Estatutaria 1581 de 2012, la cual señala que cuando los documentos son de naturaleza pública no es necesario solicitar autorización del titular para el uso de la información.

Los textos que definen plagiados del prólogo son de mi total autoría y los confunden con la publicación denominada “Referentes Básicos del Pensamiento y Acción Unadista” que elaboramos con la doctora Elizabeth Vidal Arizabaleta en el año 2009.

En la UNAD reposan las comunicaciones oficiales que demuestran lo arriba dicho, y copia de éstas fueron entregadas a la representante de El Espectador.com antes de su publicación.

Tampoco es cierto que en la cartilla “CAMPOUNAD” existan “coincidencias de hasta un 36% con 168 fuentes distintas”. Quien brindó esa información desconoce la forma como se evalúan técnica y científicamente estas situaciones.

También es falso que la elección rectoral, “estuvo plagada de irregularidades” como dice la noticia. Todas esas supuestas “irregularidades” fueron encontradas en el marco de la legalidad por los órganos de investigación del Estado. El Consejo de Estado falló a favor de la UNAD en noviembre de 2015 y dijo que “el acto de elección que se originó en aquellos, no adolece de ningún vicio que afecte su validez”. La investigación presentada por El Espectador no validó esta situación y citó una información de 2014.

Con respecto a la señora María Dora Alba Sánchez Gómez, quien erróneamente dio la información a El Espectador, vale señalar que fue candidata a la Rectoría de la UNAD para el periodo 2015 - 2019, habiendo sido derrotada en todas las instancias estudiantiles, académicas y administrativas. Inconforme con el resultado hasta incurrió en un desacato a la decisión del Consejo de Estado. Actualmente también cursa en la Fiscalía General de la Nación una denuncia de la UNAD contra ella por los presuntos delitos de injuria y calumnia.

En la noticia también se cuestiona la gestión del Jefe de la Oficina de Control Disciplinario, mismo que adelantó una investigación en contra de Sánchez Gómez, por faltas como exponer información personal de un estudiante en medios de comunicación, sin su autorización, faltando al deber de reserva y confidencialidad. Esa investigación concluyó en fallo de primera instancia que Sánchez Gómez cometió graves faltas siendo sancionada con destitución e inhabilidad general de 12 años. 

La cuestionada legalmente Asociación Sindical de Profesores Universitarios ASPU - UNAD no llega a 30 integrantes, de una población de 1.782 profesores. Días previos a que estos difundieran esta información errónea en los medios de comunicación, un juez de la República canceló en fallo de primera instancia su personería jurídica.

A El Espectador y a ASPU, una claridad: el “plagio” es un delito y sólo un juez de la República podría determinarlo, previo agotamiento de un debido proceso. Los textos cuestionados corresponden a datos históricos o remiten a otros autores lo cual no es parte central y sustancial de la obra, siendo improcedente calificarlos de plagio. ¿Cómo se atreven a despreciar la presunción de inocencia? ¿Cómo dañan la imagen de una institución con más de 70 mil estudiantes?

Como Rector de la Universidad defiendo la gestión de nuestros funcionarios, en quienes confío y delego enormes responsabilidades. Eso sí, no se le puede exigir a un Rector asumir la responsabilidad personal, disciplinaria, fiscal o penal por faltas que terceros admiten haber cometido de buena fe, como se ha comprobado en este caso.

En nombre propio y de la comunidad Unadista, expresamos públicamente nuestro rechazo e indignación con la manera como un prestigioso medio de comunicación como El Espectador.com se dejó desorientar a través de su reportera por denuncias calumniosas sin el rigor que exige la ética periodística.

Nos sentimos lesionados en el buen nombre por el manejo descontextualizado, citación indebida e investigación incompleta que presentó el diario en su versión .com, y recurrimos a su ponderada línea editorial y objetividad centenaria para que corrijan, y así la opinión pública conozca los hechos tal y como sucedieron y no como se han presentado.