La UNAD es la primera y única Universidad a distancia… y sin distancias

ENTREVISTAS DE EL OBSERVATORIO - Agosto 2017 Además de ser el rector de  universidad pública con más tiempo (cuando cumpla, en 2018, su tercer periodo, llegará a 14 años), también es el que más críticas, demandas y denuncias ha enfrentado. Fue uno de los blancos de ataque preferidos de la exministra Gina Parody, y tiene un muy fuerte enfrentamiento con los pocos sindicalistas que le quedan a la Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD. A la fecha, Jaime Alberto Leal Afanador ha ganado todos los pleitos jurídicos, la UNAD no enfrenta sanción, déficit financiero o escándalo alguno, y su gestión muestran a la universidad oficial más grande del país, con importantes avances en calidad y gobernabilidad. ENTREVISTA EXCLUSIVA.

 

La UNAD en el contexto de la educación superior del país

La Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) nació como “Unidad Universitaria del Sur de Bogotá”, UNISUR mediante la Ley 52 de 1981, y entró en funcionamiento en 1982 durante el gobierno de Belisario Betancur, tal vez el único presidente que le ha apostado a esta modalidad educativa como una forma de buscar cobertura educativa en los más apartados rincones del país.

Posteriormente, mediante la Ley 396 del 5 de agosto de 1997 fue reconocida como Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD, y en 2005, con la Resolución 6215 del Ministerio de Educación Nacional, fue reconocida legalmente como Universidad.

Es la única universidad, de las 32 públicas, que oferta exclusivamente programas a distancia y virtuales, además de programas de alfabetización y formación de bachilleres. Toda esta oferta llega hoy a 80.148 estudiantes (65.968 en educación superior, 9.821 en educación continuada y 4.359 en educación permanente), con 63 programas académicos (22 universitarios, 23 tecnologías, 2 técnicos profesionales, 11 especializaciones y 5 maestrías). En 2012 acreditó cinco programas profesionales (que se encuentran en proceso de reacreditación), siendo estos los únicos a distancia del país con dicho reconocimiento, y en camino viene la posible acreditación de un programa en el área de salud.

Tiene presencia en 64 municipios del país e impacta en total a 1.016, además de una sede en La Florida, Estados Unidos, en la que también puede ofertar doctorados.

Actualmente preside la Asociación Colombiana de IES con programas a distancia ACESAD, y tiene importantes convenios y alianzas con las más reconocidas universidades mundiales en el tema, como las españolas Universidad Nacional de Educación a Distancia de España (UNED), Universidad internacional de la Rioja (UNIR), la Universidad de Suráfrica y la Universidad Aberta, en Portugal.

En marzo pasado, el rector Leal fue reconocido como miembro honorario del Comité Académico de la Asamblea de Negocios de Europa (EBA), en Oxford, Reino Unido, por sus “grandes esfuerzos para hacer de la educación en línea la mejor oportunidad para que todas las personas en Colombia realicen sus sueños profesionales” (ampliar), y en mayo organizó, en Bogotá, el Tercer Congreso Mundial de Educación a Distancia, en donde expertos de muy variados países llamaron respetuosamente la atención al gobierno colombiano para que valorara más esta modalidad (Lea Expertos mundiales “jalan las orejas” al gobierno por no atender debidamente la educación a distancia).

También es la universidad pública que menos recursos recibe del Estado. Las transferencias escasamente llegan al 17% de su funcionamiento y por autogestión recauda el 83% restante. Por su gestión de alianzas, por ejemplo, está formando 180 mil colombianos en tecnología, en unión con el Ministerio de las TICs. No tiene conflictos internos, y aunque algunos piensen que por ser a distancia sus 1.891 profesores son “virtuales”, la realidad muestra que el 56% son de tiempo completo, el 28% de medio tiempo y solo el 16% de hora cátedra. Con título profesional está el 21% y el restante 79% tiene formación posgradual, incluidos 40 doctorados.

 

Las peleas con Gina Parody y el sindicato

La mayoría de directivos, profesores y funcionarios le valora a Jaime Leal su capacidad de trabajo y liderazgo. Es capaz de “encerrar” una semana completa a decanos, directores y coordinadores a trabajar 12 y 14 horas diarias, para efectos de planeación y programación… y todos salen comprometidos con los objetivos institucionales. “No tenemos esa forma piramidal de las estructuras universitarias convencionales, y eso se traduce en el ejercicio participativo de toda la comunidad”, señala.

No obstante, la opinión pública ha encontrado en los medios de comunicación noticias contra Leal y la UNAD, que han afectado fuertemente la imagen de la institución.

 

Al preguntársele al respecto, no duda en identificar los dos sectores que, a su juicio, le han hecho mucho daño: El Ministerio de Educación de la ex ministra Gina Parody, y un pequeño grupo de profesores de la Asociación Sindical de Profesores ASPU, liderados entre otros por una excandidata a la rectoría de esa IES, respaldada por el presidente nacional de ASPU, quienes hace poco sufrieron un duro revés luego que la justicia declarara la inexistencia de dicha expresión sindical en la UNAD, y su posterior cancelación de personería jurídica por parte del Ministerio de Trabajo.

Leal no entiende por qué Parody lo puso entre ojos, y lamenta que nunca se hubiera dado un diálogo con ella y sus funcionarios. Cree que la entonces ministra, recién llegada a esa cartera, se dejó llevar de infundadas acusaciones a la UNAD por parte de una senadora “quien ya había sido embaucada por el sindicato de marras”, en un sonado debate, de septiembre de 2014, en donde cuestionaron varias IES, entre ellas la UNAD.

El hecho es que la UNAD estaba llamada, por parte del Ministerio, a ser una de las que inauguraría la “limpieza” que aparentemente se buscaba con la Ley 1740 de 2014, o de inspección y vigilancia.

Así, la Universidad sufrió tal vez la embestida más grande que haya tenido una IES en el país, en muy poco tiempo, para buscar motivos de sanción (demanda del proceso de re-elección rectoral, visita de funcionarios de inspección y vigilancia del Ministerio, debate en el Congreso, brigada de inspección de la DIAN, investigación en Fiscalía, Contraloría y Procuraduría, investigaciones del Consejo de Estado, y estigmatización mediática”).

Lea: Mineducación envía "bloque de búsqueda" a la UNAD

 

Las acusaciones contra la UNAD y su rector

Los resultados

Mineducación denunció conflicto de intereses y traslado de recursos de la UNAD Colombia a su sede en La Florida (denuncias similares se han hecho desde hace más de 10 años)

Procuraduría Delegada para la Economía y Hacienda Pública absolvió al rector y a la Gerente Administrativa, frente al traslado de hallazgos efectuado por la Contraloría, que también ordenó archivar las diligencias (ampliar)

Mineducación demandó re-elección del rector Leal porque, supuestamente, no se dio la publicidad definida en Ley 489 de 1998: publicar actos de universidades públicas en Diario Oficial (ampliar).

El Consejo de Estado conceptuó que no se cometió una irregularidad en este proceso (ampliar)

Mineducación aplicó resoluciones de inspección y vigilancia a la UNAD, en desarrollo de la Ley 1740 de 2014, por supuestas Actividades que afectaban la calidad educativa

El Consejo de Estado conceptuó que el Ministerio se extralimitó en su intervención en la UNAD y que las sanciones no eran proporcionales a los hallazgos. Los Hallazgos “no tienen la virtualidad ni menos la gravedad para atentar contra la continuidad del servicio educativo prestado por la Universidad, contando, además, que algunos de los hallazgos vulneran la autonomía universitaria”. Se suspendieron las medidas (ampliar).

Funcionarios de la DIAN cayeron a las oficinas de la Universidad y recaudaron archivos y expedientes (ampliar)

La propia DIAN ordenó archivar las diligencias, por no hallar mérito alguno

Acusación del sindicato sobe posible plagio del rector en documentos académicos de la Universidad

Rectoría solicitó a la Procuraduría investigarlo

 

El daño se hizo, no con sanciones a la IES ni al rector, ni destituciones, cárcel o multas, pero sí con una afectación de la imagen y una reducción en el número de estudiantes entre 2014 a 2015 en cerca de 20 mil, los cuales a la fecha ya se han recuperado.

La compensación parece estarse dando. En un categórico fallo, el Consejo de Estado reprochó la actuación del Ministerio por una indebida aplicación de la inspección y vigilancia sobre la UNAD. Los argumentos legales que presentó la Universidad han pasado a convertirse en piezas magistrales para que el resto de IES del país entiendan el alcance de la autonomía y las distancias que deben darse entre el Estado y la educación superior. (Lea: Peligrosas interpretaciones legales sobre la autonomía universitaria)

Frente a sus otros enemigos (los sindicalistas de ASPU), Leal sí tiene claro que la enemistad y acusaciones de estos (la última es una relacionado con supuestos plagios, que está en manos de la Procuraduría -ampliar), vienen de la época en que éste llegó a la rectoría y comenzó a gestionar con un estilo que “significó revisar los roles de todos”. Sugiere que el sindicato se ha negado a enrolarse en la nueva cultura de trabajo planeado y participativo y ha terminado “pulverizando la ética de las personas y de la institución”.

Defiende su gestión, y es enfático en señalar que “nunca he tenido un político detrás mío. No he endosado la universidad al clientelismo, y no se han dado dádivas, como sucede en otros ambientes universitarios, tales como negociar con hojas de vida y favores”. Eso sí, reconoce que “eso ha tenido un costo político muy fuerte. Porque entendemos que la UNAD con todas sus ventanas en todas las regiones del país y principales municipios sería un botín burocrático propicio para la politiquería que arrasó la autonomía de varias universidades públicas”.

 

14 años en el cargo

Jaime Leal (Ingeniero de alimentos, con maestría en docencia universitaria y doctorado en tecnología instruccional y educación a distancia. Ex decano y ex vicerrector de la UNAD, ex decano de ingeniería en la Universidad San Buenaventura y con tres doctorados Honoris Causa), llegó en 2004 por primera vez a la rectoría para un periodo de tres años (hasta 2007), pero éste se extendió hasta 2011 por decisión del Consejo Superior -incluido el Ministerio-, una vez que se obtuvo la transformación institucional y el paso como institución universitaria a universidad.

En 2011 y 2014 fue re-elegido, y aún no se sabe si buscará seguir en el cargo en 2018. “No se trata de querer atarse al poder. Quienes bien lo conocen, aquí los ejercicios de la temporalidad del rector deben mirarse a partir de sus resultados”, señala.

En las elecciones ha obtenido amplio respaldo de la comunidad universitaria (misma que maneja con gran propiedad una terminología poco común en el resto del sistema de educación superior: Metalenguaje, CIPAS, metasistema, heterarquías, cibernética organizacional…).

 

La transformación institucional

La UNAD de hoy es radicalmente diferente de la nacida en los ochenta, y que ha tenido como rectores a Hernando Bernal Alarcón (82 a 85), Jaime Ospina Ortiz (85-86), María Teresa Arias de Barrero (86 a 91), Gabriel Jaime Cardona (91 a 94), Jesús Emilio Martínez Henao (94 a 97), Betty Góngora Pedraza (97 a 2004) y Jaime Alberto Leal Afanador (de 2004 a la fecha).

“Cuando llegué a la rectoría había registrados 22 mil estudiantes, pero nominales y efectivos eran 17 mil”, cuenta el rector, como punto de partida para referir algunos de los cambios que iniciaron con el proceso formativo a nivel doctoral de 15 directivos en la Universidad de Nova, en Estados Unidos. “Eso dio una base conceptual muy fuerte y claridad frente a la visión estratégica de la organización, y comprender las dimensiones de la UNAD: de ser la única y exclusiva universidad pública colombiana dedicada a la educación a distancia; de ser un referente en el uso intensivo de tecnología; y de ser gestora de desarrollo regional y de desarrollo humano sostenible”.

Eso implicó revisar el alcance de la UNAD, más allá de las misiones de la Universidad definidas por la Ley 30. Para Leal la UNAD “es más proyección social; es una institución comunitaria, que apuesta a la inclusión e innovación educativa y al reconocimiento como una universidad global, que tiene otro tipo de interacción con comunidades académicas, en cualquier lugar del planeta”.

La UNAD de comienzos de los 90 era una institución apegada a los formatos tradicionales de la educación a distancia (encuentros presenciales con libros de texto, correspondencia física, radio y televisión). Leal enfrentó resistencias de quienes no veían, entonces, la tecnología digital y el internet y las plataformas lms como una alternativa al modelo. Hoy ofrece soluciones en línea, tales como los programas virtuales y CampoUnad (que es una interesante alternativa de unión entre academia, tecnología y compromiso social, para realizar extensión y trabajo para solucionar problemas vitales de salud, justicia y tecnología agrícola, entre otros), pero también soluciones “off line”, o distancia tradicional para llegar a estudiantes y poblaciones con problemas de electricidad o conectividad.

Lea: ¿Por qué un Gobieno metido de lleno con la paz no le pone atención a Campo UNAD?

“La UNAD siendo una universidad a distancia es una universidad sin distancia. En vez de que lleguen los estudiantes, estamos yendo donde ellos están”. De allí, resalta el rector, el carácter de universidad abierta, inclusiva, que más que seleccionar estudiantes, se compromete con todos los que llegan a adecuar procesos de acompañamiento académico que potencien lo mejor de cada uno.

Y aunque la deserción en programas a distancia y virtual superan la media nacional, Leal destaca que en la UNAD las cifras se ubican en esa media que generalmente mide los programas presenciales. “De hecho, estudiantes de la UNAD han ocupado primeros y otros destacados lugares en las pruebas Saber Pro y han sido reconocidos por el Ministerio”.

 

La calidad de la educación a distancia no está en duda

Leal es un defensor acérrimo de la modalidad. Cuenta que lamentablemente se malinterpretó el concepto de la educación a distancia como una segunda oportunidad o alternativa al modelo tradicional presencial y se entendió como si fuera de segunda clase. “La educación a distancia (incluida la virtualidad que es una expresión de ésta) no tiene ningún veto frente a la educación en cualquiera de sus expresiones”.

Eso sí, aclara, que “nadie aprende a conducir un carro viendo el video, y nadie hace una operación de alta cirugía solo con los simuladores, pues enfrentarse con el mundo real nunca va a poder ser sustituido por una expresión de realidad aumentada y afines”.

Por ello la UNAD incorpora distintos componentes en su modelo, al punto de lograr que, por primera vez en el país, se reconociera como programas formales de educación superior a distancia las ingenierías, programas de salud, y recientemente la IES logró que se aprobara un programa de música a distancia y otro en artes visuales. También están gestionando un pregrado en derecho (Lea ¿Y por qué no hay pregrados de Derecho a distancia y virtuales en Colombia?).

Finalmente, Leal se lamenta de la incomprensión política que hay en el país en torno del valor de la educación para transformar socialmente al individuo y a los colectivos de los cuales él hace parte, y esto es, a su juicio, lo que hace más difícil la labor de ser rector. “La universidad es la conciencia crítica de una sociedad y el rector aquel que con su palabra es capaz de expresarla libremente ejerciendo plenamente la autonomía universitaria”.

“La UNAD debe avanzar hacia su visión, trazada hace 15 años. Ejercer el liderazgo y el protagonismo estratégico de la educación a distancia es un compromiso social educativo para cerrar brechas históricas de desigualdad, exclusión e inequidad en Colombia. Solamente la educación a distancia es un derrotero que debe motivarnos permanentemente para coadyuvar este propósito en búsqueda de una paz sostenible y duradera.