El parto de los montes de los científicos tras el no al recorte a la ciencia

Agosto 27/17 Lo ocurrido en el llamado Plantón de los científicos para demandar al Gobierno Nacional no recortar los recursos de ciencia y la tecnología para 2018, dejó una triste conclusión: La ciencia no parece importar en Colombia.

Así, como en la fábula de Esopo, que relata cómo los montes daban terribles signos de estar a punto de dar a luz lo que sería un gran dragón, terminó siendo el alumbramiento de un pequeño ratón. Esta fábula se usa frente a acontecimientos que se anuncian como algo mucho más grande o importante de lo que realmente terminan siendo, como la ciencia en Colombia: Muchas palabras adornadas sobre su trascendencia, y que para el país terminan siendo intrascendentes.

Porque pese al despliegue en redes sociales y mensajes de apoyo de uno que otro político, y uno que otro rector y los vicerrectores de investigación del país, y la convocatoria de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales ACCEFYN y la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia ACAC, el anunciado plantón, que dijo haber recogido más de 21 mil firmas virtuales, no pasó de unas pequeñas aglomeraciones en unas cinco ciudades del país. Curiosamente, la más pequeña en volumen y proporcionalidad, fue la de Bogotá, en donde estaban los principales protagonistas del tema.

Más allá de una pequeña nota en algunos medios de comunicación, el plantón no pasó a más. Ni siquiera ameritó un comentario del alto gobierno al respecto.

Una reunión previa de los exdirectores de Colciencias con el secretario general de la Presidencia, Alfonso Prada, y la ministra de Educación, Yaneth Giha, sólo sirvió para que el gobierno les diera una palmadita de consuelo en el hombro, y nada más (ver conclusiones), y del resto nada.

Es decir, por lo menos en lo que queda del gobierno Santos de la proyectada "Nación más educada de la región", la ciencia pasó al cuarto de Sanalejo.

Así, no se sabe qué es más triste:

- Que al gobierno de Colombia no tenga la visión de Estado para dimensionar la importancia de la ciencia.

- Que los científicos no sean capaces de mostrar al país la importancia de su trabajo

- Que la "bulla" en redes sociales no se haya logrado transformar en un impacto real en las calles

- Que tenga más capacidad de hacer reaccionar al presidente de la República un ciclista o un futbolista que algunos de los más destacados intelectuales y científicos

- Que el país no sepa qué pasa y cómo se consumen exactamente los recursos que se van a la ciencia y la tecnología

- Que el director de Colciencias y sus funcionarios pasen agachados y en silencio mientras van perdiendo el oxígeno que necesitan para sobrevivir

- O que algunos relacionados con la ciencia, estén comenzando a aprovecharse de la situación para alinearse políticamente con miras a la próxima campaña presidencial. La exdirectora de Colciencias, Paula Arias, con el Centro Democrático; y la polémica diputada santandereana, cristiana, Angela Hernández, quien, con un tono de ironía, dijo: "Pobres, aun los recuerdo gritando (es más barata la "paz" que la guerra). Ahora gritan por recortes del gobierno a ciencias y tecnología".

El parto de los montes, la fábula de Esopo, fue la figura que usó Moisés Wasserman, para criticar, en 2014, el Acuerdo por lo Superior que impulsó el CESU, documento en donde también se hablaba de la importancia de la ciencia y la tecnología. El jueves pasado, el ruido preliminar de los científicos, terminó siendo la fotografía de Wasserman y Enrique Forero, presidente de la Academia de Ciencias, solos frente a un pequeño puñado de estudiantes (especialmente de la Nacional) y algunos científicos, al frente del Capitolio Nacional.