Por su apatía, Colombia deberá aceptar calladamente ideología que proponga la CRES 2018

Feb 26/18 La Conferencia Regional de Educación Superior de Córdoba, Argentina, en junio próximo, no es solo un encuentro de educadores y directivos. Es la construcción de ideales de cómo debe orientarse la universidad latinoamericana y Colombia, que fuera la anterior anfitriona de la conferencia en 2008, peca por su falta de interés, análisis académico y posición de país al respecto.

Mientras tanto, la Asociación de Universidades -públicas- Grupo Montevideo (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay) se está robando el protagonismo de un evento crucial para la definición de políticas públicas en los próximos años, y en el que ningún colombiano se destaca por presentar una posición como país.

Ni en la organización, ni en la agenda ni en el grupo de académicos destacados de la región figuran los colombianos, salvo Humberto Grimaldo, quien desde Bogotá gestiona el ORSAL (Observatorio de Responsabilidad Social de América Latina), que es una inciativa de buenas voluntades pero sin el peso político deseado.

La Conferencia se hará en junio (en pleno mundial de fútbol y momento electoral en el país).

Tal vez ello explica la apatía de un Ministerio de Educación que no ha dicho ni convocado nada al respecto.Ni siquiera la ministra o la viceministra de Educación Superior asistieron al acto de lanzamiento de la Conferencia que, la semana pasada, se dio en el país.

Aunque habrá una reunión de ministros de Educación en plena conferencia, quien asista a nombre del Gobierno colombiano lo hará pensando en que, seguramente, esa será su última delegación, porque ya habrá un nuevo gobierno abiertamente diferente del finalizado mandato de Juan Manuel Santos.

Del resto, ningún rector, asociación o grupo de académicos colombianos, como país, han expresado posición, interés o documento alguno que constituya punto de análisis claro para la Conferencia.

Salvo el tema de autonomía, que fue un tema clave en Cartagena 2018 y que será uno de los 8 grandes temas que se analizará en Córdoba (por la celebración de los 100 años del Movimiento de 1918) y que ha sido el tema elegido por Ascun y algunas de sus afiliadas y académicos, no se conoce trabajo distinto de parte de Colombia.

Esto significa que Colombia podría llegar a la Conferencia a acoger, con su silencio, lo que otros países le definan en temas como interpretación ideológica del rol de la educación superior, el derecho y la gratuidad, los rankings mundiales, los modelos económicos desde la educación superior, la medición de la calidad, el rol de los estados, la relación público - privado, los subsidios, la investigación y la articulación de la investigación con el sector productivo, entre otros aspectos.

Quienes ven estos temas desde una óptica de izquierda, hallarán complacencia en el silencio del sistema de educación superior colombiano, pues esa es la mirada que prima en muchos de quienes están "maquinando" la propuesta de agenda final de una Conferencia que, curiosamente, tendrá como figura principal, para la sesión inaugural al portugués y sociólogo Boaventura de Souza Santos, uno de los más destacados intelectuales de la izquierda, defensor del discurso de la antiglobalización y de la Revolución Bolivariana, en Venezuela.

Es famosa la "Carta a las izquierdas" que, en 2011, envió Boaventura do Santos, y en la que, entre otros aspectos, señala que "el capitalismo es amoral y no entiende el concepto de dignidad humana; su defensa es una lucha contra el capitalismo y nunca con el capitalismo (en el capitalismo, hasta las limosnas sólo existen como relaciones públicas)".

Uno de los organizadores de la Conferencia, la IESAL, de la Unesco, tiene su oficina principal en Caracas.

Si Usted como rector, funcionario público o académico, ideológicamente se reconoce con un pensamiento de derecha, no se extrañe si a Colombia le impelen, el día de mañana, a desincentivar la educación privada, a aumentarle sus impuestos, a luchar contra las relación de la universidad con la empresa, o a impulsar una mirada local a espaldas de lo global, entre otras propuestas caracterizadas por el pensamiento de izquierda.