Universidad EAN crece su Consejo Superior con cofundadora de Bodytech y la directora del Instituto Von Humboldt

Marzo 23/18 Por considerarlo de interés para el sector, reproducimos la nota de El Tiempo, con la cofundadora de Bodytech Gigliola Aycardi, y la directora del Instituto von Humboldt, Brigitte Baptiste, quienes llegan al Consejo Superior de la Universidad EAN, donde cada una, desde su respectiva orilla (el emprendimiento y la sostenibilidad), harán su aporte al fortalecimiento de la educación superior en el país. 

La siguiente es la entrevista:

Cada vez la brecha entre hombres y mujeres, desde el punto de vista del liderazgo, es menor. ¿Ha sido usted testigo de esta evolución?

Brigitte Baptiste (B.B.): Por supuesto. He tenido el privilegio de ver cómo el tema de género cada día se convierte en un criterio de equidad, mientras la participación de la mujer en la sociedad es cada vez más reconocida y visible. Vi cómo las universidades fueron abriendo espacios y cómo todas las carreras y profesiones ahora tienen una amplia participación de la mujer, desmitificando la idea de que hay espacios vedados o profesiones vedadas para ellas en cualquier ámbito. Falta ver realmente que las mujeres comiencen a ocupar los cargos más altos en las empresas y gobiernos a partir de esa capacidad que se ha recuperado.

Gigliola Aycardi (G.A.): Yo creo que el país tiene una posición distinta con respecto a otros del continente latinoamericano, en donde la presencia de la mujer en cargos directivos no es muy fuerte. Por ejemplo, el sector financiero colombiano está manejado por una gran cantidad de mujeres, mientras que en países como Perú o Chile las cosas no son así. Alguna vez me preguntaron en Endeavor, red de la que yo hago parte, por qué había tantas mujeres en cargos directivos en Colombia, mientras que en otros países no. Yo respondí que la razón era simple: acá creemos más en esa capacidad de las mujeres de hacer las cosas bien.

Se dice que la empatía y la transparencia son características más afines a las mujeres cuando se trata de desempeñar cargos directivos. ¿Está de acuerdo con esta apreciación?

B.B.: No estoy de acuerdo. Yo creo que empatía y transparencia son atributos humanos, independientemente del género; lo que sucede es que en esta resignificación de lo femenino y de su lucha por participar con equidad en la sociedad, son atributos muy importantes para recuperar el acceso a esos espacios, y eso es lo que la sociedad está pidiendo: transparencia en todas partes. 

G.A.: Creo que nosotras las mujeres decimos más las cosas de frente, mientras que los hombres callan lo que piensan. En mi caso, peco por imprudente porque hablo sin filtro, pero muchos socios me han exaltado esa franqueza, así como la transparencia. 

La sostenibilidad o el emprendimiento han marcado su vida de alguna manera. ¿Cómo le suena el concepto de emprendimiento sostenible que abandera la Universidad EAN?

B.B.: El concepto de emprendimiento sostenible de la Universidad EAN es fundamental para los retos que se vienen para la sociedad. La creatividad, la innovación y su relación con la empresa y con el emprendimiento en general, son la clave de la sostenibilidad.

G.A.: Cuando llegué a ser parte del Consejo Superior de la Universidad EAN creía que yo no tenía ni idea de sostenibilidad, que solo iba a apoyar a la institución en temas de emprendimiento. Sin embargo, me di cuenta de que la sostenibilidad no era netamente un tema ambiental, sino que es un concepto que se conecta con el ámbito económico, social y que lucha contra la pobreza. Entonces, creo que desde ese aspecto sí puedo aportar mucho.

¿Por qué aceptar ser parte de un proyecto educativo como el de la Universidad EAN?

B.B.: Porque es un proyecto labrado con mucho esfuerzo. Es tremendamente honesto, comprometido, creativo y le apuesta a la formación de la gente con una perspectiva de trabajo y de compromiso social. Tiene una filosofía muy especial que entiende que la buena administración es un componente fundamental de la sostenibilidad.

G.A.: La Universidad es muy abierta; siento que este no es un lugar acartonado y que todos los días se transforma. Las personas que están a la cabeza, creo yo, viven realmente lo que están haciendo, transpiran emprendimiento y sostenibilidad. 

Sus aportes en términos de emprendimiento o sostenibilidad y biodiversidad para el país han sido muy valiosos. ¿Cuál puede ser su aporte a la educación superior en el país?

B.B.: El país ha cambiado muy rápido y las universidades no han sabido responder, en general, a estos retos, sobre todo el ambiental. El cambio climático, la crisis de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas que proveen servicios a la sociedad no han producido un efecto suficientemente robusto dentro de la educación. De manera que es muy importante la reflexión sobre cómo estamos enseñando sostenibilidad y cómo estamos vinculando el capital natural colombiano, que es su biodiversidad, a la construcción de bienestar en los años por venir.

G.A.: Todos hemos oído que aproximadamente para el año 2030 el 50% de los trabajos que hoy existe va a desaparecer. Siento que la universidad debe pensar en lo que nuestro país necesita para el futuro y en formar personas para esa nueva realidad. Hay que educar a los futuros ciudadanos tanto en habilidades duras como blandas para sobrevivir en este mundo que ya es muy distinto al que nos tocó en la niñez.

De la generación millennial se ha dicho desde que es narcisista e inestable, hasta que es la llamada a salvar el mundo. ¿Cuál es su percepción?

B.B.: Los millennials, inestables por supuesto, pero eso es lo que va a hacer que salgan al mundo. La inestabilidad es una cualidad de los sistemas que están sometidos a perturbaciones. Se requiere gente que no esté casada con dogmas, que se sienta cómoda en medio de múltiples identidades y que viva con serenidad en la incertidumbre, porque los retos de la próxima generación van a ser tremendamente duros y poco predecibles. Por ejemplo, yo creo que nadie tiene la capacidad de saber qué va a suceder en el mundo a raíz del cambio ambiental, a pesar de los indicadores existentes, de manera que necesitamos gente distinta para asumir retos como estos.

G.A.: Es una generación que piensa diferente a la nuestra. Y vale la pena recordar que nuestros padres pensaron eso mismo de nosotros cuando éramos jóvenes. Para mí, es un tema de evolución. Además, creo que ellos son mucho más sensatos que los de la generación anterior y piensan mucho más en el futuro. 

¿Cómo le parece compartir un escenario directivo con Gigliola Aycardy/Brigitte Baptiste?

B.B.: Me encanta compartir escenarios con emprendedores que han apelado a su instinto y a su capacidad creativa como mecanismos de adaptación. Emprendedores como Gigliola nos muestran que no necesariamente las claves del futuro están en los manuales o en libros, sino que siguen estando en lo más profundo de la complejidad humana. 

G.A.: Muy interesante. Es la persona que más sabe de biodiversidad en Colombia y está al mismo nivel de muchos investigadores de talla mundial. Hay que aprenderle mucho a esa mujer porque es una guerrera. Con su ejemplo hemos aprendido a expresarnos sin ningún miedo. 

El momento más difícil en su cargo actual…

B.B.: Uno de los momentos más difíciles tiene que ver con la decisión de prescindir de algún colaborador… de alguien que uno siente que ya no está en capacidad de seguir acompañándolo. Eso es tremendamente difícil y doloroso, a mí me cuesta, pero es indispensable.

G.A.: Hemos tenido muchos altibajos, pero el que más recuerdo fue cuando íbamos a abrir el gimnasio en Chapinero. Nos quedamos sin presupuesto para seguir con la obra, así que fui al banco a pedir un sobregiro para poderle pagar a los trabajadores; a pesar de que el gerente del banco me advirtió que no saliera con esa suma de dinero, no hice caso y me atracaron. Hubo disparos y persecución policial pero no recuperé el dinero. Terminamos vendiendo el carro de mi hermano para cubrir la deuda.

Después de tantos sueños cumplidos, el sueño de hoy es…

B.B.: Poder escribir y reflexionar con más calma sobre las circunstancias que he vivido en el Instituto. Creo que la experiencia es muy valiosa y vale la pena compartirla con quienes están interesados en los temas de gestión de la biodiversidad.

G.A.: Seguir transformando la vida de las personas a través de Bodytech. Para mí el ejercicio es esa pastilla mágica que genera endorfinas, baja el colesterol, los triglicéridos y el estrés, previene el cáncer y mejora el ánimo. Lo que yo quiero es que el gimnasio transforme la vida de más de un millón de personas.

De izquierda a derecha: Rubén Darío Gómez, Herbert Perico, Gigliola Aycardi, Billy Crissien, Andrés Ramírez, Claudia Restrepo, Camilo Zea, Ana María Giraldo, Santiago Jaramillo, Ana Lucía Gutiérrez y Nelson Díaz.