| ¿Por qué la Universidad más costosa recibe millonarias donaciones? |
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Feb 4/10 El grupo empresarial Colpatria, del sector de la banca, anunció que donará 15 mil millones de pesos para fomentar el programa de becas para jóvenes de escasos recursos que quieran estudiar en la Universidad de Los Andes.
La noticia genera envidia “de la buena” entre las demás IES, y hace preguntarse por qué la universidad privada más costosa del país logra estos respaldos. Para algunos esto “no es justo” pues, consideran, ese dinero debería ir para universidades de menores recursos. Para otros, el mismo dinero en una universidad de costos más económicos podría beneficiar a muchos más estudiantes, y así mitigar el impacto de la inequidad social. De todos modos, la noticia es positiva por cuanto permite que decenas de estudiantes de escasos recursos puedan formarse en una universidad de calidad reconocida, lo cual difícilmente pudieran hacer de otra forma, y dentro del esquema capitalista de libre empresa, Colpatria es autónoma en decidir cuánto y a quién donar.
Más allá de los impactos positivos de imagen y descarga tributaria que obtenga Colpatria, a través de su programa de Responsabilidad Social, es una acción meritoria que, así como pasó hace dos años con la donación de 18 mil millones para el edificio de ingeniería de la Universidad Nacional por parte del industrial Luis Carlos Sarmiento Angulo, demuestra que la cultura de la recolección de fondos de capitales privados, a través de un programa de donaciones, sí es posible en la universidad colombiana. El programa de becas 'Quiero estudiar', de la Universidad de los Andes, beneficia hoy a 700 estudiantes. Solamente para el año 2010 recibió 113 beneficiarios. Como resultado de la donación se creará el fondo de apoyo financiero Carlos Pacheco Devia, cuyo nombre llevará el nuevo edificio de economía de la universidad -diseñado por el arquitecto Daniel Bermúdez- como un reconocimiento a la carrera empresarial de uno de los fundadores del Grupo Colpatria. Los pocos casos colombianos, reforzados por las donaciones recibidas por algunas otras universidades públicas, demuestran que las IES que deseen obtener estos beneficios deben apuntar a dos objetivos estratégicos: Calidad y capacidad de gestión en el sector empresarial.
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