Diciembre 21 de 2014,
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La ciencia, preocupada por aumento de fraude en el mundo PDF Imprimir E-mail

La fuerte competencia entre investigadores por hacerse visibles ha aumento conductas antiéticas.

Nov 20/12 Detrás de la publicación, hace algunas semanas, de un informe del Consejo Interacadémico y la Red Mundial de Academias de Ciencias, en el que les recuerdan a investigadores de todo el mundo su deber de hacer ciencia en forma ética, responsable y con calidad, está la preocupación por el avance del fraude científico y académico en el planeta.

Informe de El Tiempo


Se trata de una inquietud bien fundada, pues recientemente se conocieron los resultados de un seguimiento hecho por la Universidad de Washington y la facultad de medicina Albert Einstein de Nueva York, a m√°s de 2.000 art√≠culos de biomedicina y ciencias de la vida, retirados entre mayo del 2011 y mayo del 2012 de la base de datos de PubMed. Se trata, valga la claridad, del motor de b√ļsqueda de Medline, base que aglutina art√≠culos y res√ļmenes de publicaciones biom√©dicas inscritas en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

El análisis, divulgado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), causó alarma: los científicos establecieron que el 67,4 por ciento de esas retracciones fueron causadas por lo que en ciencia se conoce como "mala conducta". Eso quiere decir fraude o sospecha de fraude (43,4 por ciento), publicaciones duplicadas (14,2 por ciento) y plagio (9,8 por ciento), entre otras.

Con estos hallazgos los autores concluyeron que "la publicación de artículos fraudulentos se multiplicó por diez desde 1975".

Los resultados confirmaron lo dicho por otro estudio en 'PLoS Medicine', en el 2010, que estimó que al menos el 1 por ciento de las investigaciones que se publican hoy contienen desde plagios hasta invención de datos.

Junto a estas estadísticas ya no suenan tan exóticos escándalos como el del coreano Hwang Woo Suk, cuya creación de líneas de células madre embrionarias humanas clonadas resultó ser una fábula, y el del británico Andrew Wakefield, que vinculó la vacuna triple viral con el desarrollo de autismo y síndrome de Asperger, armado de datos falsos.

'Publicar o perecer'

Para Indira Nath, profesora emérita del Instituto Nacional de Patología de Nueva Delhi (India) y una de las autoras del informe del Consejo, no es un asunto de poca monta. "La humanidad -dice- ha puesto su confianza en la ciencia para resolver algunos de sus más grandes problemas, y los investigadores deben preservar esa confianza, trabajando ética y responsablemente".

Pero, ¬Ņcu√°les son las causas que subyacen a esa "mala conducta" de muchos cient√≠ficos? Para el profesor Jos√© F√©lix Pati√Īo, quien fue ministro de Salud, rector de la Universidad Nacional, presidente de la Academia Nacional de Medicina y es un m√©dico y acad√©mico reconocido, la respuesta est√° en la forma en que se reconoce el trabajo cient√≠fico.

"En el mundo acad√©mico -afirma Pati√Īo- se ha formado una gran competencia que se mide en qu√© tanta producci√≥n cient√≠fica logra un investigador, y que se expresa en el n√ļmero de publicaciones, tanto que la consigna ahora parece ser 'publicar o perecer' ".

Pati√Īo insiste en que la presi√≥n es de tal tama√Īo, que algunos cient√≠ficos asumen que si sus investigaciones no toman el camino esperado, se vale hasta la invenci√≥n o la alteraci√≥n de los resultados.

En eso coincide Ana Isabel G√≥mez, directora del programa de Medicina de la Universidad del Rosario. Seg√ļn ella, "el deseo de visibilidad y reconocimiento puede llegar a convertirse en otro incentivo del fraude (...) Para quien quiere figurar es m√°s f√°cil inventarse un resultado que someterse a veinte a√Īos de investigaci√≥n fundada en el rigor y el m√©todo cient√≠fico, que tampoco garantizan la obtenci√≥n del hallazgo esperado".

Una evidencia de eso es que, seg√ļn el informe de 'PLoS Medicine', el 2% de los cient√≠ficos consultados admitieron haber actuado de forma inadecuada alguna vez y un 14% asegur√≥ conocer casos de colegas que han incurrido en fraude.

Lo que estos cient√≠ficos fraudulentos parecieran no sopesar son los alcances de un hallazgo mentiroso. "Un solo dato falso -afirma Fernando S√°nchez Torres, presidente de la Academia Nacional de Medicina- compromete la salud y la vida de las personas". Y ni hablar del efecto que eso tiene en la producci√≥n de nuevos conocimientos; 'PLoS Medicine' record√≥ en su informe del 2010 el caso de un estudio fraudulento cuyos datos fueron citados, durante 15 a√Īos, por los autores de 21 art√≠culos sobre el mismo tema.

El nivel de producción científica de los investigadores colombianos no puede equipararse con la de países desarrollados, y esa sería una de las razones por las que no se conocen escándalos de este tipo.

Eso no quiere decir que las malas prácticas no se den en el país, y de eso es consciente Fanor Mondragón, vicerrector de investigación de la Universidad de Antioquia.

El académico sostiene que en el país se incurre, con cierta frecuencia, en la ligereza de no reconocer la autoría de todos los participantes de un trabajo; en contraste, se incluye en los créditos a gente que no participa.

Otra modalidad es el autoplagio. Mondragón recuerda el caso de un alumno que se doctoró en el exterior y durante su etapa de docencia en Colombia presentó, como propuesta de investigación, su tesis doctoral, "con tan mala suerte que el tutor de su tesis del exterior fue elegido como evaluador del proyecto que presentó en el país", dice.

Carlos Francisco Fernández, presidente de Sociedades Científicas, va más allá y asegura que "hay docentes que se apropian, parcial o totalmente, de las tesis de maestrías y doctorados de los estudiantes de quienes han sido tutores".

El c√≥mo contener el fraude en un campo en el que, seg√ļn el Consejo Interacad√©mico, se invirtieron cerca de 1,3 trillones de d√≥lares entre 1996 y el 2009, no solo hace parte de los debates gruesos de la comunidad cient√≠fica mundial, tambi√©n de las revistas de alto impacto que avalan, con publicaciones, el trabajo de los investigadores.

Los primeros claman por la recuperación de valores fundamentales como la honestidad, la equidad, la justicia, la objetividad, la confiabilidad, el escepticismo (incluso con los propios resultados) y el rigor.

"Un científico -afirma José A. Lozano, secretario ejecutivo de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales- tiene la obligación de presentar sus resultados de forma imparcial, equitativa y justa en sus apreciaciones, sin dejarse llevar por la pasión, pues su trabajo debe estar basado en la evidencia".

Los editores de las publicaciones científicas son más escépticos y estudian la implantación de controles más estrictos de artículos o 'papers' que presentan los investigadores.

Hace unos d√≠as, 'British Medical Journal', uno de las m√°s prestigiosas, dio un primer paso en ese sentido y anunci√≥ que quien quiera publicar un art√≠culo cient√≠fico en sus p√°ginas deber√° estar dispuesto a compartir toda la informaci√≥n de su ensayo, "de manera que los datos puedan someterse al escrutinio p√ļblico"

Otros fraudes famosos


El hombre de Piltdown:
En 1912, el arque√≥logo aficionado Charles Dawson present√≥ restos √≥seos hallados en Piltdown (Inglaterra), de los que se dijo que eran el eslab√≥n perdido entre el simio y el hombre. Despu√©s de 40 a√Īos se descubri√≥ que el cr√°neo era humano, que algunos dientes eran de un orangut√°n y un diente suelto perteneci√≥ a un mono. Luego se estableci√≥ que el enterramiento hab√≠a sido intrusivo. Este "eslab√≥n perdido" se conoce como uno de los grandes fraudes de la paleoantropolog√≠a.

Los 'nanotransistores': Entre 1998 y el 2001, el estadounidense Hendrik Sch√∂n public√≥ en 'Nature' y 'Science' estudios seg√ļn los cuales era posible crear transistores de tama√Īo molecular, lo que supondr√≠a un gran avance en la nanotecnolog√≠a. Un comit√© de cient√≠ficos de Bell Labs, donde laboraba Sch√∂n, concluy√≥ que hab√≠a falsificado informaci√≥n. Las publicaciones se disculparon.

La pelea por el VIH: Robert Gallo, de EE. UU., se apropió en parte de los hallazgos de Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, de París, sobre la identificación del virus del sida (VIH). La disputa involucró a presidentes y a la comunidad científica de ambos países. La ciencia compensó a Montagnier con el Nobel de Medicina 2008.

Mentiras en C√°ncer: En octubre del 2005, 'The Lancet' public√≥ un estudio del cient√≠fico noruego Jon Sudbo, seg√ļn el cual ciertos analg√©sicos tradicionales disminu√≠an el riesgo de c√°ncer en la boca. No era cierto. Lo denunci√≥ una comisi√≥n encabezada por el Instituto Karolinska.

El Doctor Dolor: Entre 1996 y el 2008, Scott Reuben, anestesi√≥logo de Estados Unidos, escribi√≥ 21 art√≠culos falsos sobre los beneficios de medicinas de √ļltima generaci√≥n contra el dolor. Su producci√≥n se detuvo cuando se supo que recib√≠a grandes recursos y becas de investigaci√≥n de los fabricantes de estos analg√©sicos.