Sacar la política de la ciencia

Creado en Viernes, 24 Marzo 2017 Última actualización el Sábado, 25 Marzo 2017

En su editorial, el Diario El Tiempo pidió que se considere la posibilidad de un único fondo nacional, en el que Colciencias desempeñe un papel mucho más relevante que el que hoy le compete en los Ocad.

Un nuevo y urgente llamado hay que hacer para que cambien las normas que hoy rigen la asignación de recursos provenientes de las regalías y destinados a la ciencia y la tecnología.

El informe que sobre el asunto reveló la Contraloría esta semana es demoledor. También, desolador. Más allá de aspectos tragicómicos como los dineros desviados que terminaron financiando la construcción de un asadero de pollos y un spa, la atención debe concentrarse en los factores estructurales que facilitaron tan impresentable despilfarro.

Y es que son 3,8 billones de pesos los que debieron haber impulsado iniciativas con impacto en la calidad de vida de la gente, en la competitividad del país, en el bienestar de las futuras generaciones, pero que acabaron en proyectos que, según el ente de control, poco tienen que ver con desarrollos tecnológicos o promoción del conocimiento científico, como debería ser.

Lo que está en la raíz del problema ya fue expuesto recientemente en su columna de este diario por el exrector de la Universidad Nacional Moisés Wasserman. Para este conocedor de la cuestión, la creación de fondos nuevos en manos de los gobernadores, para que estos decidan el destino del 10 por ciento del total de las regalías que les corresponden a las regiones del país, es un factor clave a la hora de explicar tales anomalías. Ello llevó a que, en pocas palabras, las decisiones acerca de estos asuntos quedaran sujetas a la inefable milimetría política. Dicho de otro modo: se llenó de política un campo en el que el papel de esta debería estar estrictamente delimitado.

"Se debe considerar la posibilidad de un único fondo nacional en el que Colciencias desempeñe un papel mucho más relevante que el que hoy le compete en los Ocad"

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Para que tal cambio estructural tenga lugar, se debe comenzar por considerar la posibilidad de un único fondo nacional en el que Colciencias desempeñe un papel mucho más relevante que el que hoy le compete en los distintos Órganos Colegiados de Administración y Decisión (Ocad). Deben ir, por supuesto, a proyectos con impacto positivo en cada uno de los territorios, pero siempre en la esfera de la ciencia y la tecnología. Para ello es fundamental que su desarrollo esté bajo la batuta de los investigadores, no de contratistas que, en muchos casos, son cercanos al respectivo gobernador.

Detrás de todo está el reto de poder dimensionar la importancia de apostarle a este campo. El actual gobierno acertó al destinar el 10 por ciento de las regalías, pero ha fallado en la ejecución del propósito. Para que cambien las cosas, hay que partir del principio de que los frutos de las acciones e inversiones en ciencia y tecnología no se pueden contar en votos, sino en el grado de bienestar y calidad de vida de las próximas generaciones. Es un acto de fe, y claro que vale la pena.

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