Dinero de CyT para carreteras, útil en época pre-electoral

Creado en Lunes, 27 Marzo 2017 Última actualización el Lunes, 27 Marzo 2017

Se está frente a la tradicional perspectiva de nuestros “estadistas” que prefieren ganar las próximas elecciones antes que asegurar un mejor futuro a las próximas generaciones, señala el exrector de la UIS, Alvaro Beltrán Pinzón, en Vanguardia.

Ha causado natural revuelo en la comunidad académica el traslado de 1,3 billones de pesos asignados al Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación (FCT), para destinarlos a la construcción de vías terciarias, con lo cual, una vez más, salta a la vista la improvisación y la falta de seriedad con las que se manejan las cuestiones del Estado.

No se trata de entrar a discutir qué es lo mejor: si acometer tres mil kilómetros de carreteras –con presupuesto insuficiente- para cumplir el acuerdo firmado con las Farc y que sin duda se necesitan, o perseverar en el propósito de financiar programas de desarrollo científico y tecnológico. No debería existir este dilema si se dispusiera de una planificación ordenada y con claros objetivos.

La iniciativa planteada por el gobierno Santos al promover la reforma al Sistema General de Regalías (SGR), de proveer apreciables recursos para subsanar la grave deficiencia que ha acusado el país en investigación y aplicación del conocimiento, no puede recogerse por la razón expuesta y, mucho menos, justificarse con el argumento de que no se ha sido eficiente en el gasto, cuando esa es una función ejecutiva.

Si bien es cierto que ha sido desafortunada la promoción de ciencia y tecnología, este hecho se debe a haberle asignado la misión de evaluar, aprobar y priorizar los proyectos a los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (OCAD), previa anuencia del gobernador respectivo y, además, reservarle a Colciencias poder de veto. Salir avante de los vericuetos políticos y del entramado burocrático que caracterizan esas instancias es, en extremo, difícil.

En vez de solucionar falencias, el Gobierno Nacional optó por sumarse a las quejas por inoperancia y malversación de fondos en las que se ha incurrido, y aprovechar los recursos para administrar la ilusión de nuevos caminos que, por cierto, cae muy bien en esta época preelectoral. Se está frente a la tradicional perspectiva de nuestros “estadistas” que prefieren ganar las próximas elecciones antes que asegurar un mejor futuro a las próximas generaciones.