SNET: no se discute el para qué, se cuestiona el cómo

Creado en Miércoles, 19 Abril 2017 Última actualización el Miércoles, 19 Abril 2017

Lucy Gabriela Delgado, Observadora de este portal, reconoce -en el diario Portafolio- que es innegable que la formación técnica está subvalorada, pero que la solución no está en concederles estatus por decreto sin dar otras oportunidades de formación con calidad.

Colombia carece de políticas públicas en educación; periódicamente propone un sistema educativo articulado. Recientemente el ‘Acuerdo por lo Supeior 2034’-AS2034 expone que se deben “Diseñar y organizar los componentes del sistema de educación superior y de la formación para el trabajo y el desarrollo humano y analizar la conveniencia de avanzar hacia un sistema de educación terciaria”. Una vez articulados los ‘sub-sistemas’ educativos, se pensaría sise migra hacía un Sistema Nacional de Educación Terciaria (SNET). Esa construcción tomaría 10 años, no 10 meses. Articular lo público y lo privado, los distintos ni- veles de educación, de- ben ser el principal desafío de la próxima década.

Sin embargo, la actual iniciativa del SNET adolece de bases conceptuales. No han logrado definir ¿qué es una ‘especialización y una maestría técnica’?, ¿cuáles competencias se lograrán con cada título?. Algunos piensan que el problema es semántico, no de contenido. El sistema está desarticulado pero la solución quizá, no está en equiparar sub-sistemas sino en reconocer sus particularidades. Si de copiar se trata, la Unesco propuso la Clasificación Internacional Normalizada de la Educación -CINE- para articular distintos niveles de formación. Pero dicho CINE se ha mal interpretado: El Artículo 4 de la propuesta Decreto-Ley (liderado por el SENA y el Ministerio de Trabajo) en marca una ‘maestría técnica’ en la empresa, pero con ‘su énfasis en la investigación’.

Las diferencias en los niveles del CINE radican en el balance saber (conocimiento):hacer (habilidades). Este balance hace que técnicos formados en Alemania alcancen competencias superiores a nivel del saber, que los formados en Colombia. En Alemania como ejemplo hipotético un técnico saber ubicar puntillas, martillar con destreza, conoce de qué material están hechas y tendría capacidad de elegir asertivamente su remplazo por otra de distinto material o de, saber donde buscar información para decidir cual usar; en Colombia, muchos, deciden empíricamente u optan por precio favorable (ensayo-error). En países desarrollados, los técnicos resuelven mínimos problemas (con pensamiento crítico), cursan matemáticas e ingeniería, integradas con el hacer, debido a que esas instituciones educativas cuentan con infraestructura robusta (equipos y laboratorios de punta); su formación es mínimo demostrativa.

Leyes sin financiación sostenida ni reformas curriculares de fondo, son como ‘trapear sin haber barrido’. La CINE considera homologaciones, validaciones y certificaciones; la propuesta del SNET las esboza sin profundidad: El Artículo 5 presenta los requisitos de ingreso a la ‘maestría técnica’. Se requeriría acreditar indistintamente título de ‘Técnico Profesional, Tecnólogo, o Profesional’. Acá no habría que homologar o validar competencias. Como si bastara con haber cursado pre-jardín, jardín o primaria, para acceder al bachillerato. Así las cosas, ¿quién querrá estudiar, por ejemplo, para ser químico farmacéutico y continuar con su formación de maestría, si en la mitad del tiempo, un regente logrará el mismo título académico: magíster?. Tendríamos menos profesionales, menos técnicos y muchos magísteres. Sin contar con las competencias alcanzadas en menostiempo.

Sería conveniente pensar en inversión y currículos, fortaleciendo lo existente, antes de inventar ‘fast-track’ un sistema proyectado para 10 años. Innegable que la formación técnica está subvalorada desde los contextos social y laboral, pero la solución no está en concederles estatus por decreto sin darles, otras oportunidades de formación con calidad. No podemos superar la falencia de técnicos con reformassin sustento. No necesitamos más indicadores de papel. Es fundamental que los empresarios reflexionen sobre educación y ciencia, manifestando ojalá qué recursos invertirán en la formación de recurso humano y su disposición de reconocer salarialmente nuevos títulos académicos. En este punto es bueno señalar como ejemplo que en 2011, Colciencias financió por un año, doctores (PhD) en la empresa.

Luego de ese piloto, todos los empresarios manifestaron deseo de continuar con los doctores como activos de sus empresas. Esto último, siempre y cuando Colciencias siguiera financiándoles el salario. Mala cosa. Un título académico incluido el técnico, espera remuneración salarial con base en las capacidades (saber y hacer) del egresado. Si el reconocimiento social de un técnico es bajo y por ende su remuneración, otorgar títulos por decreto sin pensar en currículos, programas e instituciones, induciría a mediano plazo impactos negativos en la empresa que más que títulos, busca competencias para hacerse realmente competitiva.

Coincido con el Consejo Privado de Competitividad: el MEN y no el Ministerio de Trabajo debe “seguir impulsando el SNET y no ceder ante las presiones de unos pocos”, pocos que además no conocen el sistema de educación colombiano e ignoran los propios esfuerzos del Gobierno del Presidente Santos, que bajo el liderazgo del MEN y participativamente, estableció diez puntos (AS2034) en los cuales el país debería avanzar, en educación superior, en los próximos 10 años.

Hacer oídos sordos y menospreciar los planteamientos de la Academia y de las Instituciones de Educación Superior-IES (incluidas las técnicas y tecnológicas), no es una salida asertiva.