Ser Pilo Paga, el programa de la discordia

Creado en Viernes, 21 Abril 2017 Última actualización el Viernes, 21 Abril 2017

Carlos Arturo Soto Lombana, columnista de El Mundo, de Medelllín, señala cómo sin desconocer la trascendencia social de un programa como Ser Pilo Paga lo cierto es que su puesta en escena no corresponde con las necesidades y prioridades actuales del país

La semana pasada el Presidente de la República, Dr. Juan Manuel Santos, anunció que el programa Ser Pilo Paga se propondría como política pública; el anunció lo hizo en compañía de rectores de universidades públicas y privadas que gozan de acreditación de alta calidad. En la foto que se dio a conocer a través de twitter (@infopresidencia) no estaba el rector de la Universidad Nacional de Colombia, pero si el rector de la Universidad de Antioquia. Tanto la postura del rector de la Universidad Nacional de Colombia como la del rector de la Universidad de Antioquia han sido públicas; mientras el primero ha sido un crítico del programa, el segundo ha mostrado su respaldo al mismo, de aquí que no es de extrañar la ausencia y la presencia en la foto, respectivamente.

Son de todos conocidas las reacciones a favor y en contra del programa Ser Pilo Paga; para quienes están a favor del programa coinciden en afirmar que de esta manera se hace equidad con jóvenes y familias de sectores vulnerables que de otra manera no podrían acceder a una educación de calidad; por otro lado quienes se oponen al programa consideran que los recursos que se están entregando a las universidades privadas deberían dirigirse al financiamiento de la educación pública, ampliando la oferta educativa y beneficiando a un mayor número de jóvenes de todos los estratos sociales.

La polémica sobre la pertinencia del programa Ser Pilo Paga tiene como fondo la actual situación financiera en que se encuentran las universidades públicas colombianas, las cuales están al borde del cierre por el aumento del déficit ocasionado por una ampliación no planificada de sus compromisos con el Estado (mayor número de programas de pregrado y posgrado, mayor cobertura, incremento en recursos para la investigación y mejores condiciones laborales para sus plantas docentes),sin que los gobiernos de turno comprometan nuevos recursos que hagan base presupuestal en sus presupuestos. Ante este panorama de desfinanciación de la educación superior pública, un programa como Ser Pilo Paga no tiene presentación alguna. Es deber de los gobiernos de turno hacer uso eficiente de los recursos públicos, dirigiéndolos a programas que beneficien a una población más amplia, sobre todo en una época en donde el mismo gobierno ha tenido dificultades en financiar sus propios programas y proyectos y ha tenido que acudir a una reforma tributaria para allegar más recursos.

Sin desconocer la trascendencia social de un programa como Ser Pilo Paga lo cierto es que su puesta en escena no corresponde con las necesidades y prioridades actuales del país; el desafío actual es asegurar la sostenibilidad del sistema universitario estatal, brindándole los recursos para que cumpla su misión en cobertura, calidad y aporte a la transformación social, económica y científica del país. 

La semana pasada el Presidente de la República, Dr. Juan Manuel Santos, anunció que el programa Ser Pilo Paga se propondría como política pública; el anunció lo hizo en compañía de rectores de universidades públicas y privadas que gozan de acreditación de alta calidad. En la foto que se dio a conocer a través de twitter (@infopresidencia) no estaba el rector de la Universidad Nacional de Colombia, pero si el rector de la Universidad de Antioquia. Tanto la postura del rector de la Universidad Nacional de Colombia como la del rector de la Universidad de Antioquia han sido públicas; mientras el primero ha sido un crítico del programa, el segundo ha mostrado su respaldo al mismo, de aquí que no es de extrañar la ausencia y la presencia en la foto, respectivamente.

 

Son de todos conocidas las reacciones a favor y en contra del programa Ser Pilo Paga; para quienes están a favor del programa coinciden en afirmar que de esta manera se hace equidad con jóvenes y familias de sectores vulnerables que de otra manera no podrían acceder a una educación de calidad; por otro lado quienes se oponen al programa consideran que los recursos que se están entregando a las universidades privadas deberían dirigirse al financiamiento de la educación pública, ampliando la oferta educativa y beneficiando a un mayor número de jóvenes de todos los estratos sociales.

 

La polémica sobre la pertinencia del programa Ser Pilo Paga tiene como fondo la actual situación financiera en que se encuentran las universidades públicas colombianas, las cuales están al borde del cierre por el aumento del déficit ocasionado por una ampliación no planificada de sus compromisos con el Estado (mayor número de programas de pregrado y posgrado, mayor cobertura, incremento en recursos para la investigación y mejores condiciones laborales para sus plantas docentes),sin que los gobiernos de turno comprometan nuevos recursos que hagan base presupuestal en sus presupuestos. Ante este panorama de desfinanciación de la educación superior pública, un programa como Ser Pilo Paga no tiene presentación alguna. Es deber de los gobiernos de turno hacer uso eficiente de los recursos públicos, dirigiéndolos a programas que beneficien a una población más amplia, sobre todo en una época en donde el mismo gobierno ha tenido dificultades en financiar sus propios programas y proyectos y ha tenido que acudir a una reforma tributaria para allegar más recursos.

 

Sin desconocer la trascendencia social de un programa como Ser Pilo Paga lo cierto es que su puesta en escena no corresponde con las necesidades y prioridades actuales del país; el desafío actual es asegurar la sostenibilidad del sistema universitario estatal, brindándole los recursos para que cumpla su misión en cobertura, calidad y aporte a la transformación social, económica y científica del país. Los recursos que está girando el Gobierno a las universidades privadas, en el contexto del programa Ser Pilo Paga, son de tal magnitud que podrían ser los recursos que podrían cambiar el panorama financiero actual de las universidades públicas.

 

En alguna forma, el gobierno al ver que los rectores de las principales universidades públicas no se ponen de acuerdo sobre el programa Ser Pilo Paga, aprovecha la coyuntura para impulsar ante el Congreso de la República una iniciativa que de conseguirse su aprobación aseguraría recursos permanentes a las universidades privadas durante las próximas décadas, lo que debilitaría el sistema estatal de universidades.

 

En alguna forma, el gobierno al ver que los rectores de las principales universidades públicas no se ponen de acuerdo sobre el programa Ser Pilo Paga, aprovecha la coyuntura para impulsar ante el Congreso de la República una iniciativa que de conseguirse su aprobación aseguraría recursos permanentes a las universidades privadas durante las próximas décadas, lo que debilitaría el sistema estatal de universidades.