Cómo ser la mejor ciudad universitaria

Creado en Miércoles, 31 Mayo 2017

Rafael Aubad López, presidente de Proantioquia destaca, en el diario El Colombiano, los resultados de Manizales y Bucaramanga en cuanto a la valoración de la ciudad sobre su educación superior, y lo que debería hacer al respecto Medellín

Hace pocas semanas la Red de Ciudades Cómo Vamos presentó el índice de ciudades universitarias –ICU-. Un análisis de la educación superior aplicado en nueve ciudades, entre ellas Medellín, con 19 variables agrupadas en cinco componentes: calidad de la educación superior, ambiente universitario, costo de vida, calidad de vida universitaria y empleabilidad de sus egresados.

En Medellín la dimensión con mejores calificaciones fue la empleabilidad con 66 % y la segunda ciudad con mayor calidad en las Instituciones de Educación Superior, con un 63 %. Pero al agregar el conjunto de variables, la ciudad ocupa el tercer lugar después de Manizales y Bucaramanga.

Manizales tiene una alianza, SUMA , en el origen de este primer lugar. Un acuerdo desde hace siete años para consolidar su sistema de educación superior, del que hacen parte seis instituciones con 40 mil estudiantes. Ha logrado impactos significativos en integración de currículos, acceso a bibliotecas y a bases de datos; los estudiantes pueden tomar hasta el 20 % de sus clases en el conjunto de las seis instituciones; existe una importante integración de grupos de investigación; tienen una interlocución internacional conjunta y trabajan pensando en todo Caldas. La integración con la educación media es ejemplar, con una expresión innovadora e inclusiva en sus relaciones con el modelo de Escuela Nueva que para la ruralidad promueven el Comité de Cafeteros y la Fundación Luker.

En nuestra región desde hace 13 años funciona un acuerdo de voluntades denominado el G8, del que hacen parte las principales universidades, con importantes logros en integración de laboratorios y servicios bibliotecarios. A su vez, es un propósito del gobierno municipal la mayor sinergia de sus instituciones de educación superior: el ITM, el Pascual Bravo, y el Colegio Mayor. Si estos dos tipos de acuerdos, con las capacidades que tienen, se pusieran metas de integración más ambiciosas y con fechas más perentorias, las fortalezas de la ciudad serían exponenciales.

Existe también una gran oportunidad en el conglomerado educativo del Centro de la ciudad. Situados en el Centro Ampliado (Barranquilla, hasta San Juan), estamos ante el 42 % de los graduados en educación superior de Medellín. Y cerca de 250 mil personas -entre estudiantes, profesores y personal de apoyo- vinculados a sus instituciones. Los estudiantes de este territorio vienen creciendo en promedio 12 % anual en los últimos 5 años. ¿Por qué no aprovechar esta situación extraordinaria para convertir el Centro en un Gran Distrito de Educación Superior, que al mismo tiempo sea el detonante positivo de un Centro renovado y resignificado? ¿Por qué no integramos además estas capacidades de conocimiento al desarrollo de la pequeña y mediana empresa, predominante en la economía del Centro, que genera 250 mil empleos pero con una muy baja productividad? ¿Qué pasaría con la vivienda si se crean incentivos para que estudiantes - trabajadores, vivan en el Centro?

Si nos ponemos y gerenciamos metas más ambiciosas de integración de instituciones y de mayor sintonía con los nuevos desarrollos territoriales que la ciudad necesita, seguro el ICU evolucionaría muy favorable y rápidamente hacia Medellín. Es mantener una ruta de ciudad innovadora.