La educación y la paz

Creado en Viernes, 16 Junio 2017

Harold Castilla, rector general de Uniminuto, clama por la gran responsabilidad de las IES en ser referentes para diversos actores sociales que buscan seguir las buenas prácticas pedagógicas y aportar desde una educación pertinente, crítica e integral a la formación de la visión compartida de un país en paz.

La sociedad colombiana nunca antes en la historia estuvo tan sintonizada, articulada y preparada para la paz como hoy lo está, aunque hayan sido más de 50 años de conflicto. En este contexto, nos sentimos todos con el compromiso de dibujar una nueva Colombia donde las expresiones de una sociedad sana, donde el cuidado de la vida de todos sea lo más importante y donde el día a día de la misma sea cada vez mejor. Por ningún motivo estamos llamados a volver a repetir la historia sino para aprender de la misma y pasar de la pasividad a la acción, de la insensibilidad a la sensibilidad, de la corrupción y autodestrucción a la apuesta por una transparencia personal y social que hace posible el bien común para todos los ciudadanos de las regiones de la Colombia profunda, la de los pueblos y ciudades que no siempre cuentan con todas las oportunidades para alcanzar sus sueños personales, familiares y sociales. 

Ser una mejor sociedad requiere de unos de los pilares fundamentales para llegar a serla. En este caso, hablamos de la educación como ese gran sistema o servicio que se preocupa no sólo por graduar bachilleres, tecnólogos y profesionales que puedan vincularse laboralmente, sino por educar ciudadanos críticos y propositivos, con habilidades personales y sociales, con un carácter ético, comprometidos con el bienestar colectivo, protectores de lo público, capaces de vincularse y movilizar a otros para ser constructores de una Colombia nueva. 

Es por eso que los actores educativos, estudiantes y profesores, deben sentirse responsables por  los comportamientos personales y sociales, puesto que las instituciones educativas deben ser faros para brindar a la sociedad valores trascendentes, formas de comprender y practicar la vida social en perspectiva humanista. La primera acción que sin lugar a dudas debe aportar la educación a la consolidación de la paz es luchar contra la deshumanización que sufre la sociedad actual, y empezar desde el desarrollo integral del ser, un combate desde las aulas contra las inequidades, las injusticias y la insostenibilidad que han hecho hasta hoy de Colombia una nación violenta.

Y así mismo, la educación debe poner al servicio las capacidades que tiene para co-crear soluciones innovadoras con alto impacto social, acompañar a las comunidades y organizaciones de base para que sean protagonistas del desarrollo local y regional y también de aportar conocimiento valioso para los escenarios en los que se diseñan las políticas sociales y públicas. 

En ese contexto, la paz es el tema central de la educación del presente y el futuro de Colombia. Allí, en este sector hay un terreno fértil para poner a prueba diferentes formas de desarrollar la formación integral, para desplegar innovaciones pedagógicas y didácticas que nutran  y actualicen el proyecto nacional de un nuevo país. Las instituciones de educación tienen la gran responsabilidad de ser referentes para diversos actores sociales que buscan seguir las buenas prácticas pedagógicas para aportar desde una educación pertinente, crítica e integral a la formación de la visión compartida de un país en paz.