Un país sin sentido en la orientación de Colciencias

Creado en Sábado, 20 Enero 2018

Para el columnista de El Colombiano, Ramiro Velásquez Gómez, el problema de Colciencias no es quien la dirija, sino la falta de claridad del país en torno de qué es lo que necesita en la materia.

La ciencia anda a la deriva. Hay grupos y centros de investigación que investigan, pero no hay una política que dirija y organice el sistema CTI (ciencia, tecnología, innovación).

El sector no da votos y de ahí el desinterés de los presidentes por consolidar un sistema nacional de ciencia y tecnología. Se ve en los recursos que asignan.

Para el gobernante la ciencia es abstracta, aunque en foros y discursos digan que debe ser el eje del desarrollo nacional. Muchos ni siquiera saben qué es y la asimilan a la innovación y otros campos.

Repiten como loros que Corea del Sur salió del atraso gracias a su apuesta por la ciencia, sin saber que lo hizo porque fijó una política clara y de férreo seguimiento: desarrollar la ciencia aplicada y la tecnología, sin descuidar la básica. Y para ello destina cerca del 5 % de su PIB, porcentaje que horrorizaría a nuestros políticos y gobernantes por lo dicho: no da votos, aunque reduce la pobreza.

Colciencias, el organismo llamado a proponer esa política y desarrollarla, ha navegado en el mar de la politiquería, sin visión, sin horizontes. Nunca le han dejado ser los gobiernos de turno.

Tampoco ayudan los científicos, las universidades y centros de investigación que no divulgan el resultado de sus trabajos ni participan en la discusión de los grandes temas nacionales. No hay una que haga bien la tarea. Así, ni ciudadanía ni políticos saben qué se hace ni se entusiasman por ello.

El problema no es quién dirija Colciencias. Ahora llega la novena cabeza del gobierno Santos, una persona cuestionada que tampoco tiene el liderazgo para enderezar el rumbo de la entidad. Serán siete meses perdidos.

Quien la dirija no tiene que ser científico, sí alguien que entienda qué es CTI, qué se necesita, aunque seguro chocaría de nuevo con los intereses políticos de los gobernantes.

Este, además, no es el punto central. No es el director, es una política a la que respalde todo el aparato gubernamental. La discusión, otra vez, se queda en la forma, no en el fondo.

Como me decía el profesor e investigador Jorge Zuluaga, de la Universidad de Antioquia, Colombia no es un país científico, solo tiene científicos.

Y, agrego, cada uno por su lado, sin una directriz, mendigando dineros porque esa falta de visión hace que la financiación sea irrisoria, casi denigrante.