Sobre la norma de pares académicos NTPA-MEN 2016

Creado en Lunes, 22 Enero 2018

Luz Mercedes Flechas, responsables de autoevaluación y acreditación de la Fund. Univ. Los Libertadores evalúa la norma y considera que contribuye a asegurar la calidad en la educación superior, ayudando a comprender la responsabilidad social del par académico.

Artículo publicado en Lanotaeconómica.com

La norma de pares académicos (conocida como NTPA-MEN 2016) tiene como finalidad optimizar y actualizar el desempeño del par académico. Fue creada entre el Ministerio de Educación Nacional (MEN) y el Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación (ICONTEC), y contribuye a asegurar la calidad de los programas académicos y de las Instituciones de Educación Superior (IES). Una buena noticia para la educación superior a nivel nacional, ya que ayudará a comprender la responsabilidad social del par académico como representante de una comunidad académica y científica.

Hay que destacar, además, que en dicha norma cobran relevancia aspectos como el rol, los principios, la actuación, el comportamiento y las competencias del par académico. Es decir, estos aspectos se constituyen en criterios de gestión que orientan y le dan sentido al proceso de evaluación externa; lo que redundará en una evaluación más rigurosa, sistemática, transparente y formativa.

Así mismo, es necesario resaltar que la norma de pares académicos brinda herramientas que permiten mejorar la gestión documental, y, con ella, el control y la organización de la documentación en el desarrollo de las visitas de evaluación externa. Adicional a esto, también es un instrumento para gestionar el riesgo y aplicar los principios de auditoría, y permite la medición, el análisis y, por supuesto, la mejora continua, ya que ofrece indicadores de proceso y de impacto, e incluye planes de mejoramiento.

Lo anterior es posible gracias a los criterios de evaluación empleados, que, más que ser meras listas de chequeo, permiten que el par académico que evalúa no requiera nuevamente la información que le fue reportada con anterioridad. Así, este puede enfocarse en lo nuevo y analizarlo. Este hecho deriva en procesos más integrales, que abarcan todos los momentos en los que el programa educativo o la institución están siendo evaluados.

Así las cosas, la norma permite tanto buscar evidencias como tener soportes que den cuenta de las condiciones del programa evaluado y/o la institución, y, de esta manera, contribuir al aseguramiento de su calidad. Sin embargo, la norma por sí sola no puede hacer mayor cosa, sino que se necesita de su implementación, e, incluso, se requieren transformaciones estratégicas al interior de las IES que produzcan cambios en las prácticas tradicionales. Estas parecen no tener efectos inmediatos y, en algunos casos, pueden ralentizar este tipo de procesos y de certificaciones de calidad.

De otro lado, vale la pena destacar el rol del par académico como evaluador-auditor. En este sentido, una evaluación requiere de un evaluador, pero en el caso de la norma este no se limita a seguir un modelo de evaluación, sino que demanda de habilidades y competencias especiales que entrarán a ser claves a la hora de la evaluación. En esta medida, el par académico debe ser reconocido por su profesionalismo, su experiencia y su autoridad académica. Esto permite que el proceso evaluativo y de verificación sea más sencillo y pulcro, pues quien lo dirige se mueve en el medio y es consciente de las necesidades educativas y de gestión tanto de las instituciones como de sus actores. Aunque se trata de una norma que trae cambios en la forma de desarrollar la evaluación externa, aún se desconoce el efecto   de la misma, pues no se ha realizado algún estudio que permita dimensionar sus consecuencias reales en la gestión de las IES y en sus políticas de calidad, y si los pares académicos la han estado implementando. Es menester, entonces, que se haga este tipo de análisis, porque si no, los efectos de la norma se quedarán en supuestos y no, en realidades, como debería ser