El efecto o rol simbólico de los ‘pilos’ y de SPP

Creado en Miércoles, 21 Febrero 2018

Para Víctor Manuel Gómez, profesor de la U. Nacional, la deseabilidad del ‘doctor’ o ‘intelectual’ universitario, superior socialmente al técnico, refuerza la concentración de recursos en la formación universitaria de unos pocos y condena a la formación técnica al bajo estatus social que ha tenido siempre.

Sobre el Programa SPP se ha escrito en extenso sobre sus dimensiones económicas, particularmente sobre los altos montos concentrados en unas pocas universidades privadas, en el contexto de una larga trayectoria de desfinanciación de las universidades públicas. Pero poca atención se le ha prestado al efecto, o rol, simbólico de este Programa sobre la manera como se concibe la educación superior, tanto entre los estudiantes del nivel medio como en las políticas públicas del MEN y en Secretarías de Educación.

El ‘pilo’ como modelo de rol social, la formación universitaria como la única modalidad deseable de educación superior.

En una reciente reunión, en una importante región, de funcionarios del MEN, secretarios de Educación, empresas y fundaciones con proyectos educativos, el único proyecto deseable era aumentar el número de ‘pilos’ en los colegios de la región y financiar becas para estudios universitarios de unos pocos egresados del nivel medio -unos pocos ‘elegidos’- sin consideración política alguna del destino social y laboral de los otros miles de egresados del nivel medio para quienes no hay oportunidades de educación técnica postsecundaria pública, solo unos pocos cupos en instituciones privadas de mala calidad. Aun municipios pobres se jactaban de gastar miles de millones en la financiación de unos pocos ‘elegidos’ en carreras universitarias y en esfuerzos por aumentar el número de ‘pilos’ en el municipio. Nadie mencionó que la mayoría de jóvenes de la región están condenados al subempleo, la precariedad laboral, y la delincuencia y la prostitución como estrategias de supervivencia.

Esta situación es común en muchas regiones del país, en cada uno de los 990 municipios en los que hay algún ‘pilo’ la meta de las autoridades educativas es aumentar ese número, a manera de nuevo indicador de la calidad de los colegios, sin iniciativa alguna ni demandas sociales por oportunidades de educación técnica postsecundaria para la mayoría de sus jóvenes.

La prevalencia cultural del imaginario de la deseabilidad del ‘doctor’ o ‘intelectual’ universitario, superior socialmente al técnico, refuerza la concentración de recursos en la formación universitaria de unos pocos y condena a la formación técnica al bajo estatus social que ha tenido siempre. Y esto constituye una estructura de alta desigualdad social y marginación de la mayoría de jóvenes egresados para quienes no hay alternativas de formación postsecundaria, muchos de ellos recurriendo entonces al crimen y la delincuencia como alternativa de vida. Vale señalar que nunca tendremos verdadera ‘paz social’ mientras la sociedad condene a la mayoría de jóvenes colombianos al desempleo, subempleo y marginalidad. Esta es la principal crítica al programa SPP, concentra alta cantidad de recursos en unos pocos ‘elegidos’ a la universidad, mientras las pocas instituciones públicas y privadas de formación técnica a duras penas subsisten en la actual política de desfinanciación de la educación pública.

Muy fuerte el efecto cultural de SPP en la creación del grupo de los pocos ‘elegidos’, su constitución como el ‘deber ser’ de la educación media y como modelo de rol de los demás: la gran mayoría. Y el olvido de éstos: todas las empresas y fundaciones dan becas a unos pocos ‘elegidos’ para estudios universitarios, y totalmente ausente el tema del destino social y laboral de los miles de jóvenes egresados de la media en la región, para quienes no hay oportunidades de formación técnica postsecundaria. ¿Y en ese nuevo contexto cultural a quién le importa este tipo de formación?