noviembre 16, 2018 7:51 am


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Sobre el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación: Hernán Jaramillo S – Nov/18

Por: Hernán Jaramillo Salazar, profesor honorario de la Universidad del Rosario. En Razón Pública //

El pasado 24 de octubre, la Comisión Sexta del Senado aprobó el proyecto de ley que crea el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCTI). Todavía hace falta un debate para que la propuesta se convierta en realidad.

Pero es la hora de debatir en serio si esta otra institución podrá o no podrá aliviar los problemas que han aquejado a la ciencia en Colombia durante tantas décadas.

El modelo de organización institucional es fundamental para legitimar las políticas de ciencia y tecnología que tome un gobierno. Las instituciones son espacios para expresar ideas y definir instrumentos que guíen el resto de las decisiones.

Desde ese punto de vista, el Ministerio de CTI puede ser el marco de expresión del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI). También puede ser el espacio para orientar a la sociedad en la construcción de un pensamiento científico y en la escogencia de los mejores instrumentos para responder a los problemas del sector.

Más coordinación

Dentro del SNCTI deberán interactuar diferentes agentes, organizaciones e instituciones, de modo que los actores públicos y los privados colaboren armónicamente en beneficio de la ciencia, de la innovación y de una auténtica “sociedad del conocimiento”.  Hasta el momento en Colombia, la Ciencia y la Tecnología han sido solo un nombre. Los documentos CONPES y las leyes han acuñado una sopa de letras o una serie de siglas desarticuladas y fragmentadas para referirse a la ciencia y la tecnología.

Por eso el proyecto de Ley que comento es la oportunidad para diseñar una institución integradora, que agrupe diferentes sectores de la sociedad para aportar en la construcción de un mejor país y para que el saber se consolide como un factor eficaz de crecimiento, de productividad y de progreso para todos.

Por la importancia de la ciencia y la tecnología en Colombia, se necesita que la institución encargada del sector tenga el más alto rango. Y este es, de entrada, un mérito del Proyecto.  Elevar el Sistema de Ciencia y Tecnología al nivel de un ministerio puede representar mejor y con mayor impacto la función estratégica de la ciencia para la construcción de la sociedad. También puede darle al sector mayor visibilidad política y, por lo tanto, mejor presencia en el Presupuesto General de la Nación.

Insisto: estos propósitos solo se cumplirán si el nuevo ministerio es capaz de representar adecuadamente todas las interacciones entre actores, organizaciones e instituciones públicas y privadas. Es fundamental entender que sin integración entre la institución gubernamental y la sociedad civil los cambios serán mucho más difíciles.

Sin embargo, también debo decir que no se trata apenas de transformar nominalmente una institución, como es costumbre en Colombia. No se trata tampoco de cambiar el lugar de una entidad dentro de la jerarquía gubernamental. Se trata de transformar la estructura y la concepción sobre el papel y el sitio que corresponde a la ciencia y a la tecnología dentro de la educación, la economía y la sociedad colombiana en su conjunto.

En ese escenario, Colciencias debería ser un Fondo Operativo de Financiamiento, con diferentes instrumentos y subcuentas, que respondieran a la visión estratégica, al conocimiento, pensamiento y políticas trazadas por el nuevo ministerio.

Probablemente el reto más importante del nuevo ministerio será articular las políticas públicas existentes, y corregir las inconsistencias que fraccionan y son ineficientes.

Un ejemplo muy reciente de este tipo de inconsistencias fue el Libro Verde 2030 de Colciencias, que se elaboró precisamente al mismo tiempo que avanzaba la Misión de Crecimiento Verde auspiciada  por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) entre noviembre de 2015 y mayo de 2018.

En el lanzamiento del Libro Verde 2030 no participaron las principales autoridades del país. En el lanzamiento de los resultados de la Misión de Crecimiento Verde, en cambio, participaron las autoridades más importantes, incluidos el presidente de la República y varios de sus ministros. Por eso, después del lanzamiento formal de la Misión, se aprobó el CONPES 3934 del 10 de Julio de 2018.

¿Para qué un nuevo Ministerio?

Según el nuevo proyecto de Ley, las funciones principales del ministerio serían:

  • Establecer, desarrollar y evaluar la visión estratégica del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación;
  • Coordinar las políticas públicas relacionadas con CTI y establecer sus directivas centrales;
  • Articular las estrategias y documentos que se produzcan, y revisar, monitorear y evaluar las políticas públicas de modo que siempre se dirijan a lograr una acción colaborativa y no fragmentada.

También es fundamental que el nuevo ministerio cuente con una fuente de financiamiento estable, para asegurar el cumplimiento de sus objetivos. Lo anterior implicaría, por ejemplo, proteger al ministerio con una Renta de Destinación Específica, que solo dependa del crecimiento de la economía y no de los caprichos de turno. Además, se debe blindar esta institución ante posibles recortes presupuestales o ante prioridades sustitutas.

Para eso a su vez es necesario definir un modelo que calcule dos efectos importantes:

  • El efecto inicial de las inversiones, y
  • El efecto acelerador en el mediano y el largo plazo, como resultado del crecimiento económico, que incorpore el efecto de investigación y desarrollo (I&D).

Sin embargo, el nuevo ministerio no puede actuar solo. Por eso tendría que ser acompañado de otras organizaciones complementarias, por ejemplo:

  • Un Consejo Nacional de CTI rector del Sistema de CTI;
  • Una Comisión de Científicos, nombrada por el Colegio Máximo de las Academias, que asesore al gobierno en los temas propios de la función Ciencia, Tecnología e Innovación, sin intermediación de funcionarios de Palacio;
  • Y una Comisión de Científicos, también nombrada por el Colegio Máximo de las Academias, que asesore al Congreso en temas específicos de leyes y decisiones que afecten o incidan, directa o indirectamente, sobre el tema de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Finalmente hay que destacar que diversos países de Europa, lo más avanzados en el tema de desarrollo y crecimiento, cuentan con ministerios de Ciencia y Tecnología e Innovación. En España, por ejemplo, la Ciencia y la Tecnología durante mucho tiempo había sufrido recortes y retrasos en su financiamiento. Por eso, España decidió crear un ministerio que recuperara y reconstruyera la confianza en las comunidades académicas y científicas.

En América Latina, es importante estudiar los ejemplos de Costa Rica y recientemente Chile, que también cuentan con ministerios para regular los asuntos relativos a la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.