octubre 23, 2018 2:33 pm


E-mail: universidad@universidad.edu.co

Bogotá - Calle 73 Nro. 9 - 42 (Of. 301).

Telefono: 704 43 81 / Whatsapp: 3182529035

Información
  • Educación, Calidad, información - seguimiento diario al desempeño de nuestro sistema de educación superior

  • Educación, Calidad, información - seguimiento diario al desempeño de nuestro sistema de educación superior

  • Educación, Calidad, información - seguimiento diario al desempeño de nuestro sistema de educación superior

  • Educación, Calidad, información - seguimiento diario al desempeño de nuestro sistema de educación superior

  • Educación, Calidad, información - seguimiento diario al desempeño de nuestro sistema de educación superior

  • Educación, Calidad, información - seguimiento diario al desempeño de nuestro sistema de educación superior

  • Educación, Calidad, información - seguimiento diario al desempeño de nuestro sistema de educación superior

  • Educación, Calidad, información - seguimiento diario al desempeño de nuestro sistema de educación superior

#SOSUniversidadPública: Ana Cristina Restrepo – Sept /18

Por: Ana Cristina Restrepo Jiménez. En El Colombiano, sept. de 2018 —–

Pocas veces advertimos el valor de las herencias, solemos recibirlas sin pensar mucho en cómo se construyeron. Cuando se trata de herencias colectivas sí que es cierto: ¿cuántas mujeres agradecemos a las feministas mientras depositamos nuestro voto en las urnas?

De generación en generación recibimos y transmitimos legados: la antorcha pasa cuando grupos significativos de ciudadanos la aceptan como una apuesta para el futuro.

Hoy es prioritaria la protección de una herencia invaluable: la universidad pública.

Cuando la educación es asumida por el Estado como un derecho, la universidad pública se convierte en un recurso fundamental para el desarrollo y la movilidad social. De la concepción de educación parten las dificultades del sector en Colombia.

¿Derecho o “servicio”?

Hay quienes remontan el problema de la desfinanciación de la universidad pública a la Ley 30 de 1992. Otros se concentran en 2002, con el decreto 1279: el costo asumido por las universidades públicas desde entonces se estima en más de $16 billones. Adolfo León Atehortúa, rector de la Universidad Pedagógica, explica: “Se impuso una decisión sin presupuesto alguno: ampliar la cobertura en la llamada ‘revolución educativa’ del gobierno Uribe. Poco a poco, la educación superior se edificó en los planes de desarrollo del Estado sobre dos pilares impuestos por las agencias internacionales: el crédito educativo para la formación profesional de los sectores medios en universidades privadas, y la formación para el trabajo de los más pobres en el Sena o en instituciones de garaje. Las universidades oficiales se hicieron invisibles para quienes diseñaban las políticas y las finanzas públicas”.

¿El resultado de décadas de pruebas y ensayos fallidos?

Para progresar, alcanzar puntajes de calidad y cubrir el déficit, las universidades públicas tienen que buscar recursos propios. Exigencias como la acreditación obligatoria, indexación de revistas, sistemas de gestión y control, descuento electoral en las matrículas, enfoque diferencial en admisiones y ampliación en cobertura de los posgrados, han llevado a que las universidades públicas apelen al manejo empresarial de los recursos humanos, la proliferación de profesores de cátedra mal pagados, algunos decanos con aires de patrones y oficinas de comunicaciones convertidas en centros de mercadeo.

La universidad pública transformada en empresa. La educación, en servicio. Un derecho restringido.

Como si no fueran suficientes la estigmatización a la protesta estudiantil por parte de algunos sectores oficiales y de la sociedad o la vulnerabilidad actual de la libertad de cátedra —cuando se “pone en la mira” pública a un profesor por sus ideas, además del docente, corren riesgo el pluralismo y el pensamiento crítico—…

¿Cuál es el mensaje que envía el Gobierno con el incremento en el presupuesto de Defensa mientras las universidades públicas se desangran? ¿Cuál será su respuesta ante miles de estudiantes que reclaman por lo que es un derecho y no un favor?

Este reto les quedó grande a algunas directivas, al Ministerio de Educación, la Gobernación y la Alcaldía. Lo que no hemos entendido como sociedad es que la universidad pública no es solo de los rectores, ni de las juntas, ni de los profesores, ni de los estudiantes: es un patrimonio colectivo. ¡A todos nos corresponde defenderla!.