Todas las políticas en ed. sup. de Gina Parody se frustraron o se replantearon

Mayo 31/19 Hace casi 5 años la educación superior enfrentó una arremetida mediática y programática de la entonces ministra Gina Parody. Hoy ninguna de sus propuestas en educación superior se mantiene.

Los hechos han dado la razón a las críticas que desde este portal se lanzaron a la forma arbitraria, impositiva y descontextualizada del sector, como la entonces ministra de Educación Gina Parody (quien alcanzó a tener proyecciones de posible candidatura presidencial, hasta antes de verse involucrada en investigaciones judiciales que la tienen fuera del país), y su viceministra de Educación Superior, Natalia Ariza, desarrollaron programas e incidieron sobre leyes de la República que gradualmente se fueron cayendo, y que hoy pasan a ser un recuerdo en un sector en donde la gran mayoría de rectores no recuerda con buen agrado esa gestión.

“Colombia, la más o mejor educada”, es un eslogan que ya desapareció del sector, y del Estado, luego que fuera acuñado por dicha administración, pero los resultados en cobertura (que estuvo seis puntos por debajo de lo propuesto por el gobierno Santos II), la drástica caída en los aportes en ciencia y tecnología y los pésimos resultados en las pruebas PISA, entre otros aspectos, confirman que aún el país tiene una deuda al respecto.

Estas son las principales políticas e iniciativas que se han caído o revaluado:

1) Icetex sólo para acreditadas: En la Ley 1753 de 2015, o Plan Nacional de Desarrollo del gobierno Santos II, el entonces Ministerio de Educación llevó a que se desconociera el compromiso constitucional del Estado para facilitar el acceso a la educación, y se definió que, a partir de 2018, los créditos del Icetex sólo fueran paa estudiantes de programas e IES acreditadas, lo cual afecto la matrícula ese año y generó una discriminación indebida en el sector.

La norma se dio a la par que desde el mismo Gobierno se acuñó oficialmente y sin fundamento técnico la frase de “universidades de garaje”, para mal llamar así a las no acreditadas.

Pero fue el propio presidente Santos, pocos días antes de finalizar su periodo, quien sancionó la Ley 911 de 2018, que creó la Contribución Solidaria a la Educación Superior, que en uno de sus artículos (el 47) desmontó la cuestionada norma.

2) Acreditación obligatoria de las licenciaturas: En la misma Ley 1753, y de manera inconsulta con el sector, el Ministerio logró que el Congreso aprobara esto, en contra lo de normado por la Ley 30 de 1992.

El nuevo Plan Nacional de Desarrollo tumbó esta norma y nadie en el sector protestó por ello.

3) Sistema Nacional de Educación Terciaria. Identificado como SNET, compiló la buena intención, pero mala administración, de la búsqueda de procesos de articulación y reconocimientos de estudios previos y de pasarelas entre niveles y el sistema de educación superior y el del trabajo.

En la Ley 1753, se propuso, en aquelo julio de 2015, en su artículo 58, que se creaban:

– El Sistema Nacional de Educación Terciaria (SNET)

– El Sistema Nacional de Calidad de la Educación Terciaria (Sisnacet)

– El Marco Nacional de Cualificaciones (MNC)

– El Sistema Nacional de Acumulación y Transferencia de Créditos (SNATC)

Ninguno de estos avanzó en los últimos cuatro años, y todos fueron derogados con el nuevo Plan Nacional de Desarrollo, que sólo rescató el Marco Nacional de Cualificaciones que, si no se maneja bien por el actual gobierno, en cuanto a la necesidad de hacer precisiones conceptuales y fijar claros los límites entre los ministerios de Educación y del Trabajo y la educación universitaria de la laboral, puede volver a naufragar .

4) Ser Pilo Paga: El más promocionado, mediático y polémico programa del Gobierno Santos. Si bien tenía la intención positiva de ayudar a buenos estudiantes, los altos costos del mismo, la forma como benefició a IES privadas acreditadas institucionalmente, por encima de las públicas, la no exigencia de contraprestación a los beneficiarios y la necesidad de recursos para el resto del sistema, volteó la opinión pública contra este programa (inicialmente bien valorado), a tal punto que el gobierno Santos nunca -pese a sus promesas- fue capaz de convertirlo en Ley de la República, y el gobierno Duque lo desmontó y lo reemplazo por Generación E, que aumentó la cobertura y bajó los beneficios para las privadas.

5) Superintendencia de Educación: Fue propuesta en la Ley 1740, de 2014, y el Ministerio de Educación nunca cumplió su compromiso, de Ley, de crearla durante el año siguiente. La dependencia se necesita, aunque a los rectores no les gusta mucho la idea, y el Ministerio no quiso perder poder al crear una instancia con funciones que éste tiene.

6) Inspección y Vigilancia: La Ley 1740 fue otro de los shows mediáticos del Gobierno, creada a raíz de la situación de la Fundación Universitaria San Martín. Hoy la Ley parece ser un saludo a la bandera, pues luego de ese caso, no funcionó donde se intentó aplicar y las posteriores ministran han optado por callar y no actuar.

Amplir información: …Y la Ley 1740 se quedó en el papel. Mineducación mató el tigre y se asustó con la piel

7) MIDE: El Modelo de Indicadores de Desempeñio de la Educación, lanzado en julio de 2015, fue una apuesta riesgosa y equivocada del Ministerio, por lso errores en su diseño técnico, en la recolección de información, en el procesamiento de datos incompletos,  en la forma inadecuada como la ministra Parody habló de las 10 mejores y las 10 peores IES y en la desconexión de este modelo (que terminó siendo un ranking) con la realidad del sector y la de Ley 30.

Intentaron sacar otras versiones, siempre con cambios poco comprensibles, y se diluyó con el tiempo.

8) Reforma del Fodesep: Aunque nunca lo convirtió en una Ley, fue clara la intención del Ministerio de desestimular el Fodesep y quere pasar sus roles al Icetex. Desconoció esa cartera que el Fondo de Desarrollo de la Educación Superior es un organismo mixto, con mayoría de participación de las IES y no del Ministerio y que, por ello, no podía cambiarlo a su antojo.

9) La cacería contra la UNAD. Parody enfiló baterías para tratar de tumbar al rector de la UNAD, y no pudo. Hasta el Consejo de Estado llamó la atención al Ministerio por la forma exagerada e inadecuada como le aplicó mendidas, y ninguno de los esfuerzos de la ministra contra esa Universidad (inspección y vigilancia, medios de comunicación, Contraloría, demandas por la elección rectoral, Superintendencia, Procuraduría…) le dio resultado. Eso sí, logró que la Universidad, a raíz de la presión ministerial, bajará de 75 mil a 55 mil estudiantes en 2015. Hoy la UNAD se acerca a los 130 mil estudiantes.

10) Universidades de Paz. Otra iniciativa fracasada que nunca despegó. La idea del gobierno era fomentar siete unievrsidades públicas para que se extendieran en las regiones. La expansión se ha logrado por los esfuerzos individuales de algunas de esas IES, pero los recursos entonces anunciados nunca llegaron.