¿Quién esboza primero una idea para poder determinar qué es plagio en la comunidad académica?

 

El literato Mario Mendoza reflexiona en el diario El Tiempo, sobre los alcances del fallo de la justicia que condenó a una literata y profesora de la Universidad Javeriana, por plagio intelectual.

En el reciente fallo de la justicia en contra de la escritora, profesora, crítica y antóloga Luz Mary Giraldo hay algo que no queda claro y que genera pánico en la comunidad intelectual: ¿quién esboza primero una idea para poder determinar qué es plagio en la comunidad académica?

Cuando la demandante hasta ahora se iniciaba en el mundo literario, Luz Mary Giraldo no sólo ya había publicado varios artículos y había investigado sobre diversas temáticas literarias, sino que ya era una experta en Giovanni Quessep, el poeta en cuestión dentro de la demanda. A partir de entonces, la demandante no ha publicado una obra sólida como para que el público afín a la literatura la identifique y sepa quién es. En cambio, Luz Mary Giraldo es reconocida no sólo en Colombia, sino que es invitada permanentemente a muchas universidades de América Latina, norteamericanas y europeas. Es más, podríamos decir que la literatura colombiana no ha tenido mejor embajadora que ella.

El pánico que ha creado este fallo es posible explicarlo con un ejemplo sencillo. Yo dicto una conferencia sobre cualquier tema en el cual vengo trabajando. Alguien toma notas en esa conferencia, escribe un texto, lo registra en la oficina de derechos de autor, lo incluye en su tesis de grado o publica algún artículo. Cuando yo vaya a publicar el resultado de mi investigación, esa persona que estuvo en mi conferencia me demanda por plagio, y, según este fallo, gana. Aunque la idea, la estructura y el ritmo sean míos, yo pierdo el juicio. El otro registró y publicó primero. Punto. No tengo cómo defenderme. No existe la posibilidad de explicarle a la justicia de este país que el conocimiento, en su gran mayoría, se transmite en la academia oralmente, en clase, a partir de notas que el profesor no registra en la oficina de derechos de autor. Luego el contagio de esa idea se expande, se riega, se recicla, pasa de sujeto en sujeto hasta desvanecerse la autoría.

Este fallo significa que a partir de este momento ha quedado claro en Colombia que nadie puede hablar de algo que no haya registrado o publicado previamente, so pena de exponerse a una demanda y perderla.

Estudié en la misma universidad en la que sucedió este alegato. Mi director de tesis de pregrado fue Eduardo Jaramillo, el famoso académico que murió hace poco en Estados Unidos. Estoy seguro de que muchas de las ideas allí expuestas eran suyas. Luego, en la Maestría, mi directora de tesis fue Luz Mary Giraldo. Recuerdo su generosidad excesiva durante toda la investigación. No me cabe la menor duda de que en ese trabajo hay más de un párrafo que lleva su impronta. Y le agradezco que no me haya demandado por eso. Quizás, en el futuro, yo vea en alguna de sus publicaciones una idea mía o un párrafo que lleve mi sello. Nada me alegraría más.

Es triste que no se haya tenido en cuenta en este fallo la trayectoria de Luz Mary Giraldo, la cantidad de artículos, conferencias, prólogos, libros y antologías que ha escrito. Si la demanda se tratara del plagio de toda una tesis, creo que no cabría ninguna defensa. Pero se trata de dos o tres párrafos que no es claro, como lo acabo de explicar, quién los pensó primero. No quiero, ni más faltaba, hacer una apología del plagio y atentar en contra de la ley de derechos de autor. Sólo quiero resaltar el poder de la oralidad en la academia, y el hecho de que no siempre la transmisión de conocimiento se hace a partir de ideas que ya están registradas.

Finalmente, es muy triste también, como muy bien lo anota en una de sus columnas Jotamario Arbeláez, que el poeta Giovanni Quessep no se haya pronunciado al respecto. Y lo es porque la generosidad con la cual Luz Mary lo ha enseñado en sus clases y lo ha defendido para las generaciones venideras no ha sido recíproca. Él no le ha reconocido a ella sus años de dedicación y entrega. Muy triste y decepcionante también. Pero así es esta disciplina.

Lo único positivo de este fallo es que aquí termina toda una pesadilla para Luz Mary Giraldo. Y que por fin podrá continuar con su trabajo y renacer en sus próximas publicaciones, las cuales seguiremos leyendo con el mismo respeto y el mismo afecto de siempre.

Información de referencia: Condenan a cárcel a profesora de la Javeriana por plagiar tesis de estudiante

Plagiar es mucho más que reproducir un texto sin dar el crédito

 

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