Universidades y mercado laboral, ¿divorcio total?

Wang Hongcai, profesor en el Instituto de Educación, de la Universidad de Xiamen, reflexiona sobre la necesidad de que la Universidad (en este caso la China) se enfoque más a las necesidades del mercado laboral.

Uno de los factores básicos para juzgar la calidad de una universidad es la posibilidad de trabajo que la misma puede ofrecer a los futuros graduados.

El ideal de la torre de marfil, separada de la vida diaria y dedicada a la realización académica pura es una bella aspiración, pero el público chino adopta una rígida actitud utilitaria hacia la educación.

Y, dado que las universidades chinas están financiadas con dinero público, las mismas deben responder a estas necesidades; las perspectivas de trabajo son el factor más importante que hace a los estudiantes escoger su alma mater.

La dificultad que algunos graduados enfrentan hoy para emplearse sugiere que hay una preocupante brecha entre las habilidades con que les equipan sus centros de educación y las demandas del mercado. Esto no significa que el sistema educativo haya fallado, pero demuestra la necesidad de cerrar esta brecha y propiciar una educación más ajustada a las necesidades de un mercado laboral en transformación.

El mercado actual favorece las ciencias puras y las disciplinas prácticas, tales como las ingenierías y la tecnología informática, debido al notable énfasis que se coloca sobre la construcción, fabricación, y extracción de recursos. Las humanidades a menudo resultan una opción más tentadora para los estudiantes, pero no los prepara necesariamente para sobrevivir en un mercado altamente competitivo.

Según se transforma la economía china, las industrias terciarias emergentes en el sector de servicios requerirán de habilidades asociadas más comunmente a las humanidades, y por lo tanto no deben descuidarse.

Los pensadores y científicos de primera clase pueden permitirse soñar con el lujo académico. Pero para la masa de estudiantes ordinarios debe estar presta a echar rodilla en tierra, adquirir las habilidades que exige el mercado y confiar en conseguir empleo por propia gestión.

De no hacerlo así, los buenos trabajos seguirán siendo un sueño distante.

Tomado de: Pueblo en línea

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