La peligrosa posición radical del movimiento estudiantil

Víctor Manuel Gómez, analista de El Observatorio y profesor de tiempo completo de la Universidad Nacional de Colombia, cuestiona las actitudes del movimiento estudiantil con respecto a la propuesta de reforma a la Ley 30.

No todo se vale‘ decía un ilustre ex colega universitario nuestro.

Reconociendo la validez de la protesta por el proyecto del Gobierno, no necesariamente ‘se valen’ los medios utilizados, en particular la violencia abierta y descarnada que implica el bloqueo a la fuerza, violencia que es la antítesis, la negación total, del ethos académico.

Cada dia es más evidente la ausencia de reflexión crítica sobre la naturaleza, origen y dinámica de este ‘movimiento’ estudiantil, el que ya ha sido sacralizado y legitimado sin formula de juicio.

Desconozco los intereses y actores políticos (léase grupos u organizaciones) que han liderado y organizado este movimiento, ya que no nace por generación espontánea. Pero sí pueden hacerse unas observaciones criticas a su dinámica. En primer lugar, ha desconocido a otros importantes actores sociales (como ASCUN, SUE, REDTT) que de manera propositiva han formulado articulados y proyectos alternativos, que serán presentados al Congreso y discutidos, con la expectativa razonable de lograr modificaciones sustantivas al proyecto oficial.

En lugar de unir fuerzas y propuestas con las de estos actores propositivos, el tal ‘movimiento’ ha optado por una posición maximalista, cercana al extremismo, de paralizar la educación superior hasta cuando el Gobierno retire su proyecto del Congreso. Bien puede suceder que el proyecto NO se retire pero que sufra modificaciones importantes en su discusión. En este caso, la posición maximalista no sólo es ineficaz sino portadora de varias consecuencias negativas: atraso o cancelación del semestre, cancelación de innumerables actividades académicas, mayor desconfianza social en la capacidad de gobernabilidad en las universidades públicas.. Estas y otras consecuencias equivalen a ‘dispararse en el pie’.

¿Dónde está la propuesta alternativa del movimiento? Han pasado más de ocho (8) meses desde el primer borrador del Gobierno y el ‘movimiento’ todavía no ha logrado superar la etapa de la negación de algunos pocos artículos y ha desconocido e ignorado, olímpicamente, muchos otros artículos de la mayor importancia en la educación superior.

¿Se trata entonces de un movimiento positiva y propositivamente interesado en un nuevo proyecto de reforma, o es una fachada manipulada por intereses y organizaciones políticas determinadas?

¿Cuáles son su agenda y estrategias reales? ¿Por qué se opta por la violencia del bloqueo? ¿Acaso esperan que por este medio se va a construir democrática y participativamente un proyecto alternativo?

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