¡Bien, muchachos! ¡Bien, presidente!

Patricia Lara Salive destaca en El Espectador que los estudiantes fueron capaces de articular y de hacer que renaciera el dormido movimiento estudiantil, y felicita al Presidente Santos.

Consiguieron volver a movilizar a la juventud en torno a un interés colectivo: el de la lucha porque se garantice el supremo derecho a la educación. Con bastante orden, y manteniéndose, en lo posible, alejados del extremismo, lograron que el país y que el presidente los escuchara.

¡Y al presidente también le salió bien la cosa! Por más de que amigos queridos sostengan que no es bueno que Santos ceda a presiones, creo que, por una parte, su actitud firme con las Farc, al no ceder al chantaje a través de los secuestrados y al mantenerse firme en que no habla de paz mientras no los liberen incondicionalmente, demuestra que ello no es así. Pero, también, su retiro de esa ley de educación, ante la insistencia de los estudiantes, prueba que es capaz de rectificar el camino, de concertar, de llegar a acuerdos y de no huir de la democracia.

¡Bien por los muchachos y por el presidente!

Ahora lo importante es que las partes —Gobierno, estudiantes y rectores—, acuerden una verdadera reforma a la educación, que eleve la cobertura y la calidad de la enseñanza en Colombia, donde tristemente casi la cuarta parte de la población entre 18 y 30 años ni estudia ni trabaja: vive frustrada y, muchos, probablemente, sean proclives a acallar sus frustraciones en el vicio o en la delincuencia.

No sólo se impone, pues, mejorar la educación. ¡También hay que crearles oportunidades a los jóvenes!

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