La MANE no representa a todos los estudiantes de la educación superior de Colombia, así quiera hablar a nombre de ellos.
Sería ideal que lo lograra, pero su comportamiento responde más a la lógica de cuadros de base de una organización política que de un grupo de pensamiento universitario. Ya hasta expiden “Declaraciones Políticas”
Por Carlos Mario Lopera P. Director Observatorio de La Universidad Colombiana
Surgió en un momento histórico en que el país anhela una presión social estructurada, creativa, civilizada, pacífica y, por sobre todo, con argumentos sólidos.
Y así fue creciendo, como la espuma, con la ayuda de los medios de comunicación que vieron a esta MESA de más de 80 asociaciones estudiantiles como una gran novedad.
Pero el tiempo pasa y el país comienza a mostrar señales de escepticismo frente a lo que la MANE pueda hacer para ayudar a lograr una verdadera política colombiana (si no quieren llamarle de Estado), para la educación superior.
Se han encargado, ellos mismos, nadie más, de ir desmoronando parte de los sueños y expectativas sobre una academia reforzada con el pensamiento estudiantil.
Recapitulemos algunos hechos:
– Más allá del Programa Mínimo Estudiantil, más bien intencionado que de ejecución práctica en la realidad, siguen sin aportar un documento concreto, aterrizado y propio sobre la educación superior del país.
– La buena voluntad de analizar la educación superior no es suficiente; se requiere que puedan trabajar con otras asociaciones y grupos de no universitarios, académicos, investigadores, técnicos y funcionarios públicos, como única alternativa para que puedan aterrizar la reflexión teórica.
– Varios de sus integrantes se han dejado engolosinar de los micrófonos y los medios de comunicación, y disparan opiniones a diestra y siniestra, borrando fronteras entre la opinión personal y grupal, el concepto técnico y el concepto político. TLC, Quimbo, FARC, Transmilenio, Minería, Regalías y hasta el problema de los cultivadores de cebolla en Boyacá se mezclan en su discurso anti-todo.
– Una de sus principales preocupaciones de su agenda es realizar más movilizaciones y la que han llamado la “Toma de Cartagena”, en plena Cumbre de las Américas… ¿Para qué?… no es claro. Si el Gobierno les ha llamado a concertar y está a la espera de reunirse con ellos, ¿por qué preocuparse más por organizar marchas y protestas, antes que de responder a esta interlocución?
– Han cazado pelea con Fenares (la Federación Nacional de Representantes Estudiantiles que, para algunos, tiene más legitimidad, porque son voceros todos legítimamente votados en sus universidades), a quienes acusan de traicioneros por asistir a la reunión con la ministra, por lo que ya hay una clara división; sin contar delegados de otras 10 IES que, después del encuentro de Manizales, también se han escindido porque no se consideran representados. La forma como el país les ha puesta atención, llama a que cualquier grupo de universitarios se organice, y exija igual interlocución con el MEN.
– El análisis de las hojas de vida de la mayoría de los 23 integrantes elegidos como voceros (faltan por elegir los de los indígenas y las comunidades afroamericanas, cual constituyente), expresa la más variada ejemplificación de las posiciones de la izquierda Colombiana (desde los radicales hasta los moderados, los del Moir, los del Polo, los del Partido Comunista…), pero no se ve formalmente participación de opiniones distintas. Es difícil pensar que las juventudes universitarias liberales, conservadores y otras se sientan representadas por la MANE.
– Sencillamente es una embarrada la “exigencia” que hizo la MANE al gobierno de Bogotá para que explicara la por ellos llamada “violación de los derechos humanos” en la trágica toma y vandalismo de unos jóvenes al Transmilenio el viernes 9 de marzo en Bogotá. Ese pronunciamiento los hace ver ante la opinión pública como defensores de los violentos.
Quiero estar equivocado y poder publicar como noticia principal de El Observatorio que gracias a la MANE Colombia tiene un nuevo modelo de educación superior
Y quiere que la MANE demuestre que es mentira la descripción que hace de los estudiantes Henry Rosovsky, exdecano de la facultad de artes y ciencias de Harvard, entre 1973 y 1984, en su libro “La Universidad”, cuando dice que “los estudiantes son agradables durante las clases, en actividades extracurriculares, o durante la cena. Desafortunadamente, como políticos crecen demasiado rápido: son argumentativos, utilizan un lenguaje exuberante, tienen pretensiones de superioridad moral, son engreídos, condescendientes y desconfían todo el tiempo de las instituciones y de los mayores”.
Ojalá no se pierda esta oportunidad, porque de lo contrario recuperarla va a ser muy difícil.
![]()