Pongámonos serios con la UFPS

Patrocinio Ararat analiza en el Diario La Opinión, de Cúcuta, cómo la situación de la Universidad Francisco de Paula Santander resulta preocupante si de calidad se trata.

No imitemos a Nerón que seguía tocando su laúd, mientras Roma ardía.

El pasado 22 de abril en la página 17C de El Tiempo, refiriéndose a las universidades, e instituciones universitarias, tecnológicas y técnicas, el Viceministro de Educación Superior Javier Botero acotó: “En Colombia se han cerrado 92 programas por deficiencias en la calidad y en la prestación del servicio. Además se han impuesto 64 sanciones, entre amonestaciones y multas a instituciones y directivos, por infracción a las normas que regulan la educación superior. Las fallas más comunes son la falta de personal docente, la infraestructura física inadecuada y las pobres condiciones académicas”

En esa misma página de ese mismo día, también se anotaba una situación universitaria parecida en Ecuador y la periodista Marggy Ayala, comentó: “El gobierno ecuatoriano cerró la semana pasada 14 universidades por mala calidad y por estar cometiendo un fraude social. Esas universidades no tienen suficiente número de profesores; de ellos un bajo porcentaje son de tiempo completo y menos del 2% tienen título de Doctor. La infraestructura es pobre. El número de libros por estudiante es mínimo. No se hace investigación y no se publica en revistas indexadas”

Estas situaciones planteadas en El Tiempo para Colombia y Ecuador, guardadas las proporciones, se están viviendo actualmente en la Universidad Francisco de Paula Santander. Veamos. Ya no solamente se puede decir que ahora tiene un solo programa de estudios con acreditación de alta calidad (por fin salió la de Enfermería); sino que ha tenido muchas dificultades para conseguir la renovación de los registros calificados de varios programas académicos y que definitivamente perdió los de ingeniería agroindustrial y biología y química.

Puede agregarse además que la UFPS tiene solo 119 docentes de tiempo completo (el mismo número que en 1.974) para atender a casi 20.000 estudiantes; que casi el 50% de los docentes son directivos, tienen funciones administrativas y por tanto, medianamente cumplen con tareas académicas; que el número de profesores de planta es de solo el 20% del número de los de cátedra; que estos no tienen más compromiso institucional que “dictar su cátedra” y por tanto no desempeñan actividades de investigación o extensión a la comunidad; que actualmente la UFPS solo tiene una revista y un periódico institucionales; y que el número de libros actualizados de su biblioteca (del siglo XXI) son escasos.

Todo ese panorama sombrío muestra las causas por las cuales los indicadores académicos de la Universidad sean tan pobres. Veamos algunos: en el ranking de calidad de las universidades a nivel nacional, la UFPS ocupa el puesto 56 entre 64 instituciones (ver Ranking U-Sapiens, Guía Académica – EL TIEMPO: “Las Mejores Universidades de Colombia”); en el tema de la Investigación, que es uno de los pilares más importantes  de la academia, la UFPS está en el puesto 62 entre 68 (ver http://www.guiaacademica.com/educacion/personas/cms/colombia/noticias_academicas/2011/artículo-web-EEE_Pag-10211947.aspx) y en las pruebas Saber Pro, que son los antiguos ECAES y corresponden al Examen de Estado de Calidad de la Educación Superior o al instrumento estandarizado para la evaluación externa de la calidad, la UFPS ocupa el puesto 176 entre 242 (ver resultados en la web del ICFES). Terribles y preocupantes resultados. Recuerdo que en 1.981, la UFPS contrató a Carlos Canal Irwing (qepd) para una campaña de promoción institucion al y él acuñó una frase que hoy todavía se recuerda: “La Universidad es patrimonio y compromiso de todos los nortesantandereanos”.

En atención a ella, se entiende que la obligación es de doble vía, que el problema es de todos los ciudadanos de la región y que no se puede seguir tapando esta terrible realidad porque lo que ocurre es sumamente grave.

En mi concepto todo ha llegado a tal extremo en la Universidad, por la seudo democratización del Alma Máter, por la gran pasividad interna de los estamentos universitarios, por la negación del profesorado a atender nuevos planteamientos, por la falta de controversia y confrontación ideológica y  por el incumplimiento del deber ante los problemas regionales.

Estoy seguro de que cuando un padre de familia, un acudiente de un alumno o un ciudadano desapercibido, lea lo anterior, seguramente sentirá los peores escalofríos. A menos de dos meses de que se celebren las Bodas de Oro Institucionales, no podemos dejar que la Universidad corra la suerte de otras entidades regionales que han desaparecido de la faz de la tierra. La comunidad no puede seguir viviendo de espaldas a la  institución, a sus necesidades y a sus problemas. Tiene que hacer algo. Pronunciarse, exigir y por fin ponerse seria con la UFPS.

Loading

Compartir en redes