Editorial del diario Vanguardia Liberal, de Bucaramanga, cuestiona las prácticas de corrupción que se presentan en la educación superior, especialmente con personas que tienen ánimo de lucro en las mismas.
La drástica decisión tomada por el Ministerio de Educación sobre varios de losprogramas académicos de pregrado de la Universidad de San Martín (sic), así como lasdenuncias específicas que sobre otras universidades se han ventilado en la prensay en diversos escenarios, ponen en evidencia una de las grandes manchas que ental materia existen: hay demasiadas irregularidades en el funcionamiento de un preocupante número de institucionesde educación superior (IES).
Hay entuertos delicados en tal nivel educativo en Colombia y tanto los padres defamilia como los estudiantes deben tener cuidado pues el Ministerio deEducación investiga a 60 universidades por irregularidades administrativas,financieras, académicas y por la baja calidad educativa que imparten. Y lo másgrave, en tales instituciones hay más de 365 mil universitarios que,desafortunadamente, en su gran mayoría son de medianos y bajos recursoseconómicos.
Las principales máculas en tales instituciones educativas son la baja calidad de la educación que imparten, los desórdenes administrativos que tienen, el incumplimiento de normas básicas en la formación de profesionales, el ánimo dudoso de algunos directivos a quienes sólo les interesa el “negocio”, elmortal pecado de graduar a personas que no han cursado estudios, o lo han hecho irregularmente.
En Colombia hay universidades de primerísima calidad y gran reconocimiento a nivel internacional. Esa es una cara de la moneda; pero ésta tiene también otra, la de aquellas que incurren en irregularidades en la formación de profesionales. Y desgraciadamente a éstas últimas acceden cientos de miles de muchachos de pocos recursos económicos que anhelan adquirir conocimiento técnico, científico y profesional para ascender laboralmente y mejorar en el competido mundo actual.
Cuando en los años 90 del siglo XX el Estado abrió las esclusas para que la iniciativa privada creara universidades, se corrió el riesgo de que ocurriera lo que está sucediendo.
Porello debe el Estado actuar en la forma más drástica posible ya que este sector de la vida nacional es fundamental.
Se debe ser exigente en grado sumo en esta materia.
El Ministerio de Educación vigila y controla a las universidades pero, desafortunadamente, las irregularidades que hay en algunas son superiores a las posibilidades que tiene el Estado de fiscalizar, sancionar y corregir yerros.
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