La dura realidad de Colciencias

El diario Vanguardia Liberal, en su editorial, cuestiona el manejo de Colciencias y la necesidad de que la ciencia y la tecnología se conviertan en política de Estado

Sobre el papel, Colombia tiene un organismo estatal de primera categoría dedicado a impulsar su desarrollo científico, tecnológico y la innovación, denominado pomposamente “Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación”, conocido con el nombre de Colcencias, que al estar elevado a la categoría de Departamento Administrativo es un verdadero ministerio técnico y su director tiene asiento en los Consejos de Ministros; además, la ley le destinó el 10% de las regalías que anualmente recibe el país, renglón por el que recibe aproximadamente dos millardos de pesos al año, y fuera de ello tiene otros cuantiosos ingresos dinerarios. Pero, tanta magnificencia teórica, ¿corresponde con la realidad?

La respuesta es, desafortunadamente, no. La realidad de Colciencias muestra algo distinto, que se puede resumir diciendo que el país no tiene estabilidad en su política de ciencia, tecnología e innovación.

Colciencias, en los últimos tres años, ha tenido tres directores. La ley le creó organismos para manejar el cuantioso presupuesto que recibe por concepto de su participación en las regalías, pero tales entes no funcionan, entraban el desarrollo de su función, pese a que de ellos depende el manejo de casi dos millardos de pesos.

Tales organismos, los Ocad (Órganos Colegiados de Administración y Decisión), deciden el destino de los recursos de ciencia e innovación, pero no han podido marchar debidamente, porque los entes territoriales, departamentos y municipios, no han logrado consolidar suficientes proyectos de calidad. Por tal falencia, se está perdiendo mucho dinero.

Además, Colciencias debe, en teoría, manejar los proyectos de fomento del conocimiento, ciencia e innovación, pero el Ministerio de Hacienda y el Departamento Administrativo de Planeación Nacional se lo han impedido.

Como si lo anterior fuera poco, a Colciencias se le ha recortado significativamente el presupuesto, razón por la cual ha debido cercenar importantes programas suyos como el de financiación de doctorados, que ha tenido que podar en un 25%, pese a que Colombia es uno de los países que menos doctores tiene, renglón que es fundamental para vencer las barreras del subdesarrollo.

¿Qué pone en evidencia lo anterior? Que es necesario que la política de ciencia, tecnología e innovación sea una política de Estado y, además, que logre identificar, difundir e integrar el conocimiento, pilar de la transformación productiva y social.

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