Directora del ICFES defiende mediciones como MIDE

En El Diario del Otún, Ximena Dueñas, directora del ICFES,  en la columna “De índices y limones”,  resalta la importancia de los rankings, e indica que las reacciones en contra están dadas, especialmente, por quienes se ven mal ubicados en el mismo.

¿Por qué se arma tanto alboroto tras la publicación del Índice Sintético de la Calidad Educativa – ISCE y el Modelo de Indicadores del Desempeño de la Educación – MIDE, si no son más que dos iniciativas que buscan visibilizar información de nuestro sistema educativo con tres objetivos: ofrecer información a la comunidad, ver dónde estamos, y establecer a dónde queremos llegar?

Lo que produce escozor entre la comunidad educativa, tanto en Básica como Superior, es verse ubicados en un -mal llamado- puesto.

Mientras el objetivo del Ministerio de Educación Nacional (MEN) no es producir un ranking, la tendencia natural de todos es hacer un ordenamiento para identificar a los “buenos” y penalizar a los “malos”. Claramente es mediático  nombrarlos como ‘los mejores y los peores’ porque un posible título llamado ‘qué debemos mejorar’ no vende, y sin miedo a afirmarlo, pertenecemos a un mundo en que prima la popularidad de los titulares.

Eso no significa que ahí nos debemos quedar y por ello conformarnos con un nivel literal de las palabras que los conforman, porque son precisamente eso: titulares, y lo que está después de ellos, después de cumplir su función de llamar nuestra atención, es en lo que nos debemos enfocar. ¿Qué nos interesa realmente, quedarnos en la superficie de las cosas o ahondar en la verdadera problemática que nos involucra a todos? Muchas veces nos quedamos allí, por comodidad o ignorancia, pero no comprendemos muy bien el objetivo y nos dedicamos a destruirlo porque eso es más fácil que ponernos en la tarea de analizar nuestras acciones. La invitación es entonces a ir más allá de los titulares y entender por qué estamos donde estamos y cómo mejoramos nuestro sistema educativo, sin buscar culpables sino asumiendo responsabilidades.

Lo que develan estas reacciones es una preferencia por el oscurantismo y eso no es más que una profunda inseguridad ante el inmenso valor que tiene la información ofrecida en este tipo de documentos. La asimetría de la información, tal como lo plantean los premios nobel George Akerlof, Joseph Stiglitz y Michael Spence, se aprovecha de un desbalance de la misma entre agentes, para beneficio de una de las partes.

Ellos lo demuestran a través de las transacciones en el mercado de carros usados (llamados limones en Estados Unidos) donde el dueño del carro tiene mucha mejor información que el comprador que solo tiene algunos indicios sobre el estado del carro que piensa adquirir. Si nos dejamos envolver por el oscurantismo, tomamos decisiones solo con la información que el vendedor de carros nos quiere dar, pero si nos damos la oportunidad de analizar la información (que vale la pena mencionar, es información que las universidades reportan a diferentes entidades y resultados nacionales en pruebas estandarizadas) nuestras decisiones mejoran significativamente.

Estoy segura que estos índices que se han presentado son susceptibles de mejoramiento, pero debemos superar la etapa del ranking y del oscurantismo para entender qué información ofrecen  y qué debemos hacer para aportar, pues ese es el objetivo real, identificar nuestras oportunidades de mejora y trabajar en ellas, en lugar de andar vendiendo limones.

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