Ser Pilo Paga: Gobierno da un discurso indiferente de la equidad regional

Daniel Mera, analista de educación superior y columnista de El Espectador, cuestiona los alcances de la equidad en el Programa Ser Pilo Paga y se lamenta por la falta de debate técnico sobre los alcances reales del programa. Para él la ministra Parody sigue ignorando las limitaciones del extraordinario programa de las 10.000 becas en materia de equidad.

Oyéndola en el foro “Transformando Vidas”, es claro que tiene bloqueado totalmente el debate técnico en la comunicación pública del programa, aún ante auditorios calificados. La disciplina en el mensaje, tan característica, le impide ilustrar mínimamente a la sociedad sobre aristas complejas de Ser pilo paga (SPP), con efectos negativos para la discusión pública de la educación.

El programa tiene limitaciones en sí mismo como instrumento de movilidad social de los talentos académicos de los estratos populares, y como “pilar de pilares” de una política de equidad en la educación superior. La ministra lo sabe, pero dice otra cosa. En lugar de avivar el debate, está adormeciendo la conciencia sobre los retos en educación, al sobredimensionar el alcance de SPP.

La distribución regional de las 10.000 becas sigue la “distribución” de la calidad de la educación básica y media a la que acceden los niños de familias sin recursos en el país. Ni más ni menos. Eso explica que un colegio de una ciudad obtenga más becas SPP que toda una ciudad intermedia o un departamento.

La ministra recalca que hay SPP de todos los departamentos; sí, pero en equidad lo que importa es la proporción. Mientras Bogotá y Antioquia tienen 30 SPP por cada mil bachilleres (de 2013); Guajira, 16; Cauca, 14; Magdalena, 11; Chocó, 5; por ejemplo, cuando el promedio nacional es 20, aprox. El Gobierno está dando un discurso que es indiferente frente a esta inequidad regional.

Un niño pilo de un municipio recóndito podría decir: “presidente, ministra, yo puedo poner todo mi empeño y tal vez no gane la beca porque compito con pilos que han recibido mejor educación que yo en otras regiones. Hay una parte del mérito exigido que no depende de mí, sino del lugar donde vivo, aquí. Falta algo en la igualdad de oportunidades que ustedes pregonan”.

La respuesta correcta no es bajarle el puntaje requerido en Saber 11 por el departamento, sino ayudarle a obtenerlo. El Estado -por ahora el Gobierno-, no puede diseñar un mecanismo tan poderoso de movilidad social y decirles a las zonas y grupos más rezagados, “suerte con aquello de la prueba que abre la oportunidad”. Bueno, lo está haciendo y parece que no hay un partido en el Congreso de verdad atento al “cierre de brechas”.

Se necesita un programa complementario que nivele a los pilos de grados noveno y décimo de las subregiones y municipios en desventaja para que compitan con más chances por los créditos-beca de Ser pilo paga. De hecho, se necesita otro programa dirigido a talentos, que se está ejecutando en un país de la región, que reseñaré en la próxima columna.

Adviértase que esta conversación es sobre los pilos. ¿Y la equidad para los 450.000 bachilleres anuales que no son pilos y los más de 2.300.000 jóvenes entre 17 y 21 años por fuera del sistema de educación superior? ¿Bien, gracias?

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