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El físico chileno Lautaro Vergara hace un interesante recuento de los casos en los que, se dice, ha habido co-gobierno estudiantil en las universidades, y señala cómo la presencia de los estudiantes garantiza que no se puedan cometer algunos excesos contra los derechos de sus representados, que son mayoría, pero no garantiza cosas como independencia de criterio, reemplazo del espíritu crítico por espíritu de cuerpo, consulta a la comunidad estudiantil en su conjunto, etc. |
Cuando se escucha a los estudiantes exigir democracia y participación universitaria, lo que de verdad están exigiendo es la existencia de un gobierno triestamental. Un gobierno donde ellos, los funcionarios no académicos y los académicos tengan participación activa en el gobierno universitario. Los porcentajes pueden variar, pero ha sido una constante pedir (exigir) un 33% para cada parte, tratando a académicos, no-académicos y estudiantes en un mismo pié. Los argumento son variados, y de ellos me ocuparé de analizarlos en siguientes entradas a este blog.
Recordar que lo que desean es una “real capacidad decisión y de incidencia en las decisiones de la Universidad”. Algunos de ellas son:
- Elección directa de autoridades en los distintos niveles de la estructura de la Universidad, incluyendo por cierto, el Rector(a),
- Fiscalización, estudio y puesta en práctica de los presupuestos,
- Confección o cambios de mallas curriculares o progarmas de cursos,
- Contratación de profesores.
Les he preguntado a estudiantes y dirigentes estudiantiles que me den ejemplos en el mundo en los cuales el sistema que proponen que funcionen y genere Universidades estables y gobernables, que sean exitosas según, por ejemplo, los índices que se miden en los más pretigiosos ránkings internacionales (*). Curiosamente, muy pocos han respondido, solo dos o tres. Destaca Marta Matamala. Si embargo, dirgentes estudiantiles, como Valetina Saavedra o ex dirigentes, pero muy activos, como Andrés Filebaum, han callado. En las respuestas dadas los estudiantes han señalado las siguientes Universidades: en México, la Universidad Autónoma de México; en Brasil, la Universidad de Sao Paulo; en Alemania, la Universidad Ludwig-Maximilian Universität , y en Argentina, la Universidad de Córdoba.
Por cierto, las tres primeras Universidades se pueden denominar exitosas, en el sentido dado más arriba. La Universidad de Córdoba no entra en esos ránkings.
Muchas veces sucede que alguien, que parece tener cierta autoridad, afirma algo y por el solo echo el resto lo toma como una verdad. Esto es lo que se denomina argumento de autoridad (argumentum ad verecundiam).
En el caso particular de los físicos (yo soy uno de ellos) y de los cientítificos en general, esa actitud no se observa casi nunca. Siempre dudamos. Necesitamos de evidencia clara y creíble, obtenida por diferentes obeservaciones. Para ello, investigamos.
Bueno, eso es lo que he hecho. Investigado y preguntado a colegas de las diferentes Universidades nombradas.
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
Dicen los colegas mexicanos consultados:
Los estudiantes no participan con voto en la elección de autoridades de la UNAM. El método no se basa en votos, sino en designaciones. El Rector y los Directores de Institutos
y Facultades (lo que en Chile llamaríamos los Decanos) son designados por la Junta de Gobierno (15 miembros), con base en una terna que les entrega el Rector.
¿Y quiénes integran la Junta de Gobierno?
Son distinguidos miembros de la comunidad académica elegidos por el Consejo Universitario y, en ocasiones específicas, por la propia Junta. Para ser miembro de la Junta de Gobierno es necesario entre otras cosas, poseer grado universitario superior al de bachiller, haberse distinguido en su especialidad, prestar o haber prestado servicios docentes o de investigación a la UNAM y gozar de estimación general como persona honorable y prudente. El Consejo Universitario elige anualmente a un miembro de la Junta que sustituya al de más antigua designación.
¿Qué es el Consejo Universitario?
El máximo órgano es el Consejo Universitario y está formado como por alrededor de 400 personas (!). Sólo hay 7 representantes de los trabajadores. Los representantes estudiantiles son 80 (20%).
¿Y cómo se elige al Rector o Rectora?
Se hace una convocatoria y en ella se habilitan cuatro etapas para designar al nuevo Rector:
Etapa 1: Se convoca a la comunidad para que por escrito o verbalmente proponga nombres y los motivos de por qué esa persona debe ser considerado.
Etapa 2. Se da a conocer los nombres que a juicio de la Junta cumplen los requisitos, con el perfil e idoneidad. Se les invita a exponer ante el pleno de la Junta sus proyectos de trabajo,
Etapa 3. Después se entrevista a los candidatos para que precisen sus proyectos,
Etapa 4. El pleno de la Junta delibera internamente, sin publicidad. Se requiere al menos 10 votos para elegir Rector.
Con 70 años en uso, el modelo de designación institucional ha demostrado ser eficaz porque ha dado estabilidad, gobernabilidad y amplia legitimidad al nombramiento. Es un proceso similar a otras Universidades altamente pretigiosas, como Harvard o Columbia en USA
Lo importante es mantener estabilidad, seguridad y certeza a la Universidad.
¿Y cómo se eligen las autoridades internas de Facultades e Institutos?
Para las autoridades internas a las Facultades e Institutos, los Jefes de Departamento son designados por el Director (Decano en Chile), con base en una terna que le presenta el Departamento. En la definición de la terna, votan sólo los académicos de carrera (investigadores, profesores y técnicos académicos con nombramientos de Tiempo Completo).
¿Y cómo es la representación de los estudiantes y funcionarios no-académicos en los órganos colegiados?
Los estudiantes y los trabajadores no-académicos tienen representantes en los órganos colegiados y ahí pueden votar sobre asuntos académicos (los estudiantes) y administrativos (todos). Miembros de ambos estamentos pueden expresar su punto de vista individual ante los miembros de la Junta de Gobierno en el período en que ésta ausculta a la comunidad
sobre los nombres en las ternas previo a designar a un Director o al Rector.
Yo diría que los académicos somos, al menos, 3 veces los representantes de los estudiantes, dice una colega.
¿Y cómo funcionan los órganos colegiados?
Cuanta un colega: “Los órganos colegiados son inmensos. Las cuotas no van por estamento, sino por dependencias en la universidad (institutos, Facultades y Escuelas), los Institutos no tienen estudiantes y los representantes trabajadores son “globales”, es decir, pocos. A todos los grandes órganos va el Director de cada dependencia, por derecho, y los representantes, así que ya tienes doble representación académica de partida (lo que me parece muy bien, uno lleva una postura “oficial”, el otro lleva la opinión del personal académico)”.
Una colega de la UNAM resume:
“Resumiendo, en la UNAM la comunidad vota poco. Además de votar por la
terna de mi Jefe de Departamento, voto para elegir representantes
académicos ante grandes cuerpos colegiados. Entre éstos, voto para elegir
al representante de los investigadores ante el Consejo Técnico de la
Investigación Científica y nuestro representante ante el Consejo
Universitario. Lo mismo hacen los estudiantes en la Facultad a la que
pertenecen (eligiendo al representante estudiantil). Para más arriba no
voto, sólo cabe expresar mi opinión, personalmente ante los miembros de
la Junta, en el periodo de consulta.”
Y termina diciendo, ¡es claro que este esquema le da gran estabilidad al sistema! Acá se evita el conflicto y se negocia con gran habilidad.
UNIVERSIDAD DE SAO PAULO
En este caso, la respuesta de parte de un colega fue más escueta:
La participación de los estudiantes está limitada al 10% de los Consejos. (**)
LUDWIG MAXIMILIANS UNIVERSITÄT
Los colegas de la este Universidad me han informado los siguiente: En la Universidad Ludwig Maximilian hay participación estudiantil en distintos gremios con la función de consejeros, sin derecho a voto. En la comisión que analiza futuras contrataciones de profesores (Berufungskommission), cuyas conclusones son llevadas a instancias superiores, los estudiantes también participan, sin derecho a voto.
UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA
El colega que me respondió desde la Universidad Nacional de Córdoba tiene una visión positiva del co-gobierno, aunque en su opinión “la inclusión de los estudiantes en las decisiones importantes de la Universidad es complicada y trabajosa“.
En la Universidad Nacional de Córdoba cada Facultad tiene su Consejo Directivo, que está compuesto por seis estudiantes de grado, un no-docente (administrativo, mantenimiento, etc.), dos egresados (que no sean docentes), tres profesores auxiliares, tres profesores adjuntos y tres profesores titulares.
El Consejo Directivo está presidido por un Decano, que es de hecho un docente más en la composición del Consejo. Todos los miembros tienen voz y voto sobre todos los temas, a excepción del consejero no docente que no puede expedirse sobre asuntos académicos. El Consejo Directivo se elige primero y luego éste (todos sus miembros) eligen al Decano.
El Rector se elige en la Asamblea Universitaria, que está integrada por todos los consejeros de todas las Facultades; es decir, el peso de los estudiantes en la elección de Rector es igual a su peso en el gobierno de cada Facultad.
El colega cuenta que “en cuanto a la fluidez y politización de la vida universitaria, podría decir que hay politización, pero que no obstaculiza la marcha de las cosas cotidianas. Claro que esto depende mucho de situaciones que van cambiando con el tiempo.”
La presencia de los estudiantes en la toma de decisiones es complicada. Son chicos que no tienen experiencia, pero tienen muchas ganas y compromiso. En nuestra Facultad se presenta la situación en que cinco de los seis estudiantes en el consejo directivo piensan (o votan) monolíticamente siempre, lo cual no es nada bueno, porque es básicamente un voto que vale por cinco, que es influenciable y que puede determinar el rumbo de la facultad con escasa dependencia de la voluntad de los docentes, o al menos, de la mayoría.
Muchos de los dirigentes de nuestra Facultad y de la Universidad (en particular el actual Rector y la ex-decana) se formaron políticamente siendo consejeros estudiantiles en mi Facultad, lo cual muestra la importancia de la representación estudiantil. La presencia de los estudiantes garantiza que no se puedan cometer algunos excesos contra los derechos de sus representados, que constituyen la mayoría de nuestra comunidad, pero no garantiza otras cosas, como independencia de criterio, reemplazo del espíritu crítico por espíritu de cuerpo, consulta a la comunidad estudiantil en su conjunto, etc.
Respecto a la situación en Argentina, el profesor Alejandro Clocchiatti, destacado astrofísico argentino avecindando en Chile (extracto de lo publicado en El Mercurio, 24 de Julio de 2015) afirma:
La Reforma Universitaria de 1918 que comenzó en Córdoba, Argentina no ha logrado cumplir la promesa de mejora y progreso que prometía. La reforma, definitivamente, no colaboró con la excelencia académica. Las universidades reformistas de Argentina hoy están detrás de otras que nacieron o se desarrollaron décadas después.
El gobierno triestamental reformista ha servido para que los partidos políticos penetraran decisivamente en el ámbito académico, desplazaran el eje de actividad de la universidad de lo académico-técnico-científico a lo político, y garantizaran así un nicho de actividad rentada por el Estado en una suerte de “Categoría B” a aquellos políticos que no llegan a competir en la “Categoría A”. El repaso de los currículums de la dirigencia superior de la mayoría de las universidades argentinas permite comprobarlo.
Que no es solo una opinión queda claro al leer en textos como “Masividad, heterogeneidad y fragmentación. El sistema universitario argentino 1983-2007” de P. Buchbinder y M. Marquina, o trabajos como el de M. D. Pochulu, “La Educación Superior Argentina Hoy, entre instituciones qye se transforman y relaciones que se modifican”.
Finalmente, dado que parte de mi formación la hice en Alemania y tuve la suerte de visitar a un colega en la Ludwig Maximilians Universität (LMU), me llamó la atención que apareciera en la lista de Universidades nombradas con gobierno triestamental. La primera mención la hizo la srta. Camila Rojas, Senadora Universitaria de la Universidad de Chile, en una carta publicada en La Tercera el día 5 de agosto de 2015. Un estudio que me fue enviado por la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago, srta. Marta Matamala, después de hacerle la misma pregunta con la que parto este artículo, me ha dado la pista. En el Estudio Técnico N°22, Análisis Comparado de Tipos de Gobernanza y Rankings Internacionales, página 14, se afirma:
“El tipo Normativo/Participativo (C) se caracteriza porque su organismo superior es de carácter normativo, colegiado y conformado de manera pluriestamental, el cual fija los objetivos estratégicos y designa a las autoridades ejecutivas. Los casos puros en este modelo serían las universidades como Oxford o la Ludwig Maximilians Universität (LMU)“.
Claramente el estudio está errado en este punto (al menos). Mi conclusión es que los estudiantes y dirigentes que afirman que estas Universidades son exitosas, teniendo co-gobierno, simplemente no han investigado lo suficiente y simplemente han creído, a su vez, lo que alguien con alguna autoridad para ellos ha aseverado (Magister dixit :”el maestro lo dijo”). Aparte de demostrar una falta grave de espíritu crítico, es grave porque ellos son dirigentes estudiantiles a los cuales sus pares les creen. Con esto solo confunden a sus pares. Quiero creer esto no lo hacen a propósito.
Le saluda atte.,
Lautaro Vergara
(*) Si le interesa saber qué entiendo por una buena Universidad, puede leer mi artículo https://cartasaldirectorsinpublicar.wordpress.com/2015/08/19/que-entiendo-por-una-buena-universidad/
(**) Estoy a la espera de una respuesta más detallada. Cuando la tenga, actualizaré esta entrada.
Tomado de https://cartasaldirectorsinpublicar.wordpress.com/
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