¿Qué entiendo por una buena Universidad?

El físico chileno Lautaro Vergara hace un interesante recuento de los casos en los que, se dice, ha habido co-gobierno estudiantil en las universidades, y señala cómo la presencia de los estudiantes garantiza que no se puedan cometer algunos excesos contra los derechos de sus representados, que son mayoría, pero no garantiza cosas como independencia de criterio, reemplazo del espíritu crítico por espíritu de cuerpo, consulta a la comunidad estudiantil en su conjunto, etc.

Marta Matamala M., presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile me ha preguntado qué entiendo por una “buena” Universidad.

He aquí mi respuesta con algunas ideas.

Estimada Marta:

Una buena Universidad es una institución donde se piensa al país, y con ese pensamiento a la vista, forma a los ciudadanos en las artes, las letras y la ciencia, infundiéndoles el espíritu que la anima como institución. Una Universidad que piensa en el futuro y en las aplicaciones del conocimiento que se generan en ella.

En una buena Universidad, sus autoridades saben escuchar y liderar a todas las personas que componen la comunidad; recoger las buenas ideas que nacen de la comunidad. Son consideradas y respetuosas, transparentes y honestas en su actuar. Se preocupan de utilizar bien y eficientemente los recursos, para el bien de toda la comunidad, cuidando que la infraestructura sea la adecuada para el desarollo apropiado una “vida universitaria”. Una buena Universidad tiene autoridades que promueven un ambiente de trabajo armonioso, tratando de sacar lo mejor de todos.

Una buena Universidad prospera en un ambiente donde se fomente una sana competitividad y una investigación científica libre, investigación que debe propender a ser la mejor posible, con los recursos que se tiene. También fomenta el pensamiento crítico, la innovación y la creatividad. Su misión se debe desarrollar en un ambiente de respeto mútuo entre los pares e interpares, donde se permita y aliente la reflexión y la discusión abiertas entre los miembros de su comunidad. Una buena Universidad debe ser un lugar donde la crítica sea apreciada como un valor académico importante. Donde exista un liderazgo reflexivo.

Una buena Universidad es un lugar donde el alumno puede entrar teniendo un conjunto de creencias, supuestos, una ética, etc., y cuando egresa ha sido forzado a confrontar la coherencia y viabilidad de tales creencias. Ese alumno podría egresar estando aun más convencido de sus creencias y supuestos que cuando ingresó, pero conociendo sus debilidades y fortalezas. En una buena Universidad, los profesores son escenciales en este proceso, al crear ambientes para que se lleve a cabo el debate de manera amplia e intelectualmente honesta, con respeto hacia el otro, donde una posición debe ser defendida por medio del uso de la evidencia y no por la violencia, ya sea verbal o física.

Una buena Universidad debe entregar y generar el conocimiento, tanto específico como general, necesario para permitir que sus estudiantes adquieran habilidades que les permitan desarrollarse profesionalmente. Esto se realiza de manera óptima si sus profesores son expertos en sus respectivas áreas de especialización y si ellos tienen las competencias adecuadas para entregar ese conocimiento. Esto por cierto parte del supuesto de que todo el material educacional relevante, libros, revistas, bibliografía digital, etc. están disponibles para profesores y estudiantes. También supone que deben existir lugares adecuados de estudio y reunión, modernos y confortables, pensados de acuerdo a la función que tienen que cumplir.

Una buena Universidad existe para desafiar al estudiante con nuevas ideas, nuevas preguntas y nuevas formas de lidiar con problemas difíciles. Ésta no existe para confirmar lo que el estudiante ya sabe y tampoco es una extensión de su colegio. Una buena Universidad es un lugar en el cual el estudiante no se debe sentir confortable, ya que sus puntos de vista son probados y desafiados por otras visiones. De este modo el alumno estará más preparado para un mundo cambiante, complejo y globalizado.

En una buena Universidad, sus integrantes siempre tienen su mente abierta a nuevos puntos de vista y están listos para escuchar nuevas ideas; tanto los estudiantes como los profesores vienen a la Universidad porque creen en la democracia basada en la decencia y el respeto, donde la razón, la sensatez y el bien común primen.

Una buena Universidad prepara para la posibilidad de estar equivocado. Cuando se es jóven (como tú), ya se tienen ideas firmes acerca de tí misma y de los otros, acerca del gobierno y del sector privado, acerca de tus mayores, acerca del pasado y del futuro. Pero ser educado significa permitir la posibilidad de estar equivocado. No hay nada más peligroso que ser obstinado en frente de los hechos. Una persona educada puede (y debe) ser autocrítica y cambiar su modo de pensar y actuar, cuando corresponde.

Creo firmemente que una buena Universidad tiene como misión proveer acceso a quienes quieren ingresar a ella y no restringirlo. Sin embargo, un requisito necesario es que los estudiantes que la Universidad admita sean disciplinados en su trabajo y capaces de hacer un muy buen trabajo académico; sean responsables y estudiosos. Estudiantes que no se conformen con el mínimo y que sean inquisitivos, buenos compañeros y personas; honestos consigo mismos y con los demás.

Entonces, una buena Universidad se puede juzgar también por la calidad de los estudiantes que han estudiado en ella, calidad que se demuestra a través del aprecio que alcanzan sus estudiantes después de graduados, que se destaquen por su iniciativa, trabajo duro y autodisciplina; que se sientan bien y satisfechos consigo mismos. Personas con mentes críticas y contructivas. Sanos. Personas que sean líderes éticos que enriquecerán su entorno y la sociedad, sin importar como lo hagan.

Una buena Universidad es un lugar donde el estudiante aprende a expresarse acerca de materias de interés público, donde la comunidad de reúne para debatir y deliberar, respetuosamente, en el caso de que haya asuntos públicos importantes que así lo requieran.

Considero que una buena Universidad no cae en la burocratización de la educación, ni es una industria de certificación, para lo cual una y otra vez reduce sus estándares educacionales.

Una buena Universidad no guarda lealtad a ninguna autoridad externa. No es una iglesia ni un regimiento. Tampoco una buena Universidad debe ningún lealtad a un partido político o un gobierno de turno o a un grupo de poder. Solo se debe al país, a su comunidad y a su gente.

En mi opinión una buena Universidad es una institución jeraquizada, donde los distintos estamentos deben ser considerados y escuchados seriamente, e incluso pueden tener participación, con su voz, en las distintas instancias de la estructura universitaria.

Finalmente, una buena Universidad no se nombra así misma como buena (o excelente o “de clase mundial”), sino que su estatus se le es conferido por el mundo exterior, sobre la base de reconocimiento nacional o internacional.  

Tomado de cartasaldirectorsinpublicar.wordpress.com 

 

Loading

Compartir en redes