La visión de los académicos sobre la calidad de la educación superior en Colombia

El Observador Luis Fernando Páramo ratifica su convicción por una agencia nacional de calidad y señala que “en vista de que el Ministerio de Educación Nacional se niega a conversar” con él insistirá con con hechos comprobables que en el manejo de la Calidad de la Educación Superior “estamos transitando en contravía de los propósitos que persigue el Ministerio de Educación Nacional”.

Me pareció relevante preguntarme: ¿Por qué los académicos respaldan mi crítica sobre la medición de la calidad de la educación superior, y me acompañan en la búsqueda de nuevos horizontes para el CNA, y en el planteamiento de una visión más técnica del Ministerio de Educación Nacional en materia de definiciones y formas de medición de la calidad de la educación superior?

Estoy seguro que pocos académicos se sienten satisfechos con el sistema de evaluación de la calidad de la educación superior, pues nadie les responde de manera explícita, sobre el rigor metodológico y científico aplicado por el CNA o las salas CONACES, y mucho menos por la eficiencia y eficacia, como parámetros fundamentales de los sistemas universales de calidad, independientemente de las variables que se adopten desde su diseño, para medir los índices de correlación, en estudios multivariables que permitan generar estándares de calidad, que en Colombia no existen.

Gracias a la comunidad académica nacional, gracias al Observatorio por su imparcialidad, gracias a los amigos que me escuchan y se solidarizan con mi causa de obtener un incremento visible y mesurable de la calidad de la educación superior.

En la encuesta de enero, El Observatorio contrastó, con una pregunta y siete opciones de respuesta, el comportamiento de la opinión de los académicos, lectores indiscutibles del observatorio, sobre las principales acciones que deberían ser impulsadas por el Ministerio de Educación Nacional en el 2016. ¿Qué Pasó?

PREGUNTA: ¿Cuál debe ser la principal acción que, en educación superior, debe impulsar el Ministerio de Educación Nacional en 2016?

RESULTADOS: Sacar adelante la Agencia Nacional de Calidad obtuvo el 27,6% de los votos, ganó; fortalecer más la inspección y vigilancia, obtuvo el segundo lugar con el 20.5%. Las que menos resultados tuvieron fueron:

– Asegurar más recursos para las IES oficiales: 15.6%

– Sacar adelante la Superintendencia: 11.4%

– Mejorar las relaciones con las IES: 10.1%

– Internacionalizar el sistema: 5.2%

– Sacar adelante el Sistema Nacional de Educación Terciaria: 4.5%

– Aumentar la cobertura: 3.6%

– Otros: 1.6%

¿Eso qué significa?

Que la Agencia Nacional de Calidad, debería remplazar el Consejo Nacional de Acreditación CNA y las salas CONACES, ya que no gozan de credibilidad, especialmente por su actuación ineficiente, su incapacidad para demostrar con argumentación teórica válida, sobre la medición adoptada de la calidad de programas e instituciones.

Sigue operando la opinionitis y dejan de lado la medición rigurosa de variables matemáticas, que demuestren la correlación entre estas y las definiciones de calidad concertadas con la comunidad académica, y en especial, en el contexto de la internacionalización de la educación superior.

El gobierno actual, en materia educativa, ha generado grandes expectativas y ha asignado importantes recursos presupuestales, pero si los dedica a caprichosos deseos de la Ministra de turno, que no atiende sugerencias de la comunidad académica y presume de inobjetable, el problema no tiene visos de solución.

La Agencia Nacional de Calidad, sería una entidad eminentemente técnica, ojalá dirigida por profesionales (7) expertos en definición y modelación de sistemas de medición de la calidad, no en distinguidos profesionales, escogidos por poseer competencias en los procesos sobre los cuales se va a medir la calidad, sino en competencias sobre definición y medición de la calidad, pues el resultado hasta ahora demuestra que se han manipulado arbitrariamente, pues se limitó la rigurosidad metodológica, al confundirla con  experiencia en procesos educativos, así las cosas, se prefirió adoptar una mezcla de  factores e indicadores de calidad, que se inventó un ExDirector Ejecutivo del CNA de manera arbitraria e inconsulta,  y que nunca han podido convertir en estándares, particularizados por tipos de programas y por tipos de instituciones. Prefirieron utilizar una especie de licuadora conceptual que después de batir todas las posibilidades que arrojara una masa amorfa, a la cual le medían la densidad, que no significa medida relevante.

El 20.5% opinó que fortalecer más la inspección y vigilancia lo cual también significa una crítica a lo que sucede en el sector de la educación superior. Todos los casos aberrantes denunciados y atacados por el Ministerio de Educación, eran conocidos por la comunidad académica con muchísima antelación. De lo que he conversado con los académicos, he podido deducir que no están en desacuerdo con la inspección y vigilancia, sino con la forma inocua como ha operado, y la confusión que existe entre la comisión de delitos y el detrimento de la calidad de la educación.

La encuesta de febrero con una pregunta y tres opciones de respuesta, el comportamiento de la opinión los académicos, resultó así:

PREGUNTA:  Mientras no haya un aumento significativo de los recursos para las IES oficiales, los 3 billones que vale Ser Pilo Paga para 40 mil estudiantes..:

– Deben destinarse para las IES oficiales

– Deben mantenerse para Ser Pilo Paga

– Deben orientarse a controlar la calidad de las IES

Ganó sobradamente la tercera seguida por la primera. Los datos publicados son: el 51.5% de los lectores creen que “Deben orientarse a controlar la calidad de las IES”, mientras que para el 39.8% estos dineros deben destinarse para las IES oficiales. Solamente el 8.6% opina que deben mantenerse como recursos de Ser Pilo Paga.

Los que seguimos paso a paso los resultados diarios de las dos encuestas, creemos que los argumentos para estar a favor o en contra del financiamiento de las IES públicas o estar a favor o en contra de incentivar la calidad de las IES, no son antagónicos, por el contrario, son indicadores de la necesidad de la revisión de la ley 30, de una parte, porque: “El desacertado financiamiento de la Universidad Pública, fue un error político en construcción de la ley 30” lo cual no significa que toda la ley 30 sea un error, y de otra, porque “El sistema de Acreditación de la Calidad de la Educación Superior, quedó en manos de inexpertos en definición y medición de la calidad de la Educación Superior” pues se dio prelación a buscar credibilidad e impacto, a través de renombrados personajes de la vida universitaria pero que nunca habían trabajado en calidad como problema técnico y matemático, ni siquiera fueron convocados para participar en la construcción del sistema pero si para defenderlo, de ahí los floridos discursos de los Honorables Consejeros y la evasión a controvertir las opiniones disidentes.

Las consecuencias de dichas determinaciones son evidentes, hoy lo que está en entredicho es la definición de una calidad de la educación superior sin establecer estándares específicos para programas académicos de similar naturaleza y la acreditación institucional sin distingos de categorías y particularidades institucionales.

Tenemos un sistema de control de Calidad de la educación superior plagado de errores en rigor metodológico y en validación de conocimientos universales, apoyado en una opinionitis gratuita y en influencias externas que lo reducen a un engendro manipulado de intereses particulares que en nada contribuyen a la Colombia más educada.

Los Académicos debemos exigir: Estándares de Calidad particularizados por programas e instituciones, acreditación o registro calificado de programas con tiempos iguales, pares académicos con conocimientos de los procesos de calidad, la Agencia Nacional de Calidad, y ojalá Superintendencia de educación sin que las intenten fusionar.

En vista de que el Ministerio de Educación Nacional se niega a conversar conmigo, al nivel que estas determinaciones ameritan, voy a intentar visitar el mayor número de universidades posibles, a ASCUN, a las asociaciones de Técnicas y Tecnológicas, para mostrar con hechos comprobables que en el manejo de la Calidad de la Educación Superior estamos transitando en contravía de los propósitos que persigue el Ministerio de Educación Nacional.

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