Solidaridad con la U. de Antioquia

Iván Echeverri Valencia analiza, en El Colombiano,Lo que se necesita realmente es autoridad, disciplina y compromiso de todos los estamentos para que la universidad sea un centro del conocimiento y de la investigación y no de la vagancia y del encubrimiento.

Registramos con preocupación los graves acontecimientos que vienen dándose en las instalaciones de la Universidad de Antioquia, por parte de presuntos estudiantes y de personas ajenas a nuestra alma máter, quienes, con acciones ilícitas, violentas y amenazantes, suscitan temores y caos entre estudiantes, docentes, empleados, directivos y sociedad en general, con el fin de mantener el control del claustro para ejercer libremente actividades delincuenciales totalmente ajenas a la misión de la institución.

Es inaceptable que unos pocos estudiantes y docentes pretendan con un discurso mamerto apoyar soterradamente a quienes han querido convertir los claustros universitarios en madrigueras y antros de vicio, en laboratorios dedicados a la elaboración de explosivos para atacar a la fuerza pública, subvertir el orden público e intimidar a quienes no coincidan o se opongan a sus intereses, enarbolando conceptos errados de lo que se debe entender por una verdadera autonomía universitaria.

Los salones, los pasillos, plazoletas, campos deportivos y jardines de la Universidad de Antioquia y de cualquier claustro educativo no pueden continuar siendo lugares para el comercio de toda clase de cachivaches, para abusar con el denominado paga-diario, para la promoción y venta de licor y de estupefacientes que vienen envenenando a gran cantidad de jóvenes inermes que llegan con la ilusión de prepararse para el futuro y terminan involucrados tristemente en el escabroso mundo de las drogas, la prostitución y el delito.

Me parece que la encuesta propuesta y realizada por el Consejo Académico puede ser bien intencionada, pero innecesaria y peligrosa, por cuanto es obvio que los espacios y bienes universitarios deben estar destinados al cumplimiento de las funciones misionales y no para comercializar y delinquir; las locaciones universitarias son para el estudio y no para el ejercicio de la violencia y la amenaza, ni para el expendio y consumo de dogas; respetar la libertad de expresión, de enseñanza y de aprendizaje es un principio innato de la universidad y de su autonomía. Sin conocer los resultados de la encuesta, ¿qué tal que los mismos fueren negativos?, habría que dejarla cerrada. Lo que se necesita realmente es autoridad, disciplina y compromiso de todos los estamentos para que la universidad sea un centro del conocimiento y de la investigación y no de la vagancia y del encubrimiento.

La sociedad no puede ser indiferente a lo que actualmente ocurre en la Universidad de Antioquia, porque es patrimonio y orgullo de los antioqueños y de Colombia; por lo que nos debemos volcar desde los diferentes campos de acción a salvaguardarla, a solidarizarnos de manera pública y firme con sus directivos en las decisiones que de manera valiente han venido asumiendo para recuperar la institucionalidad y la disciplina con el fin de derrotar a los violentos y expulsar de sus campus a quienes pretenden tenerla como guarida para sus actos delincuenciales y subversivos y para que de una vez por todas sus instalaciones se conviertan en un remanso de paz y de concertación, como lo expresa muy acertadamente el señor rector, para el estudio, para la libertad y para la convivencia.

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