In Memoriam: Gerardo Arango Puerta, S.J. (1935-2012)

Erwing Rodríguez-Salah hace un reconocimiento a la labor académica del padre Arango en el diario El Frente.

El pasado jueves, 23 de agosto, una comitiva de personas en el espíritu ignaciano, entre directivos y profesores del Colegio San Pedro Claver y la Congregación Mariana Claver, encabezada por el padre Eduardo Uribe Ferrero, S.J., actual rector del colegio, decidimos hacer un alto en nuestras labores cotidianas,  para desplazarnos a la ciudad de Bogotá y darle el último adiós  al padre Gerardo Arango Puerta,  S.J., fallecido el miércoles 22, en esa misma ciudad.

El padre Gerardo Arango Puerta nació en Yarumal (Antioquia), el 3 de  octubre de 1935. Bachiller del Colegio San Ignacio de Medellín (1952), ingresó a la Compañía de Jesús en  1953, y se ordenó sacerdote  en Frankfurt, Alemania (1964). Doctorado en  Teología de la Universidad Gregoriana (1970), con Maestrías de la Universidad Javeriana: en Historia (1957), Matemáticas Superiores (1958) y Filosofía (1959), y Maestría en Teología del Santkt Georgen Institut de Frankfurt, Alemania (1965).

Fue provincial de la Compañía de Jesús en Colombia de 1973 a 1979 –había sido viceprovincial de 1971 a 1973-; rector del Colegio Internazionale del Gesú en Roma (1980-1983); director general del Hospital Universitario San Ignacio, Bogotá (1984-1989); rector de la Universidad Javeriana, Bogotá (1989-1998), de la cual había sido, además, profesor (1970); vicerrector de la Universidad Gregoriana, Roma (1998-2004);  rector del Colegio San Pedro Claver de Bucaramanga (2004-2009), y desde el 2010 hasta el día de su muerte, estaba al frente de la rectoría del Colegio San Francisco Javier en la ciudad de Pasto.

En palabras de Monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, S.J., Obispo de Fontibón: “el padre Gerardo Arango Puerta era una de esas personas que los seres humanos llamamos superiores, por los carismas y dones con que Dios lo dotó, por los valores religiosos y humanos que vivió a plenitud, y por la voluntad de acero que le permitían llevar a la práctica los grandes sueños como hombre visionario que era. Su obsesión en su vida fue hacer la voluntad de Dios y hacer grandes obras para la gloria de Dios, el bien de la Iglesia y la salvación de los hombres, por eso a dónde se le enviaba soñaba en grande y con ejecutividad realizaba grandes obras para el servicio de Dios y de la Iglesia. Fue un ejemplo de sacerdote y ser humano”.

Para Alejandro Bejarano, S.J. quien fuera párroco del Sagrado Corazón de Jesús, prácticamente, en el mismo periodo en que el padre Arango fue rector del Colegio San Pedro Claver: “fue un trabajador incansable de lunes a lunes, impulsador de obras y renovador de casas, impetuoso y fuerte en su accionar, de gran generosidad y bondad, especialmente, con los menos favorecidos”.

La misa de exequias estuvo presidida por el padre Horacio Arango A., S.J., -actualmente rector del Colegio San Ignacio de Medellín, quien fuera sobrino  del padre Gerardo Arango-, en compañía del provincial de la Compañía de Jesús, Francisco De Roux, S.J.; Monseñor Juan Vicente Córdoba, S.J.; Joaquín Sánchez, S.J. y Gerardo Remolina, S.J., rector y ex rector, respectivamente, de la Universidad Javeriana, con una nutrida participación de concelebrantes.

Muy conmovedoras y sentidas las palabras del padre Horacio en la homilía de la misa las cuales me permito transcribir a continuación: “Los seres humanos frente a la experiencia de fe tenemos dos alternativas, o vivirla como un hecho pasajero sin hondura ni profundidad y sin que comprometa la vida, es decir, algo heredado y poco cultivado, y la otra es vivirla como una opción que ilumina y fortalece toda la vida hasta tal punto que la experiencia de fe se convierte y se constituye  en el sentido fundamental de la propia existencia y esta segunda opción, fue la que asumió Gerardo para hacer del encuentro personal con el Señor su “piedra angular”. Todo lo que lo distinguió: su espíritu emprendedor, su capacidad de trasmitir energía, alegría y entusiasmo, su preocupación permanente por todos los que pasaban por su camino y su capacidad de entregarse todo en cada instante le llegaba de la fuente de su inspiración Jesús de Nazareth.  Inspirado en ÉL Gerardo entendió que no basta decirle Señor Señor sino que era necesario asemejarse al hombre que construye su casa sobre roca y por eso en todos los sitios por donde pasó algo construyó, algún edificio remodeló, todo movido por el aliento del GRAN CONSTRUCTOR. Todas las obras de Gerardo tienen el sello inconfundible de ser construidas sobre la roca inamovible del amor de Dios que fue su pasión. Este es el jesuita que ahora se fue a vivir en Dios para seguir construyendo con Él nuevos seres humanos capaces de vivir cimentados en la fuerza del amor”.

Al terminar la homilía, el padre Horacio Arango trajo a colación el Soneto del escritor argentino Francisco Luis Bernárdez (1900-1978):

“… porque después de todo he comprendido que lo que el árbol tiene de florido Vive de lo que tiene sepultado”

Para este servidor el padre Gerardo Arango Puerta, además de ser un ministro de Dios a carta cabal, fue un líder visionario que con su gran carisma,  energía y su ejemplo de laboriosidad,  contagiaba y motivaba a cumplir sus sueños, teniendo siempre como norte el bien común. Como gerente y ejecutivo inculcaba que no puede haber un excelente balance financiero sino está acompañado de un excelente balance social. Dios lo tenga en su gloria.

Loading

Compartir en redes