¿Por qué hay en Colombia universidades “de garaje”? Porque las funciones de control y vigilancia que sobre los establecimientos ejerce el Ministerio de Educación no tienen las “muelas” que las circunstancias exigen, y por ello hay universidades que pese a las irregularidades internas que tienen siguen ofreciendo sus servicios a la comunidad, señala el editorial del diario Vanguardia Liberal, de Bucaramanga.
En Bucaramanga y los municipios que integran su área metropolitana han abierto sus puertas en los últimos 45 años respetables universidades privadas, unas con asiento principal en nuestra región, otras funcionando como seccionales de sedes ubicadas en otros lugares del territorio nacional. En ellas ya se han educado digna y competentemente varias generaciones de jóvenes, personas que hoy ocupan destacados cargos en el sector público, o bien actúan sobresalientemente en las actividades propias del sector privado. Tales instituciones han contribuido a que Santander ocupe un lugar de primer orden en el universo educativo colombiano.
Mas los jóvenes que con ansias buscan conocimiento y capacitación tecnológica y profesional deben proceder con cautela, pues en la ciudad también han abierto sus puertas y ofrecen educación instituciones universitarias “de garaje” que tienen su sede en otros lugares del territorio nacional y aquí, pese a sus irregularidades internas y deficiencias educativas, ofertan sus servicios y expiden diplomas a sus graduandos.
El asunto es de cuidado, pues la organización administrativa que tienen tales establecimientos deja mucho que desear, la educación que imparten es de mala calidad y los diplomas que otorgan no garantizan a quienes en ellas se gradúan que puedan competir con suficiencia -en cuanto a conocimientos se refiere- en el mercado profesional. ¿Por qué hay en Colombia universidades “de garaje”? Porque desafortunadamente las funciones de control y vigilancia que sobre los establecimientos ejerce el Ministerio de Educación no tienen las “muelas” que las circunstancias exigen, y por ello hay universidades que pese a las irregularidades internas que tienen siguen ofreciendo sus servicios a la comunidad.
Tanto el Ministerio como quienes trabajan de su mano para establecer los estándares de calidad educativa deben actuar con celo para determinar el nivel de educación que las universidades brindan, vigilando que sean formas asociativas transparentes, so pena de que miles de jóvenes que anhelan educarse sean defraudados en sus intenciones y se conviertan en víctimas de entidades que no cumplen con los requisitos mínimos que debe tener toda institución que imparte educación superior. El país necesita profesionales con conocimiento, no personas que porten diplomas pero cuya formación deja mucho que desear.
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