¿Agencia Nacional de Calidad y Superintendencia deben coexistir o unificarse?

Luis Fernando Páramo retoma el debate en torno de las acciones que debe seguir el Estado tras las sanciones a la San Martín. Frente al dilema de Agencia vs. Superintendencias señala que como ambas requieren expertos de diferente naturaleza, deben coexistir, de lo contrario se correría el riesgo de crear un organismo inadecuado y burocratizado.

JUNTAS PERO NO REVUELTAS

En Educación Superior, es tan importante controlar la calidad de los procesos y  resultados académicos, como la calidad de los procesos y resultados de la gestión institucional, sin que por esta razón, se pueda afirmar que deban estar revueltos. ¿Qué haría un experto financiero juzgando la calidad académica de un programa de filosofía? De la misma manera ¿Qué haría un científico de la Biología Marina, juzgando la desviación de recursos económicos de una Institución de Educación Superior?

En el Acuerdo por lo Superior 2034 se señalaron dos propuestas concretas: La Agencia Nacional De Calidad y La Superintendencia de la Educación Superior. Ambas encaminadas a corregir los problemas que aquejan a la Educación Superior. Ambas buscan proteger la comunidad académica y a los estudiantes y buscan corregir los atropellos de los que han sido víctimas. Ese cuento que dichas propuestas atentan contra la autonomía universitaria, consagrada en la Constitución Nacional, es solo una distracción para justificar pedreas y revueltas estudiantiles, pues parece no interesarles analizar la calidad del servicio educativo que los lleve al éxito en cualquier sociedad del conocimiento, ni el manejo adecuado de los recursos públicos o privados para que no los tumben, y que algunos rectores se aprovechen de sus cargos para su beneficio personal y descuiden los intereses de la comunidad académica y en especial de los estudiantes.

El Dr. Mockus, el partido Alianza Verde, han demostrado una preocupación propositiva sobre los problemas de la educación superior; el exrepresentante a la Cámara Carlos Andrés Amaya, la representante Ángela Robledo, el exsenador Jhon Sudarsky, el Gobernador Sergio Fajardo, son algunas de las personas con los que he tenido la oportunidad de interactuar y encuentro siempre dispuestas a seguir trabajando por una educación superior de calidad.

Con este panorama la pregunta es ¿La Agencia Nacional de Calidad (de la educación superior) y la Superintendencia de la Educación Superior, deben coexistir o deben unificarse?

Mi propuesta es: como ambas requieren expertos de diferente naturaleza, deben coexistir, de lo contrario se correría el riesgo de crear un organismo inadecuado y burocratizado. El término “CALIDAD” requiere tener en Colombia, la dimensión internacional que se merece y no el tratamiento provincial que le ha imprimido CONACES y CNA, que creen que pueden definirla sin factores determinantes de la calidad, convertidos en estándares con sus respectivas escalas de medición. Absurdamente se basan en ideales, que ni siquiera consultaron con la comunidad académica, pero eso si todo el  mundo habla, de los “estándares de calidad” que en Colombia no existen.

En esa maraña de imprecisiones, hay universidades que creen que internacionalización del servicio educativo, tiene que ver más con sedes en el extranjero que con adecuaciones curriculares, o que teniendo plataformas poderosas  de comunicación vía Internet, siguen defendiendo que es mejor viajar a Miami para dirigir un consejo directivo, cuando por el contrario, pregonan que todo estudiante puede acceder a su servicio educativo desde cualquier lugar del mundo, además, hacen campaña por la Rectoría desde su plataforma, cubriendo todo el país y la sede en el extranjero, qué palabrería tan ridícula e inconsecuente. También las hay otras universidades e instituciones educativas que prefirieron pasar de ser “de garaje” a instituciones con garaje, sin cualificar en nada el servicio educativo pero si su fachada.

Estoy de acuerdo con la propuesta del Observatorio de no hacer cacería de brujas, pero los hechos son tozudos, y evadirlos es irresponsable, yo no aspiro a nada distinto que el Ministerio de Educación Nacional acierte, para beneficio de todos los colombianos, no entiendo, la dificultad para que la Sra. Ministra o la Sra. Viceministra se dignen escuchar mis argumentos.

Le he pedido al partido Alianza Verde me ayude, aunque apenas soy soldado y no tengo aspiraciones de general, al fin y al cabo estoy defendiendo sus propuestas desde que me vinculé con ellos.

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