La universidad pública como referente de paz y reconciliación

La universidad pública como referente de paz y reconciliación

“No podemos permitir que la Universidad sea un imaginario de violencia”,afirma Carlos Javier Mosquera, rector (e) de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, en una invitación a que la unievbrsidad pública se modernice a las nuevas condiciones sociales del país.

Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal:

el buen juicio no necesita de la violencia

León Tolstoi

Hoy más que nunca la Universidad Pública requiere de la participación de todos los miembros de la comunidad para hacer posible la consolidación de los procesos académicos, científicos, artístico y de compromiso social, que ha venido realizando a través de su devenir histórico. Hoy la Universidad pública necesita de una comunidad académica crítica y propositiva para construir soluciones ante los diferentes problemas que existen en nuestro país; pero hoy también, siendo la Universidad Pública protagonista en los procesos de Paz y de consolidación de posconflicto en Colombia y en proceso de reforma académico administrativa, requiere que la comunidad universitaria esté a la altura de los cambios que esta nueva etapa nos depara; una etapa en la que las luchas serán con ideas, no con piedras, no con armas, una etapa en la que no existirá el enemigo al que hay que odiar sino el otro con el que hay que debatir, que hay que escuchar. El respeto por la otredad debe ser la premisa fundamental que guie las acciones de la vida universitaria sin miedo al otro, a lo que dice o a sus ideas porque es en este miedo al otro, donde surge la violencia, ya lo decía Gandhi “La violencia es el miedo a los ideales de los demás.

Es por lo anterior que se reitera, que las vías de hecho y el uso de la violencia como mecanismo de protesta son realidades que deben pasar la página porque existen todas las condiciones políticas y académicas para que los diferentes actores, que naturalmente y necesariamente están inconformes por las decisiones que cualquier administración toma, puedan expresar sus diferencias, viéndonos los rostros como símbolo de altura académica propia de un Claustro universitario, que se abre a través de foros y diferentes eventos académicos donde se privilegia el dialogo, la argumentación y el respeto a la diferencia.

Jamás el ruido aturdidor de un explosivo reemplazará el silencio aturdidor de una idea, porque son estas las que han labrado la historia de nuestra sociedad, de los que somos y seremos. En este sentido, reconocemos que si bien la protesta es un derecho, lleva consigo la responsabilidad de preservar la vida, honra y bienes de todos los ciudadanos y por ende la comunidad académica universitaria tiene que rechazar al unísono todo acto violento que opaque cualquier posibilidad de construcción colectiva de esa universidad que todos y todas deseamos.

Siendo la Universidad Pública convidada principal a la construcción de una Colombia en Paz, debe ser como entidad pública y deliberante un ejemplo de responsabilidad social y de promoción a transformaciones culturales que den privilegio a la alteridad, a la comunicación dialógica, a la búsqueda de metas compartidas y al privilegio del interés colectivo por encima de intereses particulares o sectarios. Nuestra universidad no puede estar de espaldas al país, sino con el país. Es deber y derecho de toda la comunidad oponerse a estos actos que también van en contravía con la esperanza institucional de consolidar su proyecto de calidad y de servicio. No podemos permitir que la Universidad sea un imaginario de violencia, todo lo contario, debe ser nuestra universidad patrimonio cultural y científico de la ciudad un referente de Paz y reconciliación.

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